Sex Education, la adolescencia en realidad

Netflix estrena la segunda temporada de Sex Education el 17 de enero.

En la primera temporada descubrimos que las dudas, las leyendas, los complejos, las desconfianzas, las presiones y prejuicios que tuvimos, se siguen teniendo en la adolescencia.

Los jóvenes protagonistas de Sex Education nos muestran que, aunque seamos adultos y creamos estar de vuelta de todo, a veces pueden enseñarnos mucho.
Otis y sus amigos, Maeve Wiley y Eric Effiong, nos enseñan lo importante que es empatizar, escuchar, querer y apoyar a los demás. En su microcosmos de instituto, estos tres jóvenes nos aportan humor y sinceridad respecto a las relaciones humanas.

Y ese gurú del sexo en que se transforma Otis, un muchacho sin ninguna experiencia y amorosa ni sexual, nos enternece por su capacidad para escuchar y poner sentido común en ese caos que es la adolescencia.

Ese joven tan normal, anodino incluso, está presionado y vigilado por su madre, la verdadera terapeuta sexual. Una mujer en apariencia fuerte, liberada e independiente. Una mujer que se preocupa porque su hijo no sea capaz ni de tener sexo consigo mismo.

Sex Education no es naif, no es políticamente correcta, no es fácil de ver si te sientes ofendido por la realidad sexual y social de la juventud. Todo tipo de lenguaje y relaciones asociadas al sexo, aparecen desde el minuto uno y no decaen de capítulo en capítulo.

Si tuviera hijos adolescentes, les haría ver esta serie. Me sentaría con ellos a reírme y comentarla. Una gran lección de educación sexual, sin tabúes ni parábolas.

Si la serie ha sido creada para darnos una visión más realista de los númerosos conflictos que se les plantea a los adolescentes y de cómo los padres podrían enfrentarse a ellos, ha logrado su objetivo

Esperemos que eso no cambie en esta segunda temporada.

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