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EL PRECIO DE LA RED: A la sombra de una obra maestra

El precio de la red es la secuela de La red social (2010), aquella obra maestra de David Fincher, una de tantas en su carrera, porque es un director sobresaliente, en la que, con un guión firmado por Aaron Sorkin, contaban la historia real de la fundación de Facebook y de las enemistades que su creador, Mark Zuckerberg, interpretado maravillosamente por Jesse Eisenberg, fue dejando por el camino al éxito.

25 años después de que aquel trabajo se estrenara y perdiera el Oscar a la mejor película que tanto merecía y que fue a parar a El discurso del Rey… nos llega una segunda parte del recorrido de la empresa que hizo multimillonario a Zuckerberg bajo el título de El precio de la red, en la que se afronta cómo ha llegado a cambiar su esquema empresarial -ahora Facebook también es dueña de Instagram-, y cómo ha mutado de Facebook a Meta, por qué y en qué circunstancias se dio la modificación, algo que, por otro lado, deberíamos recordar todos porque sucedió en 2021, no hace tanto tiempo.

En este caso, Aaron Sorkin escribe y dirige la película. David Fincher no se encarga ya de lo segundo, y a Mark Zuckerberg no lo interpreta Jesse Eisenberg, para disgusto del propio Sorkin, que la escribió con él en mente, como es lógico, pero Eisenberg la rechazó porque no quería que lo siguieran vinculando a un hombre que ha demostrado tener una personalidad tan oscura, y se involucró en su segunda película como director, El debut, que veremos a finales de enero, cuando ya hayan sido hechas públicas las nominaciones al Oscar y comprobemos cómo su protagonista, Julianne Moore se convierte en la favorita a ganar la que sería su segunda estatuilla.

Sorkin dirige y lo hace sin nervio, sin la intensidad que David Fincher lograba. Su dirección es plana, únicamente dándole a sus propios diálogos el golpe de efecto que pretende con cada frase y esperando que el carisma de los actores haga el resto. Y los actores tampoco pueden hacer mucho más.

Jeremy Strong como Mark Zuckerberg , en El precio de la red
Jeremy Strong como Mark Zuckerberg

Así las cosas, en El precio de la red vamos a ver a Jeremy Strong en la piel del fundador de Facebook, un Mark Zuckerberg que si ya en La red social era áspero y poco propenso a debatir nada que no le diera la razón, años después, el film lo presenta como un empresario sin alma, dispuesto a todo con tal de seguir haciéndose rico con su invento, aunque tenga que hacer uso de las herramientas más despreciables. Insisto en que ésto ya lo vivimos en directo hace unos años.

Pero en este caso los protagonistas de la cinta son otros. El tiempo ha pasado y las circunstancias a tratar también cambiaron. Por eso ahora el foco recae en Frances Haugen (Mikey Madison, la ganadora del Oscar a la mejor actriz por Anora), una experta en datos que trabaja en Facebook y que recoge los que va viendo en torno a lo que su algoritmo es capaz de llegar a hacer en los usuarios de la red social, con la aprobación entusiasta de su fundador. También ahora el film se centra en su ayudante a la hora de hacer la investigación, Jeff Horwitz (Jeremy Allen White), reportero del Wall Street Journal. Juntos emprenden un viaje hacia lo más hondo de una red que ya no tiene como finalidad hacer amigos, sino algo que es verdaderamente aterrador: la desinformación y sus consecuencias.

El proyecto, de cara a los espectadores, es de lo más interesante. Siempre está bien conocer los entresijos de lo que ocurre en las empresas, pero es que en la que creó Mark Zuckerberg estamos todos más interesados, porque sabemos qué es Facebook, ya que muchos o somos o hemos sido sus usuarios. Por lo tanto, estábamos expectantes acerca de lo que Aaron Sorkin, prestigioso guionista de series y largometrajes, pudiera haber creado.

Y la respuesta es tan terrorífica como lo que plantea en su película, porque el resultado es un fiasco muy alejado de la calidad de su predecesora. Donde La red social era apasionante, puro nervio cinematográfico sin un segundo de respiro, con un guión de lo más brillante en el que lo entendías todo sin perderte en ningún momento, El precio de la red es un cúmulo de diálogos horripilantes, los de un guión farragoso y complicadísimo de seguir que expulsa al espectador desde su inicio, ya que no es capaz de ir hilando los datos debido a lo enrevesado de sus exposiciones.

Da la impresión de que Sorkin es un maestro aventajado y los demás seamos alumnos por debajo de su nivel que no estamos a la altura de su propuesta. Es agotador tener que estar desentrañando sus afilados diálogos para llegar a la misma conclusión de lo que ya sabíamos cuando llegamos a la sala. Nada nuevo aprendimos viendo la película, sólo recordamos lo que entonces leímos y supimos del conflicto que llevó a Facebook a los tribunales.

Sus intérpretes hacen lo posible porque sus personajes resulten familiares, dentro del orden que suponen sus trabajos. Pero lo cierto es que no encontramos en el día a día gente que hable de la misma manera. Sorkin tiene una ‘marca de la casa’ a la hora de escribir, ya sabemos que sus diálogos no son fáciles, pero en La red social todo era comprensible, y aquí los actores tienen muy difícil defender tan complicadas explicaciones a quienes tienen enfrente para darles las réplicas.

El precio de la red es una cinta que no despierta simpatías, llena de obstáculos para nuestro disfrute y de momentos que desearíamos que fueran más claros expositivamente hablando. Una película que nace a la sombra de una obra maestra tan grande que continúa dejando pequeña a la que ahora intenta seguir sus pasos.

Silvia García Jerez

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