WICKER: Un marido de mimbre
Wicker está basada en el cuento corto The wicker husband –El marido de mimbre-, escrito por Ursula Wills-Jones y publicado en 2008, que posteriormente han adaptado y dirigido para la gran pantalla la pareja formada por Eleanor Wilson y Alex Huston Fischer.

La protagoniza Olivia Colman, en el papel de la pescadera solterona que es, por ello, y también por su terrible olor a pescado, el hazmerreír del pueblo en el que vende sus piezas pescadas en el río, Alexander Skarsgard en el personaje del marido de mimbre que la pescadera le encarga hacer al cestero, y por Peter Dinklage, el cestero en cuestión que acepta el encargo más extraño y retador de su vida. También está en el reparto Elizabeth Debicki, la mujer del sastre, que es quien representa la envidia del pueblo al descubrir que ese marido es mucho mejor de lo que nadie podía imaginar, ni siquiera la pescadera que lo encargó.
Úrsula Wills-Jones escribió el cuento para plasmar la envidia y la manera en la que estamos atrapados en las normas y las rutinas de convivencia, y lo cierto es que el filtro que otorga el género fantástico para hacer crítica social resulta asombroso.
Es obvio que un marido no puede ser de mimbre, pero ahí se sitúa la metáfora, dándole forma a un hombre perfecto que en teoría no podría serlo nunca. Wicker, ese ser de mimbre, personifica la fantasía, el hombre imposible hecho realidad como nunca antes. La creatividad, el sueño de una sociedad feminista gracias a un hombre que sólo piensa en la mujer con la que está sin desear a otras y demostrando que es así con enorme contundencia.
Más que género fantástico, ciencia ficción, cierto es. Pero además, la autora del cuento ubica a estos personajes en un pueblo anclado en una Edad Media en la que la humanidad aún está por despertar. Y sitúa a personajes a los que no les da nombres sino oficios. Eso es precioso. Entre ellos se llaman Pescadera, Cestero… ‘Mujer de…’ y el trabajo de su marido. Es el principio de los tiempos, de la civilización que va a venir a continuación convertida en una ficción de cuento algo menos oscuro que lo que solemos ver en otros.
Porque Wicker es una comedia. La crítica social viene acompañada por la sonrisa. Y por la risa, que también se da en algún tramo del metraje. Resulta divertido asistir a la fascinación de ese pueblo retrógrado por un hombre inusual, y a lo que su existencia provoca. En ese sentido, Olivia Colman, Oscar a la mejor actriz por La favorita (2018), en la que ya demostró su vis cómica, vuelve a hacer aquí gala de ella. Está colosal como esa pescadera que no pensaba que su encargo iba a dar tanto que hablar.
Wicker es una gozada de película. Tan original, tan bien contada, tan bien hecha… Menudos efectos visuales más sobresalientes. Ese Alexander Skarsgard convertido en mimbre es digno de admirar. También puede dar grima, somos conscientes, pero esa reacción es parte del acierto del equipo responsable de conseguirlo. Y como película, es una propuesta muy diferente que combina suspense, humor, crítica social y entretenimiento, que es la mejor manera de que el mensaje cale entre los espectadores.
Wicker es una película que no te esperas y que agradeces ver, una propuesta distinta, bonita, una producción bien cuidada, exquisita incluso, que está funcionando muy bien en la taquilla norteamericana. Esperemos que también lo consiga en la española, y qué mejor que estrenarla en el fin de semana de Halloween para todo ese público que quiere ver algo de género pero no desea elegir una película repleta de adolescentes siendo perseguidos por un asesino enmascarado con un arma moral en la mano. No, aquí Olivia Colman, la Pescadera, lo que persigue es un marido. Y va a conseguir al mejor posible.
Silvia García Jerez
