Música

El triunfo del Nasal Pop

Un Pingüino en mi Ascensor llena La Sala del Movistar Arena (Madrid)

El viernes 16 de octubre, La Sala del Movistar Arena se llenó hasta la bandera (entradas agotadas) para recibir a los reyes del nasal pop: Un Pingüino en mi Ascensor. José Luis Moro y Mario Gil, con más de 40 años de trayectoria a sus espaldas, ofrecieron un show que fue exactamente lo que se espera de ellos: canciones con estribillos fáciles, coreables, letras politicament incorrectas (da gusto encontrar estas cosas de vez en cuando), absurdo y enormemente divertido.

En contra de lo que puede parecer de un grupo con tan largo recorrido, no paran de dar conciertos, los últimos en el Stage Live de Bilbao, en mayo, dos noches de sold out en la Sala El Sol de Madrid y el Loco Club de Valencia en junio. Y ya tienen programados el 7 de noviembre en la Sala Kaya de Guadarrama (junto a Modestia Aparte). Y, por supuesto, está el tradicional concierto de diciembre que marca el inicio de las navidades (sin fecha todaía), ese clásico al que ya no solo acuden los cuatro nostálgicos de siempre, sino una legión de fans de todas las edades.

Por otro lado,El 19 de diciembre, VinylRoute presenta su disco tributo a Un Pingüino en mi Ascensor. Una noche de música, amigos y sorpresas en la Sala MON de Madrid.

Desde el primer momento, la noche estuvo marcada por ese contraste tan suyo: melodías pegadizas contra letras mordaces, políticamente incorrectas y de humor muy peculiar y casi particular. El dúo demostró una vez más que el paso del tiempo no ha diluido ni un gramo de su personalidad. Al contrario: suenan más sueltos y gozosos que nunca.

Un pinguino en mi ascensor movistar arena

El repertorio mezcló clásicos de siempre con piezas de su celebrada “Obra Social”. Entre las canciones que sonaron esa noche se encontraban, Benito Carrizosa, 41 Películas Porno para aumentar nuestro conocimiento cinefilo, o “Vuelo en Ryanair”, con la correspondiente coreografía de público afortunadamente apta para todas las edades.

Además de estos temas, el concierto estuvo salpicado de los himnos que el público esperaba y coreó con ganas, manteniendo el tono y divertido que caracteriza al grupo desde 1985. No es la fina voz del cantante, ni el diestro moonwalking de la otra mitad del grupo lo que les ha hecho triunfar, mantenerse y volver a triunfar. Quizas tengan ese algo misterioso, que hizo a Leonardo y Amiel perder la cabeza, que solo las minorías entienden, que hizo a Warhol esposo de su cassette..quizas sea que vas a divertirte, y lo consigues.

La interacción con la sala fue constante y natural. José Luis y Mario intercambiaron chistes, se metieron con ellos mismos y con el público, y mantuvieron el espíritu de “amigos que se han colado en un escenario”. La respuesta del público fue entusiasta cantando, riendo y participando.

La Sala del Movistar Arena funcionó bien para este tipo de concierto. Es un espacio más íntimo que la arena principal, con buen sonido y una cercanía que favoreció la complicidad. Más grande que los habituales en los que toca el pinguino, le dio un aire particular, aunque no hubo grandes producciones ni efectos espectaculares (ni falta que hacían): solo dos tipos geniales, sus teclados, guitarras, y la voz nasal inconfundible de Jose Luis Moro Valentín-Gamazo, con un montón de canciones que siguen siendo tan raras y geniales como el primer día.

Conclusión


Un Pingüino en mi Ascensor no viene a reinventarse ni a competir con nadie. Vienen a hacer exactamente lo suyo, y lo hacen con una honestidad y un sentido del humor que resulta terapéutico. Si te gusta el pop absurdo, las letras que rozan lo criminal y la sensación de que estás en una fiesta privada de la Movida que se ha prolongado cuatro décadas, este concierto fue un acierto total. Si te lo perdite, seguro que todavia quedan más oportunidades de disfrutar de Un Pingüino en mi Ascensor, quedan muchas vecinas que espiar, y muchas noches para quedarnos encerrados en el ascensor.

En definitica, una noche redonda, sold out y llena de buena vibra. Porque, como ellos mismos saben, en la variedad está la diversión.

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