VENTAJAS DE VIAJAR EN TREN: Surrealismo a bordo
Ventajas de viajar en tren comienza con una frase dicha en voz en off por W (Alberto San Juan), que nos va a dejar desconcertados: Imaginemos a una mujer que al volver a casa sorprende a su marido inspeccionando con un palito su propia mierda.
Un inicio así ya te prepara para el resto de, una novela primero, escrita por Antonio Orejudo y publicada por TusQuets ediciones, y una película que adapta a la perfección un texto que por lo estrafalario de su contenido era muy difícil de llevar a la pantalla.
Pero Aritz Moreno lo ha conseguido. Su ópera prima, estas Ventajas de viajar en tren, es el mayor torbellino de ideas suculentas y emociones descontroladas que se van a dar cita estos días en las carteleras, con permiso de la surcoreana Parásitos, que tampoco se puede encuadrar dentro del cine convencional, aunque su originalidad no esté tanto en el surrealismo como en plantear situaciones poco probables en nuestro esquema de comportamiento social.
En su caso, Ventajas de viajar en tren expone una historia inicial, que arranca por parte del personaje de Ángel Sanagustín (Ernesto Alterio), contada a la pasajera con la que comparte asiento en el tren, la editora Helga Pato (Pilar Castro) a la que desmenuza el caso de un hombre completamente trastornado, Martín Morales de Úbeda (Luis Tosar) obsesionado con la persecución gubernamental de los ciudadanos a través de los desperdicios que dejamos en las basuras.
Pero lejos de centrarse en una sola historia, Ventajas de viajar en tren irá adentrándonos en otras, a cual más loca e increíble, todas ellas encadenadas unas en otras, que nos darán una visión global de un mundo desquiciado que por muy fantástico que se plantee en cuanto al género, igual no está tan desencaminado respecto a quienes somos ahora o en quiénes nos estamos convirtiendo.

Ventajas de viajar en tren es una película que no te esperas. Ni en lo que a su argumento se refiere, ni en cuanto a interpretaciones, tan serias y focalizadas a un trabajo desmelenado sin, admirablemente, llegar nunca a rozar la pantomima, simplemente se sitúan en un universo que apenas reconocemos y por lo tanto se convierten en personajes de una ciencia ficción que definen una nueva realidad.
Y tampoco puedes estar preparado para una película así no solo en nuestro país, sino en ningún otro. Si hubiera que comparar Ventajas de viajar en tren con los parámetros de algún otro título que tomar como referencia, tal vez Delicatessen sería un ejemplo cercano, pero solo aproximado porque el edificio del film francés era completamente inventado y los fines de sus personajes muy distintos, y aquí tenemos ciudades que reconocemos como reales, medios de transporte, casas, escenarios, en definitiva, tan nuestros que lo que en ellos ocurre nos lleva a pensar que por mucha distopía que plantee la película, ésta está más cerca de lo que imaginamos.
Porque no se necesita una ciudad o un escenario cualquiera transformado en uno que nos sitúe en un futuro lejano llenos de coches voladores y de robots por las calles para que asumamos que es otro mundo, nuestro propio cerebro nos puede convertir en seres que no reconozcamos y nuestro comportamiento nos puede llevar a transformar la realidad más cotidiana en la mazmorra irreconocible de un planeta sin escapatoria.
De este modo, el personaje de Luis Tosar puede verse convertido en un muy particular Doc salido de Regreso al futuro pero que en lugar de trabajar en un coche que lleve a Marty al futuro lo hace coleccionando la basura del vecindario. El de Javier Godino, llamado Cristóbal de la Hoz, descubre un mundo oscuro a partir de un orfanato o la propia Helga Pato asiste atónita a cómo las obsesiones del ser humano pueden llegar a dañar tanto a una persona.

Si alguien se queja de que en el cine no hay originalidad, de que siempre se estrenan el mismo tipo de películas, Ventajas de viajar en tren es el antídoto perfecto para una tarde diferente.
El cine fantástico en nuestro país está dejando el listón tan alto que si los espectadores se acercan a ver nuestras películas se darán cuenta de que ahora mismo no hay otra cinematografía que le haga sombra.
También es cierto que Ventajas de viajar en tren es tan novedosa que hay que recomendar a quienes vayan a verla acudir a las salas con la mente abierta. No van a entrar en un universo cualquiera. Es una película impactante que no dejará a nadie indiferente. Una lección magistral de cómo hablar sobre lo más oscuro del ser humano con el envoltorio del género fantástico y el humor negro como conductor narrativo.
Porque el humor negro inunda la pantalla y funciona como elemento certero para convertir la película en un film imprescindible. Solo si la vemos podremos asistir a la mejor secuencia del cine fantástico del año, protagonizada por unos Pilar Castro y Quim Gutiérrez en mejor forma que nunca, y eso que Quim ya estaba espectacular en Litus, pero allí no tenía un tema de Massiel para darle lustre al momento y elevarlo a la categoría de clásico instantáneo. Algo así como el Eloíse de Tino Casal en REC3.
El ritmo de la película también es parte de la estructura que la sostiene en niveles de vértigo. Que los acontecimientos se desborden, se sucedan con una rapidez de cómic, casi se pisen unos a otros y siempre se mantengan en una continuidad lógica y nunca perdamos la referencia de dónde estamos y de por qué estamos ahí es una tarea titánica que Aritz Moreno, su director, maneja con una precisión de leyenda.
No es fácil construir unas historias dentro de otras, que todas tengan relación, que sus personajes estén entrelazados y que en todo momento sepamos encontrarnos en ese mapa imposible.
Y por supuesto, tampoco es fácil que todo encaje en estética, en estilo, en ritmo, en nivel interpretativo, en una producción tan cuidada que nos regala un mundo fantástico perfectamente plausible y sin un solo resquicio a la hora de crearlo.
Ventajas de viajar en tren es un regalo para los amantes del cine. Fantástico o no. Para los que prefieren una buena película sobre otra que ya se vayan a saber de memoria aunque no la hayan visto, porque la cinta de Aritz Moreno no puede estar más alejada de la repetición de la misma fórmula, del esquema mil veces visto y otras tantas olvidado mientras se abandona la sala.
Este universo es algo nuevo, con ingredientes diferentes y un sabor único que realce las ganas de repetir para descubrir todos los detalles que envuelven una obra tan llamativa como eficaz, tan dura como divertida, tan salvaje como especial.
Silvia García Jerez