BASADA EN HECHOS REALES: El Joker en casa

La veteranía es un grado. Siempre se ha dicho y cuando se corrobora con obras incontestables de autores que llevan décadas en el oficio de la dirección de cine, resulta apabullante hasta qué punto tiene razón la sabiduría popular.
Pasó con Steven Spielberg y su último estreno, un Ready Player One más mayúsculo de lo que aseguró la taquilla, o con Woody Allen y su asombrosa y tristísima Wonder Wheel, uno de los mejores títulos de su carrera, infravalorado en el momento de su estreno y al que el tiempo se encargará de poner en su lugar. Y ocurre con Basada en hechos reales, un Polanski tan portentoso que a uno le gustaría llamar a su puerta y darle personalmente las gracias.
Porque solo la madurez puede llevar al control total de los elementos narrativos que da la experiencia, al manejo sin fisuras de lo que se explicita y lo que se sugiere, del tempo y los espacios, de las identidades y los espejos que las distorsionan.
Basada en hechos reales es un juego permanente con el espectador entre dos mujeres que llevan su lucha personal a su terreno: entre Delphine (Emmanuelle Seigner), la exitosa escritora seca de ideas, y Elle (Eva Green), su negra, como se conoce en el mundo literario a los autores que escriben para otros, nueva amiga.
Elle busca refugio en su casa pero también ofrece comprensión y ayuda para que Delphine encuentre el coraje de plasmar en la hoja en blanco aquello que se encuentra en su pasado más oscuro y que no es capaz de impulsar a la superficie.

Eva Green en BASADA EN HECHOS REALES
Eva Green en BASADA EN HECHOS REALES

Basada en hechos reales, basada -también- en la novela de Delphine de Vigan, tal vez resulte evidente desde el primer momento. Pero no es cierto. Hablamos de Roman Polanski, no lo subestimemos. Y es uno de los mejores artesanos de la historia del cine, tampoco lo olvidemos. Además, ganó uno de los Oscar más justos que la Academia de Hollywood haya entregado en sus años de existencia: el de la dirección de El pianista.
Por lo tanto, dejemos que la historia se desenvuelva ante nuestros ojos para que nos demos cuenta de que Polanski no hace lo mismo que los demás. Cuando pensemos que ya le hemos pillado el truco y que sabemos en qué dirección irá el resto del relato, éste nos deriva hacia una realidad mucho más elegante que la vulgaridad a la que se rinden los que sí configuran la esperada ruta completa.
Y eso ocurre porque Basada en hechos reales se compone de ingredientes sencillos con los que hemos visto entretejer films en el pasado. El suspense psicológico que se va acotando sobre las dos mujeres protagonistas, y prácticamente únicas intérpretes en la trama, está apoyado en pinceladas cotidianas de angustioso espanto. Situaciones reconocibles ante las que no hay escape.
Basada en hechos reales surca mares inexplorados por otros navegantes. El camino está ahí para todos pero Polanski decide recorrerlo ahora en zig zag, luego dando saltitos y más adelante, haciendo la croqueta. Reinventa la narrativa de los asediados y habiendo puertas, espejos y sótanos ninguno de ellos son objeto de uso tópico.
Es por ello que el film descoloca, pero lo hace para bien, para contar mejor que la mayoría lo que otras se quedan en el mero intento de explicar. Porque solo así llegamos a la conclusión de que hemos visto algo nuevo cuando nadie nos había contado esto así. El aire fresco que aporta Polanski al género, a sus jóvenes 84 años, es sencillamente prodigioso. Porque Basada en hechos reales se parece a Misery, se parece a El autor, pero no es ninguna de ellas y a ambas las deja atrás.

Elle junto a Delphine
Elle, una siempre sonriente Eva Green, junto a Delphine (Emmanuelle Seigner)

Emmanuelle Seigner, esposa de Polanski, es la protagonista absoluta. Su Delphine es una mujer cansada que no se ve con fuerzas para escribir y continuar con la estela del éxito obtenido con su última novela, inspirada en su madre. Y Seigner la interpreta con la misma apariencia de alma arrasada en la que la nada se le nota hasta en la mirada.
Eva Green, su amiga Ella, está espléndida en el papel de la alegría envenenada. Esa sonrisa de Joker permanente de la que hace gala incita a sospechar de todos sus movimientos aunque su candidez vaya siendo evidente por encima del aura de misterio que tal aspecto genera.
Por lo tanto, es Eva Green la que se lleva los honores de este tour de force, la que cuenta con el lado más agradecido del reparto, la que inquieta, la que hay que sortear, de la que hay que cuidarse.
Pero las dos brillan en Basada en hechos reales porque ambas son el corazón de un film que va creciendo a medida que expone sus cartas. Porque se alimentan para componer un dúo épico que ofrezca tonalidades en las que el el espectro del género quede reflejado. Por eso Basada en hechos reales quedará como una de las grandes cintas de un maestro que, a pesar de que sus últimas obras, Un dios salvaje y La venus de las pieles, no convencieron a todos, en realidad nunca había dejado de serlo.

Silvia García Jerez

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