Los Extraños. Cacería Nocturna: Si eres un patito de feria te acabarán disparando

Los Extraños. Cacería Nocturna, seamos claros, protagonizada por Charles Bronson hubiese durado 10 minutos. Leía el que les habla hace unas fechas en una de las múltiples redes sociales algo así como lo siguiente: ‘Uno sabe que se hace mayor cuando viendo un slasher, está frito por ver asesinados a los tontainas adolescentes que lo protagonizan’. Más si saben jugar bien al béisbol y tiene planta bonachona o abusan del postureo rebelde de camiseta con mítico grupo punk. Bajo este razonamiento, en el visionado del que se considera segundo capítulo de la sí desasosegante Los Extraños, me creí Benjamín Button al comienzo de todo.

Los Extraños de LOS EXTRAÑOS
Los Extraños de LOS EXTRAÑOS: CACERÍA NOCTURNA

Todo en esta cacería nocturna es pretencioso. Es como si su director, Johannes Roberts, y sus guionistas, Bryan Bertino y Ben Ketai, estuviesen diciendo a cada fotograma: Mira qué chulo lo que te estamos enseñando y, ¡hala!, los giros que te estamos ofreciendo. ¿Cómo se sentirá la madre de Jason? ¿Qué opinaría el propio Jason? ¿Qué diría Michael Myers? Partidos de risa están los miembros de The Hostel´s Club.

Igual el visionado de todas las sanguinolentas peripecias de los grandes de la cuchillada, el hachazo o el taladro anteriormente referenciados han hecho mella en la familia protagonista de Los Extraños. Cacería Nocturna, pues parece en todo momento que saben de antemano su destino. Que se han leído el guion hasta el final. Y eso de oponer resistencia ni se plantea. ¡Vamos a ver! El papel puede con la piedra. Tal y como sucede con la pistola contra el cuchillo. ¿Para qué dejar pasar semejante apreciación? Pues sí, parece que la única opción es llorar ante el maníaco o correr delante de él, o ella, por la noche en un camping tan perfectamente iluminado que ya quisiera el 90% del metraje de Han Solo: Una Historia De Star Wars; que esa sí que da miedo.

Miedo no da Los Extraños. Cacería Nocturna.  Esto parece que ha quedado claro. También puede ser que estemos ya curados de espanto y no todo nos sorprenda. Aunque buscando la cal entre tanta arena acabaremos diciendo en su favor que tiene un tramo final bastante loco, pidiendo de antemano perdón a Bonnie Tyler, que llega hasta llamar relativamente nuestra atención… Pero solo es un leve deslumbre de faro, ya que la carretera al infierno, esa en la que mejor no dirigirse a los extraños, no pasa definitivamente por ese camping a donde llega de noche una familia de guapetones guiados por un GPS en el que pone: Welcome To Slaughterhouse.

Insistamos en lo positivo, que no queremos que esto sea solo casquería. Si tuviéramos que comentar algo verdaderamente positivo y distintivo de esta cinta de careta con quizá trasfondo social, muy por debajo, eso sí, de la saga Scream, es la utilización de una reflexiva frase que tanto define como aterroriza: ¿Y por qué no?  ¿Quién la dice?, se preguntarán. No somos tan malos para dar la respuesta. O quizá sí, ¡jajajajajajajajaja! (Léase con tono de malvado).

Luis Cruz

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