AFTER LIFE, el tabú del suicidio

Tony (Ricky Gervais) tiene un superpoder: puede suicidarse cuando quiera. Por eso es un tipo desagradable, sin filtros, un House deprimido que no es capaz de dedicarle a nadie una sonrisa, una palabra amable o un halago. Pero tiene una buena excusa. Tony no era así antes. La muerte de su joven esposa, Lisa, por un cáncer provocó el cambio. Y ella, conociéndolo un poco, le ha dejado mensajes grabados en el ordenador, mensajes After life.
Eran la pareja perfecta, se hacían bromas reían siempre, con sus días buenos y malos. Vivían juntos, sin hijos pero con su perra, en una bonita casa.After Llfe Humor con el suicidio
Tony trabaja en un periódico local gratuito. El director es su cuñado, un buen hombre que se preocupa por él e intenta que salga de la depresión. Su padre está en una residencia de ancianos porque tiene Alzheimer. Tony va a visitarlo cada día y el hombre, cada día, le pregunta por Lisa. Tony va al psicólogo, un tipo que parece estar más necesitado de terapia que sus propios pacientes. Está rodeado de gente anodina, simple, que no ayuda mucho a que Tony sienta ningún aliciente para salir del pozo en el que está.
Lo mejor de todo es que ya tiene decidido suicidarse. Lo intentó una vez pero al ver a la perra con cara de hambre, lo pospuso. Tony se comporta así porque está convencido de que no pasa nada por ser borde, por hacer mal su trabajo, por ser sarcástico o un capullo. Siempre podrá suicidarse.
En su vida se van cruzando personas que influyen, para bien o para mal, en su devenir: un drogadicto que también quiere suicidarse, una prostituta de gran corazón, una joven periodista que acaba de empezar en la oficina, la enfermera que se encarga de cuidar de su padre y, finalmente, una viuda mayor, con la que comparte banco frente a las tumbas de sus respectivos.

El suicidio como salida, por la falta de sentido al perder al único ser que te complementa. Pero, ¿Y si hubiera más de una persona que pudiera complementarnos? Ser un tipo desagradable te aleja de los demás. Pero hay gente que no tira la toalla, hay gente que hará todo lo posible por sacarte del hoyo. Gran parte de verlos, escucharlos y dejarse querer, depende de Tony. Esa nueva After life.
Ricky Gervais utiliza el humor negro, el sarcasmo, la ironía y la falta de empatía para presentarnos un tema tabú desde su propia perspectiva de cómico sin prejuicios.

La primera temporada se puede disfrutar en Netflix y ya está confirmada la segunda para 2020.

Monse Ruiz

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