Día del aperitivo: 3 propuestas que le dan una vuelta al vermut de siempre
El nuevo ritual del aperitivo: Vermut Zarro se reinventa sin perder sus raíces
El 19 de septiembre se celebra el Día Mundial del Aperitivo, una efeméride que nació en 2020 por iniciativa de Lay’s, marca perteneciente a PepsiCo. La compañía puso en marcha entonces una recogida de firmas con el objetivo de reconocer y homenajear una costumbre profundamente arraigada en la cultura y la gastronomía españolas.
La campaña se desarrolló en plena pandemia, coincidiendo con la reapertura progresiva de bares y restaurantes tras el confinamiento. A través de Change.org, la marca propuso convertir el 19 de septiembre en una jornada dedicada a celebrar el aperitivo en todas sus formas y variedades regionales, reivindicándolo como parte de la cultura gastronómica y social española.
El término «aperitivo» procede del verbo latino aperire, que significa «abrir», en referencia a los pequeños alimentos y bebidas que se toman antes de una comida para abrir el apetito. Patatas fritas, aceitunas, frutos secos y otros productos forman parte de una tradición que, más allá de la gastronomía, está estrechamente vinculada a la forma de relacionarse y disfrutar del tiempo libre en España.
Una costumbre que ha convertido al aperitivo en uno de los pequeños rituales más reconocibles de nuestra cultura gastronómica.
En España, el aperitivo va mucho más allá de una simple bebida: es un punto de encuentro, una pausa que marca el ritmo del día y un ritual intergeneracional. Lo que nació en las tabernas centenarias como una costumbre castiza se ha convertido en el máximo exponente de nuestra sociabilidad, para el aperitivo, o incluso para un tardeo.
Fiel a esta tradición, Vermut Zarro, el vermut de Madrid, evoluciona adaptándose a las nuevas tendencias sin renunciar a su esencia artesanal, su maceración en barrica de roble y su cuidada selección de hierbas y botánicos. Para ello, la marca amplía su gama con tres propuestas diseñadas para cada estilo de consumidor:
Zarro Sin Alcohol: Conserva todo el carácter aromático, los matices herbáceos y el toque amargo del vermut tradicional. Ideal para sumarse a la tendencia NoLo (bajo o sin alcohol) sin renunciar al sabor, marida a la perfección con tapas, frutos secos y quesos suaves.

Vermut con Naranja: Una explosión de frescura que combina cítricos mediterráneos con notas de azahar, canela y ajenjo. Su entrada dulce y su final equilibrado lo convierten en el acompañante idóneo para embutidos y quesos curados.

Vermut con Pomelo: De atractivo color rosado, destaca por su perfil ligero, su acidez equilibrada y un toque especiado de cardamomo. Es la opción más atrevida, perfecta para ensaladas, quesos frescos y postres.

El aperitivo ya no responde a una única forma de disfrutarlo: cada vez hay más interés por explorar sabores distintos o por moderar el consumo de alcohol sin renunciar al ritual» — Carlos Muñecas, CEO de Zarro.
Desde la marca recomiendan servir estas nuevas variedades siempre con hielo y una rodaja de su fruta correspondiente para potenciar al máximo su frescura, aunque a nosotros en los bares nos gusta con menos hielo, más vermut.
Vermut Zarro
Zarro nació en 1968 en el corazón castizo de Madrid, entre las tabernas que marcaron su forma de entender el vermut. Desde el principio apostó por una receta artesanal —secreta hasta hoy— que respeta los métodos de siempre.
Para la eleboración, se parte de un vino cuidadosamente elegido para hacer vermut, y luego se macera e infusiona con hierbas, flores y botánicos en barricas de roble. Ese paso por madera es lo que le da su carácter: ni demasiado dulce ni demasiado amargo, justo el punto que busca un buen vermut.
Con los años, Zarro ha sabido mantener ese oficio sin quedarse atrás: hoy se vende en más de 30 países y ha sido pionera con productos como la Crema de Vermut, el Zarro Spritz o el primer vermut ecológico del mundo. Una marca con raíces muy claras, pero que no ha dejado de moverse.
