COYOTE VS. ACME: Los Looney Tunes en el juzgado
Coyote vs. ACME llega a las pantallas para alegrar a los espectadores. A los niños y a los grandes. Sobre todo a éstos últimos, los que crecimos con los Looney Tunes muy presentes en nuestras infancias y siguen siendo un motivo de sonrisa y diversión.
Basada en una historia de James Gunn, está dirigida por Dave Green, a quien le tocó lidiar con los ejecutivos de Warner porque aunque ellos tienen los derechos de los personajes, cuando vieron la película la detestaron de tal forma que quisieron destruirla. El director les pidió que no lo hicieran y los logró convencer, pero se deshicieron de la cinta vendiendo los derechos de distribución, de tal manera que en España se puede ver gracias a Beta, una compañía mucho más pequeña que se merecerá el éxito que previsiblemente vaya a tener la película. Porque en los pases previos sí está gustando mucho.
Porque Coyote vs. ACME es diversión en estado puro. Una gozada, sobre todo en su primera hora, llena de un ritmo frenético y de gags visuales que harán las delicias de todos. Digo que su primera hora es mejor porque es en la que vemos cómo el Coyote, que siempre intenta dar caza al Correcaminos sin conseguirlo, va probando una y otra vez los productos de ACME, y todos, uno tras otro, le van fallando de formas diferentes. Por eso decide ir a la ciudad y buscarse un abogado, Kevin Avery (Will Forte), para poder demandarlos. Y la segunda parte, la que podríamos considerar segunda parte porque es el juicio, con la participación de John Cena como el representante de ACME en él, ya es más seria. Dentro de la comedia pero ya no hay tantos gags porque no puede haberlos ahí. Pero sigue siendo una película deliciosa.
Además, Dave Green ha mezclado la animación -digital, eso sí, ya toda la animación norteamericana lo es- de los personajes de Looney Tunes con la acción real de nuestro mundo, en el que también conviven. Algo así como lo que vimos en ¿Quién engañó a Roger Rabbit?, que nos dejó fascinados en 1988 y hoy nos sigue pareciendo un referente. Porque lo es. Y se nota al ver Coyote vs. ACME, aunque cada una tenga su propia personalidad, algo inevitable también al tratarse de personajes diferentes, historias distintas y, por supuesto, al haber tan pocos títulos que lleven a cabo esta mezcla, de forma que hay menos que citar que en otros géneros.
Éste no llega a las cotas de perfección de la película de Robert Zemeckis pero es más que un digno ejemplo de cine de entretenimiento que funciona como tal. Y no es, ni de lejos, ese horror que consideraron los ejecutivos de Warner para despreciarla tanto. No, es una película juguetona, con mucha comedia y con su parte jurídica más seria, pero no excesivamente. Y con un glosario de personajes de Looney Tunes moviéndose entre nosotros que es un disfrute continuo. Ver cómo todos ellos, cada uno en su papel, un poco a modo de cameos, de buenos o de villanos, van paseándose por la historia y los vamos reconociendo entre los humanos con los que comparten universo es de lo más divertido. Y entrañable también, no lo neguemos.
Coyote vs. ACME podría convertirse en un clásico de las Buddy Movies, que en el fondo no deja de ser una de ellas porque el Coyote y el Correcaminos son inseparables aunque el primero sólo quiera darle caza al segundo. Puede llegar a ser un referente. Cuenta con mimbres para conseguirlo por mucho que los ejecutivos de Warner no encontraran motivos para alabarla. Y los tiene. No es una obra maestra pero sí es una cinta muy simpática para disfrutar en una tarde de finales de verano. O de cualquier otra época del año.
Silvia García Jerez

