IRENE ESCOLAR: Atlánticas es de las cosas más especiales que he hecho nunca

Se traza una línea en el Atlántico, de norte a sur, desde Groenlandia, la tierra del hielo, hasta la tierra del desierto. Pasando por un volcán, que es el Hierro. Esa línea nos permite hablar de diferentes aspectos del Atlántico.
Con estas palabras, Guillermo García López, codirector junto a Pedro González Kühn, daba comienzo, el pasado 30 de octubre en la Academia del Cine, la presentación de Atlánticas, una serie de tres episodios que por entonces estaba acabada pero no tenía clara fecha de emisión y el listado de canales donde se iba a poder ver.
Pero el pasado 18 de febrero, en Orange, tuvo lugar el estreno del primero de ellos. En concreto, en Orange series, el primer canal de series en España en 4K. Aquel lo protagonizaba Leticia Dolera, quien no estuvo en la presentación por encontrarse en Barcelona ocupada con su serie de Movistar+. La actriz y directora se marcha, en este episodio, a Groenlandia, y su director contó cómo se logró el nexo de unión entre los tres lugares de la serie.
Cuando vimos la propuesta de todos los productores, decía Guillermo, estuvimos pensando en cuál sería el nexo de unión entre las historias. Pero hemos encontrado la forma de unirlas por el camino, un poco mientras hacíamos el recorrido y rodábamos.
Construimos un dispositivo ficcional a través del cual ellas, supuestamente, están creando un proyecto, cada una para sus temas, y alguien, desde ese proyecto, les da una pista para conseguir crear ese personaje, o en el caso de Irene, las capas del personaje. Y cada una viaja para encontrar ese proceso.
Cada uno de los capítulos tienen varios elementos comunes, en el caso de Namibia es una coreografía, en el del Hierro es una fotografía y en el caso de Groenlandia es un libro. Ese es el detonante que las lleva a realizar el comienzo del relato detectivesco para descubrir personas y lugares.

Cartel de ATLÁNTICAS
Cartel de ATLÁNTICAS

Yo creo que es de las cosas más especiales que he hecho nunca, y que seguramente tenga la oportunidad de hacer. Yo conocí a Guillermo cuando vi Frágil equilibrio, un documental que os recomiendo si no lo habéis visto. Desde nuestro primer encuentro, Guillermo y yo entablamos una amistad y nos hemos ido juntando para hablar de la búsqueda a nivel creativo y cómo eso lo podíamos extrapolar a Namibia.
Ahora es el turno a Irene Escolar, otra de las tres intérpretes de estos episodios y una de las dos que acudió a la cita de la presentación. Como es habitual en ella, desborda inteligencia en cada una de sus afirmaciones, en cada uno de sus planteamientos. Namibia, contado por ella, es aún más apasionante. Todo lo que Irene toca se vuelve imprescindible.
En mi caso ha sido una construcción conjunta de todo. Nunca había formado parte de un proyecto desde la base y él me permitió expresarme siendo yo en un lugar. Porque no hay construcción de nada, no hay personaje. Eres tú en un lugar. Descubriéndote a ti y mostrándote tú en el entorno.
También es muy importante el otro. Cómo te ve el otro, y desde ahí te cuentas a ti mismo. Siempre con la naturaleza de fondo, tan importante en cada una de estas tres piezas.
Una vez allí fue todo una construcción bellísima y absolutamente creativa. Todo es improvisado, todo es real. No hay nada de construcción de nada. Es una cámara que yo muchas veces no sé ni dónde estaba, por lo que hay momentos de grandísima intimidad, como si me estuvieran viendo por un agujerito. Es muy difícil que eso ocurra en el cine. Para mí ha sido una nueva manera de hacer cine. A lo que siempre anhelamos llegar cuando estamos actuando, que parezca que no hay una cámara.
En este caso te lo permitía completamente porque los diálogos son improvisados, las situaciones se iban creando al momento y nunca sabías si lo estaban rodando o no. Por lo menos en mi caso. Guille me decía al final: hay cosas que no te vas a poder imaginar que te hemos captado. Yo pensaba: qué maravilla es eso. Y también, qué regalo para el espectador poder ver algo así de puro.
Yo no me imaginaba Namibia como luego lo descubrí. Había estado en Suráfrica y tenía un recuerdo de lo que era África, y allí la tierra es como si estuviera en manos de quien no corresponde. En mi imaginario de cómo es África te imaginas algo concreto, la naturaleza, la sabana, algo salvaje. Cuando aterrizamos en la capital después de 22 horas de viaje, podía estar en Alemania o en una ciudad de Estados Unidos.
Un lugar feísimo. Una pena, Mi primer contacto con Namibia fue el de la colonización alemana salvaje. Y me chocó, me impactó y me produjo mucho rechazo. Mucha tristeza. No me esperaba un lugar así. Hasta que salimos de la capital.
Nos adentramos en la naturaleza y la naturaleza de Namibia es salvaje. El desierto es de las cosas más increíbles que he visto en mi vida. Pero todo lo que ha tocado el ser humano, sobre todo el colonizador, lo ha destruido. Desde mi punto de vista. Han explotado la tierra para su propio interés y lo han hecho con mal gusto, además. Eso fue lo que más pena me dio. Lo que es ese lugar, ese sitio, es increíble. Su forma de entender el mundo. El desierto, los parques naturales, por supuesto. Pero es muy triste ver cómo el capitalismo se ha apoderado de la urbe.

