CALAMITY: La heroína con pantalones

Martha Jane fue conocida como Calamity, Calamity Jane si le queremos poner apellido al apodo. Una leyenda del feminismo y exploradora profesional que vivió entre 1852 y 1903 y experimentó el mundo de los hombres desde su fortaleza como mujer.

Calamity cuenta, en esta película francesa de animación que ahora se estrena, cómo empezó a encontrar su verdadera personalidad a partir de un avatar familiar yendo en convoy hacia Oregón en busca de una vida mejor.

Era una niña y tras un accidente que deja postrado a su padre, ella ha de encargarse de sus hermanos y de la caravana, hasta el punto de tener que aprender a llevar las riendas de los caballos, a lanzar lazos con las cuerdas y a lo que vaya surgiendo por el camino.

La vida no es fácil y menos con una comunidad tan machista como la que forma su convoy en 1863. Si hoy el mundo es complicado para las mujeres, en el siglo XIX muchísimo más. Y con 11 años, la pequeña Martha Jane descubre que para moverse mejor y estar más cómoda, en lugar de llevar falda es preferible estar con pantalones, y que también sería bueno cortarse el pelo y no tenerlo largo, ese es otro lastre a eliminar.

Pero su nueva imagen supone una revolución con la que la sociedad que la rodea no está dispuesta a lidiar. Su apodo de Calamity surge entonces, cuando su rebelde personalidad choca contra todo lo establecido, siempre dando la nota y dejando en mal lugar a su familia.

Con la mala imagen que da es el blanco perfecto para acusarla del robo sufrido en varios carros del convoy una noche mientras duermen. Pero Calamity sabe que ella no ha sido, que conoce al culpable y decide seguir sus pasos hasta el pueblo donde le ha estado contando que tiene a su regimiento. Los días que Samson, su sospechoso, ha pasado con ellos tras encontrárselo en la ruta han sido un engaño y Calamity está dispuesta a dar con él para recuperar lo que ha robado. Aquí empieza su aventura en solitario, y la demostración de que Calamity puede llegar a ser una leyenda.

Trazos de dibujo clásico en 2D con la expresión depositada
en los ojos de los personajes

Calamity es la segunda película de Rémi Chayé, tras El techo del mundo, su ópera prima, rodada en 2015, y su incursión en distintas facetas de la animación desde el año 2002. Animación clásica en 2D, de esa que ya parece haberse olvidado, una animación tradicional, en la que la historia cuenta más que el detalle, en la que el dibujo no es especialmente preciso pero en la que no se necesita llegar al extremo de la perfección visual para sentir la emocional.

Sus personajes, sus paisajes, son trazos reconocibles, y con ellos vamos a viajar al Lejano Oeste junto a un relato que nos hará olvidar el 3D, gracias a que a pesar de esa imprecisión que daba el dibujo de antaño también vamos a estremecernos con la grandeza que Calamity proyecta. Los ojos en esta película tienen una potencia asombrosa, sensacional. El estatismo del cuadro nos manda a los ojos de los personajes, y en ellos vamos a encontrar toda la fuerza que la historia necesita.

Calamity es puro cine de aventuras, de las de ese Oeste en el que se buscaba oro en las minas, inmerso en sentimientos universales y de todas las épocas, porque los niños siempre se han chinchado entre ellos para ser el mejor, para fastidiar más. Eso es reconocible, la humanidad no ha cambiado por dentro, solo por fuera: antes se iba en carro y ahora en coches, pero las ansias de superación, de una vida mejor, siempre han estado ahí.

Una aventura que mira al pasado de los Estados Unidos en manos de un director francés que nos acerca a una figura que el cine americano ya nos había recordado, pero no en su infancia. A Calamity la han interpretado en la pantalla grande Jane Russell en Rostro pálido, Yvonne De Carlo en La verdadera historia de Calamity Jane y Doris Day en el musical Calamity Jane. Ahora, nos llega en su versión animada y en su más tierna infancia.

Acompañada por una preciosa banda sonora, compuesta por Florencia Di Concilio, Calamity es un gran trabajo para introducir al público infantil a este fabuloso personaje, porque el cine de animación no siempre viene de la mano de Disney. Y también es una gran película para que el espectador adulto conozca a esta heroína con pantalones de otra manera, a otra edad y, en cualquier caso, con todo el talento con el que llegó a brillar.

Silvia García Jerez

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