Rambo: Last Blood: En Flamante VHS

Rambo: Last Blood, por paradojas de los aprovechaos caminos del mundo de los estrenos, puede que llegue a convivir un tiempo en cartelera con el reestreno 4k de Acorralado, cinta de rotundo éxito y aspiraciones más serias que, por cuestiones inherentes al negocio del cine taquillero, nos ha llevado hasta aquí: al estreno de Rambo: Last Blood.

¿Y que podríamos decir de esta 5ª entrega de las peripecias belicosas de nuestro querido John Rambo? Pues que todo suena ya visto, pero más sangriento, que todo se percibe trillado, pero más revirado, que todo se entiende medianamente disfrutable, pero ya disfrutado. Que sigue existiendo la damisela (entiéndase el termino como hija, esposa, amiga, sobrina o cualquier otro posible parentesco) en peligro por mucho que pasen los años, y que El Descanso Del Guerrero no es para nada un lugar seguro.

John Rambo intenta vivir una vida tranquila
Tras las guerras, John Rambo (Sylvester Stallone) intenta vivir una vida tranquila

Nada nuevo bajo el sol, o sí. Resumiendo: que gustará a todos los que lo pasaban en grande alquilando en el videoclub esos grandes clásicos del fuego de artificio con aguerridos hombres de acción como protagonistas que generalmente contaban con graduación militar, publicitados gracias a títulos testosterónicos, presentados con cartelería bien Macho Alfa y repletos de villanos perversos, cargadores infinitos y explosiones con más pólvora que CGI. Vale, también a los amantes de esos canales de cine en abierto con programación repleta de mamporros varios.

Sigamos remando, un poco más, a favor. Décadas antes de la acción de traje de chaqueta y cuerpos de anuncio de colonia estilosa, estuvo él: Sylvester Stallone que, coguionista y protagonista de Rambo: Last Blood, tiene el indiscutible mérito de ser uno de los grandes héroes de acción que habiendo reinado, con permiso de Conan, en aquella época en la que una de las frases más oídas del entretenimiento era: por favor, rebobinen la cinta antes de devolverla, ha sabido reverdecer laureles sin perder esencia, en unos tiempos de corrección fílmica en los que no se apuesta por el barro, en los que se da preferencia a un tipo de arte marcial más cercana a las cabriolas circenses que al cuerpo a cuerpo optando por el masculino sex appeal sofisticado en detrimento de la fuerza bruta de antaño. Vale que no hay que olvidar que el cine de acción también gusta a mujeres, y no pocos gays, quizá sea por eso esta evolución, pero también hay que tener en cuenta que hay muchas féminas, que con sus amigos gays disfrutaron, y disfrutan, con la nada remilgada acción trepidante, y ¿por qué no? con los desnudos de Demolition ManTerminator o Soldado Universal.

Óscar Jaenada y Sergio Peris-Mencheta - En Rambo : Last Blood
Gracias a Óscar Janeada y a Sergio Peris-Mencheta, Rambo: Last Blood está rodada en mexicano la mitad de su metraje

Sea como fuere, tras devolver a primera línea al arquetípico tipo de armas tomar con la, por el momento, trilogía Mercenarios, o conseguir que el oscarizado Rocky sea totalmente atractivo para la audiencia sin ni siquiera tener que ser protagonista de la cinta, el hecho de que estemos ante Rambo: Last Blood, cinta menor y previsible, pero también lo último del legendario Stallone, nos inclina a pensar que un resbalón lo tiene cualquiera, y que si hemos dado por buenas otras aventuras que hacían aguas aún con presupuesto bien hinchado ¿por qué no deberíamos bajar la guardia y disfrutar de 90 minutos de acción sin más? Pues eso.

Bueno, a recámara vacía ya, detengámonos en los aportes interpretativos de los españoles Paz Vega, Sergio Peris-Mencheta y Óscar Jaenada. Que hacen lo que pueden con unos personajes de los que podríamos decir que pasaban por allí. Aunque teniendo en cuenta la franquicia de la que hablamos, tampoco es que sea mal lugar para que estén tres de nuestros actores más internacionales con permiso de Sara Montiel, Assumpta Serna, Quim Gutiérrez, Ana De Armas, Verónica Echegui, Clara Lago, Elena Anaya, Antonio Banderas, Javier Bardem o Penélope Cruz. Última gota por hoy: Donde hubo devastación incendiaria, aún quedan rescoldos.

Luis Cruz

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