Momento de la presentación de ATLÁNTICAS
Momento de la presentación de ATLÁNTICAS

En mi caso yo también entré en el proyecto por lo mismo, porque había visto el documental Frágil equilibrio, me quedé fascinada y cuando me dijeron que querían dirigir este documental ya me dio igual, si era con Guillermo y con Pedro, me embarco.
Clara Lago es una de las dos actrices que ha acudido a la presentación. Intérprete cuyo rostro se asocia a una de las películas más comerciales hechas en nuestro país, también contó su experiencia preparando su parte en la isla del Hierro y el rodaje allí del capítulo que le toca protagonizar. Los tres podrán verse próximamente en TVE.
Yo solo tengo la experiencia del mío. Pero nosotros no tuvimos tanto tiempo previo para conocernos y poder preparar. Hicimos varios Skype y no fue un proceso tan largo, y creo, sin saber exactamente el proceso de creación de los otros, que el del Hierro era el qué más guionizado estaba, en el que más se mezcla la ficción con el documental, y honestamente a mí me costó un poco comprenderlo. Guillermo lo tenía en su cabeza pero a mí me colapsaba el cerebro. No sabía muy bien lo que tenía que hacer. Confié y punto.
Cuando haces un personaje siempre estás escudado, pero en este caso ese escudo no existía porque era yo pero no era yo. La imagen de Clara Lago que Guille había hecho en su cabeza y que cuadraba para lo que queríamos contar. Ese proceso de soltar las riendas y el control fue un proceso de aprendizaje muy chulo.
De la experiencia en sí yo me llevé a la gente del Hierro que conocimos. Nunca había estado allí y alucinas con esa islita volcán que tiene tantísimo que ofrecer a nivel de naturaleza y a nivel de la gente. Tienen una visión de la vida que creo que será necesario trasladar aquí porque hay ciertos valores que creo que se van perdiendo en la sociedad.
Me sorprendió muchísimo lo salvaje que es la isla. Es una isla como muy poco explotada a nivel turístico, donde hasta hace poco seguían viviendo con nada, y a mí eso me sorprendió mucho, junto con sus valores, entre los que el dinero y el éxito a lo mejor no es lo más importante, que parece que es lo que más se fomenta. Pero si no se les presta atención a otras cosas, nos vamos al carajo todos.

Silvia García Jerez

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