Paco Pastor: la voz que convirtió el verano en una canción

Hay voces que pertenecen a una época y otras que consiguen algo mucho más difícil: pertenecer a varias generaciones al mismo tiempo. La de Paco Pastor es una de ellas.

Cuando suena Cuéntame, Eva María, Cenicienta, Vacaciones de verano, La fiesta de Blas, Carolina o Tengo tu amor, no hace falta explicar demasiado. Basta con escuchar los primeros compases para que aparezcan imágenes, lugares y recuerdos que empezaron en los maravillosos años 60. En el centro de la revolución musical de aquella época estaba un joven madrileño llamado Paco Pastor, cantante y figura principal de Fórmula V.

Tuve el privilegio de conocerlo hace una semana, en una entrevista que concedió Paco en la SGAE con motivo de la presentación del nuevo disco de Fórmula V: Cuéntame… cómo te ha ido (primer disco en concierto) y también para anunciar su despedida de los escenarios. Al escuchar esto último, uno no puede evitar que se le encoja el corazón un poquito. Especialmente cuando, hace ya catorce años, fui a un concierto en The Fillmore en Miami Beach y descubrí cómo Paco Pastor era el rey absoluto del escenario y hacía cantar sus temas más emblemáticos a miles de espectadores, que se sabían todas y cada una de sus canciones sin equivocarse en una sola estrofa. Esa química entre el grupo y su público, muy pocas veces vista por mí en tantos y tantos conciertos, es indudable: el público quiere a Fórmula V y Fórmula V quiere al público. Incluso el alcalde de Miami Beach en persona otorgó al grupo un diploma que inauguraba el ‘Día oficial de Fórmula V’ en Miami. Paco me contó después que el grupo no sólo tiene su día oficial en otros países, sino que en algunos lugares incluso le habían hecho hijo adoptivo.

Ante el éxito imparable de los últimos 59 años, nace la pregunta obligada: ¿Cuál es la fórmula de Fórmula? Detrás de aquella aparente sencillez había un extraordinario trabajo de composición, arreglos y producción. La fórmula funcionaba porque las canciones tenían algo que no se puede fabricar fácilmente: una capacidad casi inmediata para quedarse en la memoria. El propio Pastor ha defendido en distintas entrevistas el valor musical de aquellas canciones y ha rechazado la idea de que fueran música fácil o una simple canción de verano. Él recordaba precisamente que detrás de canciones como Cuéntame existía un trabajo musical mucho más elaborado de lo que algunos críticos estaban dispuestos a reconocer. Y es que, más de medio siglo después, aquellas canciones continúan formando parte de la cultura popular española e iberoamericana.

Con el paso de los años, muchos de los grupos que dominaron las listas españolas de los sesenta y setenta quedaron convertidos en recuerdos. Pero Paco Pastor tomó otro camino. Continuó actuando, recuperando el repertorio que había marcado su trayectoria y manteniendo vivo el nombre de Fórmula V. En diferentes etapas participaron músicos vinculados a otras formaciones y surgieron proyectos como Fórmula-Diablos y posteriormente Nueva Fórmula V. Paco explicaba que de la formación original solamente permanece él. Algunos compañeros han fallecido y otros mantienen su relación con él, pero Pastor continúa adelante.

Y quizá ahí se encuentre la clave de su trayectoria. Porque Paco Pastor no parece entender la nostalgia como una pieza de museo. Para él, una canción no es solamente algo que ocurrió hace sesenta años. Es algo que puede volver a suceder cada vez que alguien la escucha. Las canciones de Fórmula V pueden sonar en una verbena, en una fiesta familiar, en una radio, en un programa de televisión o en el coche. Y siempre ocurre lo mismo: alguien reconoce la melodía y empieza a cantar. Eso es mucho más que haber tenido éxito: es haber conseguido formar parte de la memoria colectiva.

Paco Pastor pertenece a una generación de artistas que ayudaron a transformar la música popular española. Pero también pertenece a una categoría mucho más reducida: la de aquellos intérpretes cuya voz queda inseparablemente unida a un determinado sentimiento. En su caso, ese sentimiento tiene mucho que ver con el verano, con el sol, con los guateques, con los primeros amores.

Porque, al final, quizá el mayor triunfo de Paco Pastor no haya sido vender millones de discos ni alcanzar los primeros puestos de las listas. Su verdadero triunfo fue conseguir que, décadas después, baste con escuchar su voz para que una generación entera vuelva durante unos minutos a sentirse joven.

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Por Manolo Santar

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