PROYECTO SALVACIÓN: La perfección en la ciencia ficción

Pocas veces puedes asegurar que una película de ciencia ficción te resulta asequible y divertida. Proyecto Salvación puede encontrarse entre ellas. Está basada en la novela de Andy Weir, el mismo autor que escribió El marciano, protagonizada por Matt Damon en la versión cinematográfica de la que se encargó Ridley Scott, que en España se tituló simplemente Marte, y que también era entretenidísima, Proyecto Salvación nos lleva de nuevo al espacio, pero en este caso a una misión que nada tiene que ver con el Planeta Rojo.

Weir escribió esta historia a partir de un fracaso, ya que su libreto previo se tituló Zhek y fue una ópera espacial que no funcionó. Lo desechó casi todo de ella, a excepción del personaje que vamos a ver interpretar a la alemana Sandra Hüller (La misma de Anatomía de una caída o de La zona de interés), Eva Stratt. A su alrededor acabó construyendo Proyecto Hail Mary, que es el título original del libro, en el que el la misión consiste en viajar al sistema Tau Ceti para hacer la investigación. Proyecto Hail Mary, aclaremos aquí, es como se conoce en el fútbol americano a ese pase final desesperado para ver si alguien alcanza la pelota y es capaz de hacer ganar el partido al equipo, que ya da por perdido el encuentro. Ante el desconocimiento de este concepto, en España se ha rebautizado Proyecto Salvación, para que quede claro ante qué estamos. Y por eso también la nave en la que viaja Grace se llama Hail Mary.

Grace (Ryan Gosling) despierta del coma en la nave Hail Mary sin recordar nada
Grace (Ryan Gosling) despierta del coma en la nave Hail Mary sin recordar nada

Ahora, lejos de la aventura en el Planeta Rojo, de lo que se trata es de salvar la Tierra. El Sol se está apagando y queda muy poco tiempo para revertir la situación que provoca esta urgencia, por lo que un profesor de ciencias, Ryland Grace (Ryan Gosling), es enviado a años luz de nuestro planeta para hacer la investigación correspondiente y llegar a darle la solución que vea posible.

Lo malo es que está solo porque aunque en la nave hay dos personas más, las encuentra muertas al despertar del coma en el que todos habían sido inducidos al comenzar el viaje. Así que con sus nulos conocimientos sobre el mundo de los astronautas, con la ciencia que sabe, gracias a la que trabaja dando clase, y con su ingenio, deberá sacar adelante la investigación por la que ha sido enviado tan lejos. La casualidad hará que tenga un compañero en esta misma labor, ya que un peculiar extraterrestre orbita junto a su nave y Grace acaba descubriendo que los dos tienen el mismo propósito. Otra cosa es que con idiomas tan distintos puedan llegar a entenderse. Pero nada es imposible si te lo propones. Y si descubres cómo hacerlo.

Proyecto Salvación está contada en dos tiempos que discurren paralelos en la narración. Por un lado, comenzamos viendo despertar a Grace, descubriendo dónde y en qué situación está, pero no sabiendo qué hace ahí. Hasta que va recobrando la memoria, y esa memoria, esos flashblack en la Tierra, nos van a ir dando la dimensión del desastre en el que en esta ficción se encuentra la Tierra e iremos comprobando hasta qué punto Grace es un tipo inteligente, divertido y, sobre todo, apañado, algo fundamental cuando para sobrevivir dependes de tu ingenio.

El guión lo adapta quien ya hizo lo propio con Marte, Drew Goddard, el mismo genio que también escribió Monstruoso, La cabaña en el bosque y la serie Perdidos. Esto os dice que os guste o no el resultado, ya que el de la serie Perdidos no convenció a todo el mundo, en cualquier caso va a tratarse de una película divertida. Pero es que además de serlo, no es que vaya a gustar, Proyecto Salvación va a entusiasmar.

No sólo la base de la que parte la historia es la de una novela considerada un hito en la ciencia ficción, es que su adaptación ha sido alabada incluso por encima de ella ya que guión es brillante pero también lo es en el resto de apartados. La dirección de Phil Lord y Christopher Miller es apabullante, la interpretación de Ryan Gosling perfecta, técnicamente inmejorable y el alienígena que acompaña al protagonista es tan mono que conecta de maravilla con el público. En Proyecto Salvación no falla nada.

