LA UNIDAD 2, Más y mejor 

Entrevistamos a sus creadores y a su protagonista. 

Se estrena la segunda temporada con más acción, un mayor desarrollo de los personajes y el foco puesto en la cultura árabe. 

La serie creada por Dani de la Torre y Alberto Marini regresa con una producción apabullante, mostrando el reflejo de una unidad antiterrorista desde distintos ángulos. 

De nuevo, las localizaciones son impresionantes y vuelven las relaciones de compañerismo que ya aparecían en la primera. Sin embargo, esta vez son las personales del grupo liderado por Carla (Nathalie Poza), de las que dependerá esta segunda temporada, convirtiendo a La Unidad en objetivo de venganza.  

La unidad Dani de la Torre, Alberto Marini Nathalie Poza
Dani de la Torre, Alberto Marini y Nathalie Poza

Volviendo al formato de los seis episodios, el arranque es tan magnifico como en la anterior, encontrándonos desde un portaaviones a una petrolera en medio del mar, hasta llegar a una de esas tierras de nadie que son los campos de refugiados, como es el caso de Siria. 

Entre incorporaciones y despedidas, la inspectora jefa retoma el mando de grupo, su familia y su vida con más fuerza y dominio. Pero se verá más sola que nunca, mientras se enfrenta al entrenamiento de una infiltrada en pro de su unidad, junto a la hipótesis de un topo en su mismo equipo. 

No obstante, aunque el leitmotiv del agente encubierto define esta temporada, destaca poderosamente todo lo referente al mundo árabe, incluso practicando el idioma, y un mayor desarrollo de los aspectos emocionales. Pues si bien descubriremos cómo es un operativo para frenar una amenaza de bomba, también conoceremos los problemas mundanos de los integrantes, de ambas partes, de La Unidad; como conseguir el disfraz para una obra de teatro de una hija, asistir a una comida familiar con tres esposas en la misma mesa, o intentar asimilar las consecuencias de esa profesión, cargada de stress y contención de sentimientos (y ahí, Marian Álvarez está brillante, arrastrando pánico y neurosis en una delirante escena, en un supermercado). 

Ya sea en Marruecos o Granada, en esta segunda entrega hay preciosos enclaves que parecen cuadros, así como secuencias espectaculares en la realización, destacando la recreación de un restaurante en la esquina de Callao, antes de un atentado, y esa contraposición del cuidadoso embalsamamiento según el rito musulmán, con su duelo en blanco, frente al funeral cristiano de un colega, de negro y luto distante. 

Superando a la primera temporada en la mayoría de los aspectos (salvo en esos romances que no terminan de convencer), La Unidad mantiene la presencia femenina que ya sorprendió en la anterior, con las estupendas interpretaciones de Poza y Álvarez, junto al nuevo personaje de la terrorista rubia que les dejará sin pestañear. 

Y además, está el lujo de Money for Nothing sonando en uno de los capítulos… Sukran

En aras de la verdad y desde su comienzo, La Unidad ha sido asesorada por diversos cuerpos policiales, adentrándose por igual en las operaciones de los cuerpos de élite, como en las negociaciones con las altas esferas; desde los Geos al CNI, mostrándonos aquello que no suele contarse o saberse, aún pudiendo resultarnos tan increíble, como de una frialdad extrema. 

Mas aún cuando sabemos que realidad supera siempre a la ficción, quizás esta unidad necesiteun poco más de esta última, para entender mejor a quienes aguantan tanta verdad, velando por nuestras vidas y cuidando de las suyas propias. 

Quizás, regalándonos un abrazo extra, aunque fuera mentira en la situación real. O enseñándonos algún detalle de más, alcanzando esa empatía que agarre el corazón, que tienen bajo esa armadura… Quizás, como la del hombre de hojalata de Oz, que despuntando en ese carnaval de instituto, cierra la serie con una violencia en crescendo y cierto efectismo, dejándonos un final amargo, de demasiada realidad. 

La Unidad T2 ya está disponible en Movistar +. 

LaCronosfera ha entrevistado a los credores de la serie y a su protagonista principal. 

Dani de la Torre y Alberto Marini

Mariló C. Calvo

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