Freak: yo no soy esa, pero sigo siéndolo

Entro en Tinder un sábado por la noche y deslizo hacia la derecha como si pasara las páginas de ¿Cuore? Escribo Cuore así, entre interrogantes, porque en mi cabeza existe la idea de que es una revista en la que se critica la apariencia de las celebrities, pero no estoy segura de si confundo realidad y ficción imaginaria. El filtro de la app acota los resultados a hombres de 23 a 33 años. Deporte, cerveza, guitarrita, surf, exploradores buscando un sucedáneo del amor al que no quieren llamar sexo ocasional peroquenoesmasqueeso, más cerveza… Y un temita de C. Tangana como ‘canción de culto’. Imágenes en el espejo, en la playa o en el gimnasio y hasta con un perrito para enternecer. Descubro que ahora se ha puesto de moda sacarse fotos sudados y con camisetas de tirantes. Vamos, una fiesta. Me enseña mi amiga M. su perfil, que es, posiblemente el mejor que yo haya visto nunca porque no finge buscar el amor ni ser alguien que no es. Ella tiene en su descripción la palabra ‘sexo’ y también un selfie de su papada porque, como dice, es más ella en esa foto que en el resto. Le digo que no creo que vaya a ayudarle ningún ejemplar del catálogo y me mira como diciendo: «esto es lo que yo busco». O una manera de autolesionarse, insisto. La destrucción de una misma en manos de otro o renacer después de haber tocado fondo. Pienso en Lucía (Alicia Cuéllar) y también en Cristina (Lorena López), las protagonistas de Freak, la obra de Anna Jordan que ha aterrizado de la mano de Paula Amor en el Ambigú del Teatro Pavón Kamikaze.

M. y yo no tenemos 17 y 37, sino 21 y 22, pero tenemos la misma forma de desnudarnos delante de un espejo o en la barra de un bar cualquiera de La Latina. Nosotras también nos hacemos preguntas constantemente. ¿Podemos utilizar a un hombre para lesionarnos? ¿Y a un grupo? ¿Y consentir una VIOLACIÓN? ¿Vivir una VIOLACIÓN consentida es una forma de autolesión? ¿Puede una VIOLACIÓN grupal servir de botón de reinicio? Lucía y Cristina cuentan dos primeras veces muy distintas. Dos mujeres iniciándose en el sexo y las ruinas, en la aniquilación, el exterminio y la desgracia. Dos mujeres cuya voz, sombra y alma brota de los antojos de varios hombres que ni siquiera aparecen en escena. Dos mujeres que podíamos ser M. y yo, pero que también podían ser tu madre y tu hermana o tu novia y tu mejor amiga. Y somos todas nosotras.

Un monólogo crudo y directo que se alterna hasta el Run de World (Girls) de Beyoncé. Es ahí cuando, por fin, las piezas comienzan a encajar y asoma un pequeño halo de esperanza. Una reverberación de las cloacas de una sociedad violenta que nos devora. El hambre de las redes sociales, la presión sexual que recae sobre nosotras o la necesidad de aceptación. Sólo por el hecho de ser mujer. Y hasta nuestra preciadísima virginidad. Lucía la define como «pasional, honesta, suave, tierna, ridícula, rara, estúpida, horrorosa, maravillosa, aterradora…». Y luego, la culpa de Cristina, la caída al infierno, la humillación, el vértigo, la coca y el alcohol. Si esto no es el resultado de la sociedad dime tú qué es.

FECHA: 6 Nov – 20 Nov 2019

HORARIO: Miércoles 6 Nov, 18:30 h. (estreno absoluto)
Miércoles a Sábados, 18:30 h.
Domingos, 20:30 h.
Horarios especiales
Lunes 18 Nov, 20:30 h.
Martes 19 Nov, 20:30 h.
Miércoles 20 Nov, 20:30 h.

ESPACIO: El Ambigú del Teatro Pavón Kamikaze

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