El Americano Impasible. Norte de Vietnam.

El novelista británico Graham Greene escribió en plena Guerra Fría The Quiet American. Greene, que cubrió la Guerra de Indochina para The Times y Le Figaro, refleja en su novela mucho más que la contienda que enfrentó a Francia —la potencia colonial— con el movimiento nacionalista liderado por Ho Chi Minh. En sus páginas plasma con una precisión quirúrgica al pueblo vietnamita y a los occidentales que, bien participaban en la guerra, bien informaban de ella.

El norte de Vietnam tiene una carga histórica enorme y fue el escenario de varias contiendas en el siglo XX: además de la Primera Guerra de Indochina contra los franceses, sufrieron la famosísima Guerra de Resistencia contra los Estados Unidos, así como otra menos popular como la Guerra Sino-Vietnamita. Fue la apasionante historia de esta región —y también la lectura de la novela de Greene— la que me llevó a recorrer el rincón menos turístico del norte de Vietnam, y hacerlo de una manera poco convencional: una moto de 125 cc.

En busca del Vietnam de Graham Greene

Vietnam tiene todos los ingredientes para ser un destino turístico de primer orden: a su legado histórico se le suma una naturaleza espectacular con lugares únicos en el mundo, como la bahía de Ha-Long. Si a esto añadimos unas infraestructuras turísticas bien desarrolladas, precios muy bajos y unos altos estándares de seguridad, el resultado inevitable es un país saturado por el turismo.

Hasta hace relativamente poco tiempo, el norte de Vietnam era un santuario en el que todavía resultaba posible encontrar los paisajes descritos en El americano impasible. Con los años, sin embargo, la situación ha cambiado drásticamente: enclaves como Sapa empiezan a desaconsejarse en algunas guías de viajes debido a su gentrificación, mientras que la antaño meca de los moteros, Hà Giang, se ha convertido en el destino predilecto para hordas de occidentales con sed de aventura y cerveza barata.

Una oportunidad efímera.

En todo el mundo, los destinos más concurridos son los que generan un mayor volumen de información en internet. Esto los hace todavía más populares y, por ende, más masificados. Salir de este círculo vicioso y encontrar lugares auténticos es cada vez más complicado. Cao Bằng es, de momento —y me temo que por muy poco tiempo—, uno de esos rincones del planeta absolutamente espectaculares donde el turismo aún no lo ha desvirtuado todo. El dónde estaba claro; ahora faltaba descifrar el cómo.

Road Movie: el formato ideal de viaje.

Cao Bằng se encuentra a unas ocho horas en autobús de Hanói. El viaje por carretera es una transición perfecta que permite al viajero adaptarse al cambio de paisaje: pasamos de las zonas llanas del delta del Río Rojo, una llanura aluvial, baja y llana, al escarpado macizo kárstico del noreste (Đông Bắc). A medida que me acercaba al destino, quedaba cada vez más claro que la moto es el medio óptimo para fundirse con el entorno y negociar las estrechas y sinuosas carreteras de montaña. Solo había un pequeño detalle: en mi vida había conducido una. Afortunadamente, algunas empresas locales ofrecen el servicio completo de alquiler de moto con piloto incluido.

Cuatro días en la carretera: Montañas, comunidades étnicas y un accidente.

Durante los cuatro días siguientes, el piloto Tho, una Honda Future de 125 cc y yo trazamos el bellísimo trayecto entre Cao Bằng y Hà Giang. Montañas de formas imposibles que parecen sacadas de un cuento, grupos étnicos como los H’Mông, mercados tradicionales donde se comercia con perros (y no precisamente como mascotas) e inevitables anécdotas en ruta fueron los compañeros de un viaje por carretera espectacular.

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