Tres glosas para Z, LA CIUDAD PERDIDA

Z, la ciudad perdida se adentra en el Amazonas,
en 1925, en busca de un lugar que existe sin demostrar,
que el explorador Percy Fawcett intentará encontrar
en medio de peligros que pese a todo lo envalentonan.

Z, la ciudad perdida
es una película de aventuras
como de las de toda la vida,
como las de Kirk Douglas,
pero demasiado contenida.
Su clasicismo no juega a su favor,
resulta ser demasiado plana,
no sientes por ella ni odio ni amor
y la película te sale rana,
porque la indiferencia siempre es lo peor.

Z, la ciudad perdida
Las expediciones para encontrar Z, LA CIUDAD PERDIDA están llenas de peligros

Z, la ciudad perdida es una novela de no-ficción
firmada por David Grann, con Charlie Hunnam y Sienna Miller,
dos actores que van consolidándose en el star system,
acompañados por otro boyante: Robert Pattinson.

Z, la ciudad perdida,
más que bueno tiene un excelente reparto,
con estrellas de talla comedida
mas no neguemos que de talento harto,
y cada una de ellas merece ser aplaudida.
Con sus apariciones en pantalla
consiguen que ésta se llene
a base del aura que en realidad avasalla,
porque la cámara los quiere
inclusive estando sucios en plena batalla.

Z, la ciudad perdida
Robert Pattinson interpreta a Henry Costin y se aleja cada vez más de la saga CREPÚSCULO

Z, la ciudad perdida, aún así, se ve con agrado:
James Gray la dirige y también escribe su guion,
El sueño de Ellis fue su título de mayor tirón
y ahora estrena este otro, mucho más esperado.

No es una mala película, Z, la ciudad perdida,
es técnicamente más que perfecta,
y es interesante en su punto de partida,
pero emocionalmente es una línea recta
en la que la aventura queda herida.
Además, puede resultar extraño,                                                                                                                                     y no está de más avisarlo, decírselo a la gente,
por si alguno se llamara a engaño:
por un final más bien poco corriente
para una de las, en teoría, más grandes cintas del año.

Silvia García Jerez

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