EL REY RECIBE. Banalidad y trascendencia de una vida

Incertidumbre. Es lo primero que me provoca este libro. Y querer saber más; sobre algo o sobre todo. Y ver más Barcelona en sus palabras. Y sentir más Nueva York con sus historias. Pero nada sucede por casualidad en El rey recibe, Mendoza sabe muy bien cómo conducirnos hacia esas sensaciones.  Y esto no es más que el principio. Así se abre una trilogía –puede que tetralogía- llamada Las tres leyes del movimiento.

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