Hotel Transilvania 3: Una Vacaciones Monstruosas: Pues Sí

Hotel Transilvania 3: Unas Vacaciones Monstruosas tiene tanto argumento como el que pudiésemos llegar a incluir en la etiqueta del disfraz de Drácula que nos compramos el Halloween pasado. Es decir, más bien poquito. Y muchos pensarán ahora: Pero si es una peli de dibujitos. A lo que respondería: ¿Y… ? En las estanterías virtuales, de los virtuales videoclubs, encontramos casos tan distintos como Monster House o Dixie y la rebelión zombie, en los que la historia va mas allá de una selección de ‘cucamonas’ de los protagonistas de esta, ¿quién lo iba a decir? trilogía.
Ya en la primera entrega de esta trilogía, ¿quién sabe si saga en el futuro?, el que esto escribe notó cansancio en una historia de personaje al margen de un mundo pero en el que acaba integrándose. Vamos… en las mencionadas estanterías podríamos encontrar a cientos. Y esto de base no tendría por qué ser malo: no siempre todo radica en lo que contamos sino en cómo lo contamos. El fallo está en que en estas tres primeras entregas se apuesta por el carisma de unos personajes, como sucediera en la también fallida Los Minions, en detrimento de una historia con sus sorpresas, sus giros y su diversión de cuento. Resumiendo: Hipo y Furia Nocturna nos gustan por su carisma, pero sobre todo por las aventuras que nos hacen vivir junto a ellos. ¡Por favor, que llegue la 3 bien prontito! Nunca, hasta descubrir a tan singular pareja, nos imaginamos que fuese tan entretenido y didáctico entrenar a un dragón.
Hotel Transilvania 3
HOTEL TRANSILVANIA 3: UNAS VACACIONES MONSTRUOSAS
Sigamos destripando Hotel Transilvania 3: Unas Vacaciones Monstruosas. Las llamas del infierno del aburrimiento estuvieron acechando al que esto sigue escribiendo durante toda la proyección de Hotel Transilvania 3: Una Vacaciones Monstruosas, que musicaliza, ojo al presupuestazo, Dj Tiësto. Siempre que, por no desvelar la quizá más monstruosa sorpresa del film, mantengamos oculto el nombre del dúo español que rubrica la playlist de la última fiesta del crucero de ensueño en el que se embarcan nuestros entrañablemente terroríficos personajes; que repiten voces de entregas anteriores, además de alguna que otra incorporación. Quizá por eso que no decimos, entre otros desaciertos de guion, en un intento por no sucumbir, mi cabecita elucubraba maltencionadamente en relación a según qué chistes contenidos en tan banal ‘aventura’, que fuera de contexto tendrían, en estos tiempos, alguna que otra réplica airada. Pero no diremos más, porque todo es siempre según el cristal con que se mira. Si solo mirásemos el apartado técnico estaríamos hablando en términos halagadores. Eso también hay que decirlo.
Desde la diversión, se la mire por donde se la mire, incluso con gafas de aumento, y las intenciones de un niño que busca sólo un rato entretenido, Hotel Transilvania 3: Unas Vacaciones Monstruosas deja mucho que desear. Sí, están todos los personajes que nos divirtieron y mantendrá el tipo en esta tercera ‘tribulación’ monstruosa, pero no solo con una trilladísima línea argumental se construye un éxito. A esto último, la última película de El Pequeño Pony o esa que hicieron, en ¿prodigioso alarde de imaginación? con emoticonos, igual tendrían algo que decir, aunque ambas están más bien en la liga de los personajes incomprendidos y dentro de las que daremos en llamar ‘freak-cult-movies’.
A lo que vamos, Hotel Transilvania 3: Unas Vacaciones Monstruosas hace aguas por todos lados: toca los peligrosos filos de lo lógico en un intento de agradar a toda la familia, incluyendo a los papás. No aporta nada nuevo, pero se deja ver como se dejan ver las películas de sobremesa de fin de semana que adormecen al adulto, que quizá ya tenga en el quinto sueño al niño interior.
Luis Cruz

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