LA INVITACIÓN: La cena más salvaje
La invitación es una nueva versión de Sentimental (2020), la adaptación que Cesc Gay llevó a cabo sobre su propia obra de teatro, que data de 2015 y que para las tablas se tituló Los vecinos de arriba. La invitación es el sexto remake de la película que le dio a Alberto San Juan el Goya al mejor actor de reparto, ya que existen una suiza, otra checa y a ellas se les añaden la francesa, la italiana y la surcoreana.
Un montón de versiones, de países interesados en esta historia llama la atención, y es que una comedia sobre parejas funciona allá donde vayas y si, además, adquiere tintes picantes, tiene el éxito asegurado. Y es que lo que contaba la obra era el mosqueo que una pareja tiene con sus vecinos de arriba, que mantienen sexo brutal durante las noches y no los dejan dormir con sus gritos y jadeos continuos. Así que la vecina de abajo invita a los de arriba a cenar para mostrarles su descontento con la convivencia. Lo que no pueden imaginar es lo que ocurrirá cuando los invitados lleguen y comience la velada.
En Sentimental los protagonistas eran Javier Cámara y la argentina Griselda Siciliani y los vecinos de arriba Alberto San Juan y Belén Cuesta. Ahora, en la tercera película que dirige la actriz Olivia Wilde -la primera era Súper empollonas (2019) y la segunda No te preocupes, querida (2022)- lo son Seth Rogen y la propia Wilde, que es la que invita a la pareja formada por Edward Norton y Penélope Cruz.
La invitación se estrenó en Estados Unidos en verano. Una comedia fresquita para el calor, y más hablando tanto de sexo como sus personajes a lo largo del metraje. Y arrasó en taquilla. Fue lo que se conoce como un ‘sleeper’, una producción pequeña de la que no se espera una recaudación excesiva pero que acaba triunfando y aumentando el número de salas en las que se exhibe debido a la demanda de visionados. A España llega unos meses más tarde, con el rumor que se levantó por entonces de que sus actores podrían conseguir nominaciones al Oscar en la próxima temporada de premios, sobre todo Olivia Wilde, que también sonaría como mejor directora y Edward Norton y Penélope Cruz como mejores actores secundarios.

Sucedan o no esas candidaturas, u otras que pueda conseguir la película, como el mejor guión adaptado, también para Wilde, el 21 de enero del próximo año, lo que es un hecho incuestionable es la alta calidad de la película, superior incluso a su original español. No mucho, pero tiene más ritmo y hay más dinamismo en las interacciones entre los personajes que en la nuestra. Eso sí, Javier Cámara estaba mucho mejor que Seth Rogen interpretando al mismo vecino. En su caso, Edward Norton mejora a Alberto San Juan y tanto Olivia Wilde como Penélope Cruz están espléndidas. Y si alguien se lo pregunta, sí, Penélope brilla mucho más en sus 15 minutos de La bola negra que en su intervención aquí, que es bastante mayor.
La invitación es una comedia en la que las parejas se ponen a prueba. No sólo las de la película, también las de los espectadores que acuden a verla. El sexo salvaje o la falta de él están presentes en la conversación y tal circunstancia funcionará como un espejo con la de cada uno al reconocerse en la que ya no practica sexo o en la que continúa continúa siendo desinhibida. Y va a remover hábitos, o a provocar recelos. Habrá reacciones interesantes tras sus proyecciones.
Y sobre todo risas. No carcajadas, pero sí risas. El buen rato está asegurado si no se pasa mal con tanta exposición de prácticas sexuales. Que el ser humano es muy fanfarrón hablando de sexo pero en la intimidad éste escasea. Y produce mucha envidia escuchar al que de verdad practica lo que al otro le gustaría.
Por eso La invitación funciona tan bien. Una comedia sobre sexo es para el público como la luz para las luciérnagas. Y una vez en la sala descubrirán que Olivia Wilde ha dirigido su mejor película. Cine con alma teatral. Un solo escenario y cuatro actores que durante casi dos horas están entreteniendo al espectador con sus afilados diálogos, algunos de ellos en español, por cierto, para quien se acerque a verla en versión original. Y es que Cruz interpreta a una a una chica llamada Pina, lógicamente algo de español va a hablar en la película. Y sí, Edward Norton lo chapurrea. De algo debió servirle su relación de hace décadas con Salma Hayek y que ésta siga siendo una de las grandes amigas de Penélope Cruz, de la que en ésta ficción él es pareja.
Cine con alma teatral pero también teatro con alma de cine. Por su fotografía, que es exquisita, su dirección artística, que es fabulosa o su montaje, absolutamente sensacional, que ayuda a que la vis cómica del film tome forma. Porque el montaje nos enseña las reacciones y éstas son de lo más jocosas. Y, como ya quedó dicho, en el ritmo también interviene el montaje y ni uno ni el otro se detienen un segundo.
La invitación es una comedia espléndida. Ha tenido éxito en Estados Unidos porque no hay muchas así, con tanto suspense a la hora de revelar la cuestión que lleva a los vecinos a acudir a la cena, porque el género suele ser poco sutil a la hora de tratar el sexo y aquí lo hace con elegancia, y porque los actores están a un nivel que nos sumergen de lleno en la propuesta del texto con una facilidad como si ellos mismos vivieran las experiencias que les toca verbalizar. Una comedia muy recomendable para parejas y para quienes no la tienen, la diversión está garantizada para todos por igual.
Silvia García Jerez
