ENTREVISTAMOS a los creadores, productores y actores de LA PESTE

Estuvimos con el director Alberto Rodríguez y el guionista Rafael Cobos, quienes junto a Domingo Corral, director de contenidos de Movistar+ y José Antonio Félez, productor fetiche de Rodriguez, contestaron a todas las dudas surgidas en torno a La Peste.

Y charlamos con Paco León y Pablo Molinero, protagonistas de ese viaje a esa Sevilla del XVI.


La Cronosfera: ¿Cómo llega La Peste a Movistar, o fue a la inversa?

Alberto Rodríguez: Yo he fantaseado muchas veces con pasearme, por pasar al menos cinco minutos en el siglo XVI. Vamos, que yo pagaría dinero (risas)

Domingo Corral: Queríamos iniciar la producción original y al primero al que llamé fue a José Antonio. Lo teníamos muy claro y teníamos muchas ganas de trabajar con Alberto y Rafa. El reto era convencerles porque significaba televisión y estaban en plena postproducción de La isla mínima, pero contra todo pronóstico, Alberto aceptó.

José Antonio Félez: Yo sabía de la idea de Alberto, del sueño que tenía de reconstruir aquella Sevilla, capital del mundo; una de las ciudades más ricas, pobladas y variadas. Y construirla realmente era un sueño porque en la Sevilla de ahora hay muy pocos vestigios de aquella época.

Rafael Cobos: Uno se da cuenta de lo diferente que era cuando empieza documentarse. Por ejemplo; el diez por ciento de la población era negra, se hablaban 50 idiomas y dialectos, y había gente de las procedencias más inverosímiles. Además convivía la pobreza más absoluta junto al mayor refinamiento y la mayor de las riquezas -no sólo material, también espiritual-, y en ese sentido, el reto era muy difícil porque el proyecto era muy grande, muy arriesgado.

P: Aún con la experiencia televisiva de Hispania, también histórica…

A. Rodríguez: Sí. Y la agradezco muchísimo. Pero no queríamos meternos en una producción donde los tiempos estuvieran muy ajustados. En Hispania había veces que teníamos que preparar los capítulos de un día para otro, digamos, y no quería repetirlo. Además queríamos que la serie estuviera muy cuidada y que cumpliera una serie de preceptos; uno de ellos era perseguir que todo fuera realista, o natural, verosímil, como quieras llamarlo, y para poder hacer esto, la cosa fue subiendo y subiendo hasta que llegamos al presupuesto final… Yo tengo dos partes, como Jeckyl y Hyde; la del guionista incorporando todo lo que se nos ocurría y la del director, que veía que los primeros argumentos eran inasumibles. Pero dentro de lo que hay, hemos logrado encajar muchas de aquellas cosas y si te digo la verdad, creo que el presupuesto es el adecuado, no resulta desorbitado si hablamos de una superproducción.

Corral: Estoy totalmente de acuerdo. Es más, creo que si lo comparas con las grandes producciones internacionales es hasta barata. Hablando con la presidenta de Sky, que distribuye de manera internacional la serie, se sorprendía de lo que habemos logrado tras compararla con otro de sus productos de ficción histórica; Britannia, con un par de capítulos más, ha costado más de 30 millones. Sabíamos que no sólo tenía que ser una serie española muy buena, sino además competir en el mercado internacional donde hay un nivel excepcional y eso lo hemos conseguido con un presupuesto de 10 millones de euros. Me parece milagroso el trabajo de Alberto y Rafa, y del equipo de profesionales que hay detrás con la exigencia que tienen.

Félez: Creo que se ha gastado cada euro con muchísimo cuidado. El reto era situar la acción en calles que ya ni existen, creando de la nada, porque la Sevilla del XVI era renacentista y la que queda es la barroca. Pepe Domínguez del departamento de arte, aunque podría mencionar cualquier departamento, fue clave en idear la ciudad, porque a alternativa de construir escenarios en exteriores hubieran costado el doble y siempre dentro de las opciones posibles, se ha elegido la más económica. Y todo lo que ve, se utilizaba en el siglo XVI; no hay ningún anacronismo aunque esté recreado. Como el tratamiento de la luz, que por la noche no había iluminación pública, tan sólo unos faroles que generalmente alumbraban unos crucifijos o unas imágenes. Todo era penumbra, la gente se dejaba acompañar y surgió un oficio; los niños de la luz, que queda reflejado en la serie, sorprendiendo por las cosas tan inverosímiles que hacían… Movistar ha respetado todas esas decisiones artísticas, porque recuerdo cómo hemos comentado que en algunas series históricas, por ejemplo, los trajes aparecen impolutos cuando las calles estaban llenas de porquería. Y ese es uno de los grandes méritos que se han conseguido; esas atmósferas, en aquellas calles, donde no había desagües y todo terminaba en el suelo… Hay una escena muy bonita cuando bajando de una carroza, se cambian el calzado; metiéndolo en otro tipo, como en un zueco, para poder pisar y evitar el barrizal. Ahí ves que la cámara está tanto en la calle como con los poderosos y que te está contando la vida; esos detalles apuntan en esa dirección.

R. Cobos: Queríamos que se reflejaran las costumbres y la moral de la época sin la mentalidad actual. Cada una de las leyendas que titulan los episodios, normalmente se ajusta a un pensamiento que no va conforme a lo que pensamos hoy en día. La intención era ir descubriendo aspectos que desconocíamos de la época, reflejando el pensamiento de un personaje, de un ciudadano de aquella Sevilla.

Félez: Y si había explotación infantil, ahí está, y también la esclavitud. El 40% de los niños eran hijos de nadie porque no se podían mantener y eran abandonados en hospicios, dedicándose a hacer las cosas que no quería hacer nadie, como alimentar a los apestados. No valían nada. Igual que la mujer, que podía ser monja, puta, o ama de casa y madre.

A Rodríguez: Dentro de lo que hay, cuenta mucho de lo que pretendíamos, que era conseguir ese viaje en el tiempo, que el espectador pudiera hacerlo… Hay un momento que se ve cómo se consideraba a la mujer y aunque espero que entiendan que no somos nosotros opinando sino el reflejo de la época sobre la mujer, seguramente llegarán muchos tuits

La Peste - Rafael Cobos y Alberto Rodruíguez
Rafael Cobos y Alberto Rodruíguez

P: De esa época normalmente se habla del Nuevo Mundo y los conquistadores. ¿Es La Peste un hueco por cubrir, o simplemente un pretexto para hablar de vuestra queridísima Sevilla?

R. Cobos: Hemos terminado contando lo que queríamos contar. Hay un proyecto muy ambicioso de querer hablar de Sevilla y nosotros somos de los escritores que pensamos antes de escribir y a partir de ahí utilizamos el thriller como pretexto para contar lo que nos parece interesante.

A.Rodríguez: Tal y como está. planteado es un metáfora. Un diálogo entre pasado y presente. En un país al que le toca la lotería, que descubre un continente entero y se beneficia muy poco de aquello y que además, sufre una crisis brutal en pleno auge porque se produce una epidemia… Daría para seguir contando porque la época fue riquísima.

L. C.: También en la literatura. Hay frases muy bonitas, como la referente a la belleza en el capítulo primero, y esas preciosas oraciones que dan ganas de rezar, ¿son reales?

R. Cobos: Son textos preciosos y al mismo tiempo, peligrosos, cargados de doble sentido. Son literales, aunque no sé si alguno lo habremos retocado, pero poco, porque siguen siendo preciosos (risas)

La Peste ya está disponible de forma completa en Movistar+.

 

Mariló C. Calvo

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