El viaje (Las crónicas de Peter Sanchidrián Vol. II): desbarajuste astral

Me ocurre, como a Boyero con Tiempo después, que: «Constato con infinita envidia que las carcajadas son frecuentes e interminables en gran parte de la sala» y, aunque mi sonrisa es una constante, no logro retorcerme en la butaca como la mujer que está al otro lado del pasillo. Entiendo que el problema es mío. De hecho, lo reconozco al instante: disfruto más de una tragedia griega que de una comedia al uso. Y El viaje (Las crónicas de Peter Sanchidrián Vol II) no es una comedia al uso.

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