Una de las espectaculares imágenes de la película que justifican verla en IMAX proyecto salvacion
Una de las espectaculares imágenes de la película que justifican verla en IMAX

Y lo más recomendable es verla en la pantalla más grande posible. Si podéis elegir un IMAX no os lo penséis, lo vais a agradecer y la vais a disfrutar mucho más. El trabajo de Grag Fraser en la fotografía es sencillamente portentoso. Él está acostumbrado a los retos, lo hemos comprobado con La noche más oscura, las dos partes de Dune o con The Batman, la magnífica película de Matt Reeves con Robert Pattinson como protagonista, pero lo que consigue en Proyecto Salvación va mucho más allá de lo imaginable. Fotografía el espacio como nunca lo habíamos visto antes. Apoteósico, te pone los pelos de punta. El espectador va a sentirse como un astronauta y va a ser testigo de las vistas más increíbles desde la nave espacial de un Grace también sobrepasado por lo que tiene delante.

Pero no sólo nos conquista la fotografía. Es que la historia es superlativa. La amistad de un humano con un alienígena de buen corazón es preciosa. Y muy divertida. Se van a escuchar muchas risas en la sala de cine y eso nos va a hacer inolvidable esta relación de dos seres que sólo quieren encontrar una manera de revertir aquello que está destruyendo a la estrella solar.

Ryan Gosling demuestra una vez más su versatilidad, creando un personaje legendario con una sencillez pocas veces vista en un gran actor de Hollywood. Todos ellos tienden a sobreactuar para ser recordados por ese título, por todos en los que participen, y Gosling le otorga una naturalidad a Grace que no parece que esté interpretando. Y eso es lo más complicado en su profesión. Pero a Gosling le sale con facilidad. Tan natural era en La La Land como en Drive o Blade Runner 2029. No hace falta mostrar tics en los personajes para llevarlos a la pantalla con convicción, sólo hay que tener talento para hacernos creer que eres otro que nada tiene que ver contigo. Y además, en Proyecto Salvación, con una vis cómica innegable, esa que ya mostró en la estupenda y realmente olvidada The nice guys, con Russell Crowe como compañero de fatigas.

Aunque recordemos que no es la primera vez que Gosling se marcha al espacio porque ya interpretó a Neil Armstrong en First Man. Aquel fue el primer hombre que pisó la Luna, él sí sabía lo que hacía allí arriba, y Gosling fue dirigido de nuevo por Damien Chazelle en una película que tuvo mucha menos repercusión que La La Land pero que era igual de fabulosa. La realidad es que si repasamos la carrera de Ryan Gosling está teniendo una filmografía al alcance muy pocos.

Play

Proyecto Salvación es un hito en la ciencia ficción. Ofrece espectáculo sin perder de vista la historia, la progresión de una investigación que desde el primer momento es comprensible incluso para quienes no sabemos nada de ciencia. Está al alcance de cualquier espectador. Por supuesto nada es real, el autor de la novela inventa los elementos necesarios para hacer creíble el horizonte devastador que le espera a la humanidad. Eso sí, basándose en condiciones reales que pueden darse en el cosmos, que son lógicas y posibles a muchísimos años vista. Y expone muy bien el sacrificio que supone para el protagonista llevar a cabo el esfuerzo que debe realizar. También eso está suavizado con el filtro del humor. Con risas el horror se lleva mejor.

Posiblemente estemos, y no es exageración, ante la mejor película de ciencia ficción de la década. Es un prodigio a una altura tal que sus precedentes, por muy buenos que pudieran haber sido, no alcanzan. Es de esas películas que a pesar de sus dos horas y media de duración no sólo no se hacen pesadas, sino que se disfrutan a tope y piden un segundo y un tercer visionado. En una palabra, estamos ante un auténtico clásico.

Un apunte adicional: La Cronosfera fue invitada al pase especial que Sony hizo en el IMAX de Parquesur, por eso os recomendamos que la veáis en una pantalla de dimensiones descomunales, porque pudimos apreciar cómo se ven a gran tamaño las espectaculares imágenes del especio, pero además tuvimos la suerte de disfrutar de una presentación muy didáctica a cargo de Javier Santaolalla, que nos dio algunas claves sobre el tema del que habla la película: la posibilidad de que el Sol se pueda apagar. De esos minutos previos a poder disfrutar de esta maravilla os adjuntamos un vídeo con unos segundos, nada más, acerca del peligro real que tenemos de llegar a desaparecer porque el Sol se apague.

Silvia García Jerez

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