Deadpool 2: Pues Eso: La 2

Deadpool 2 es al mundo de las buenas secuelas de cine lo que una prueba de ‘Cocina De Aprovechamiento’ a cualquiera de las ediciones de MasterChef . Será un éxito cuanto más rendimiento le saquemos a lo que ya tenemos. Sí, mucho, mucho rendimiento se le saca en la que nos ocupa a las tribulaciones disparatadas/comiqueras del  ¿superhéroe? más gamberro que conocerse pueda. Y que si no nos ha gustado más que la primera, tampoco es que nos haya disgustado. Como sí que lo hizo el segundo capítulo de las peripecias de otro irremediable de la viñeta fílmica: Iron Man.

Domino, Deadpool y Cable
Domino, Deadpool y Cable

Hombre, en Deadpool 2, siendo como es una nueva entrega, nos podría haber picado la curiosidad por saber mucho más sobre el personaje del que encarnara en el pasado al secretario de Sandra Bullock ¿Pero qué necesidad había? Pues si se admiten otras propuestas y combinados, los guionistas han metido en la coctelera, cual Tom Cruise, todo lo que les ha dado, reconozcámoslo, la gana. Sin demasiados remilgos a la hora de buscar inusuales giros de guión, cameos imposibles y principios y finales que lo son todo. Nos da que hasta páginas en blanco hay en ese guión. Y todo para descontar lo que por contar quedaba. No lo parece, pero todo tiene su sentido: lo que viene siendo una historia en plena explosión. Con los daños colaterales más medidos, pero en explosión constante.

Qué importa que el malo sea también Thanos, agente de negras gafas y uniforme vintage, a la par que hijo del mejor administrador de hotel que haya dado la televisión. Qué importa que los títulos de crédito homenajeen, en el filo de la navaja, al estiloso de 6 caras o a Torrente. Qué importa que los X-Men olvidados sean aquí los rechonchos protagonistas de complicados destinos, y con más ganas de fuego que la finalista de Eurovisión. Qué más da que Elsa sea la nueva Barbra. Qué más da que quepa hasta la posibilidad de toparse en la cárcel con los Guardianes De La Galaxia. ¡¿Qué más da?!  Pues sí, da. Todo ello hace de Deadpool 2 un atractivo y discolado periplo de venganzas, viajes en el tiempo, amores truncados, canciones pop, revisitadas policíacas palabras metálicas, divas de Oscar e instintivos cruces de rollizas piernas. Que nos hace reír en muchos tramos, sonando como suena a Terminator, pero que nos deja con ganas de más. Porque siempre esperamos más de alguien capaz de pasar del verde fiasco en la frente al rojo triunfo en el agujereado trasero. ¡Ay, Mister Lively! ¡En la que se ha metido!.

Cable (Josh Brolin), el villano que viene del futuro en Deadpool 2
Cable (Josh Brolin), el villano que viene del fururo en Deadpool 2

Aviso importante: Absténganse de semejante mejunje todo aquel asiduo a misa de doce.

Mención aparte, por lo divertido del conjunto, hemos de hacer a todos los múltiples ‘apartes’ que se permite nuestro, repetimos, ¿superhéroe? Desde avanzar contenidos a golpe de fast forward, como subrayar, digamos homenajes que se nos pudieran haber pasado por alto. Alto, dejémoslo aquí, no vaya a ser que comentemos demasiado. ¿Goonies? ¿Brad Pitt? ¡Qué soberana tontería! Nunca se contará suficiente de alguien que es capaz de vivir en un universo, más que paralelo perpendicular, al de Marvel o DC, en el que los camioneros tienen la gran duda: ¿papel higiénico o toallita húmeda? La suavidad siempre como bandera. Que enarbolar en medio de un irreverente Armagedón de miembros amputados, insinuaciones filo-gays, viejos conocidos, referencias cinematográficas incendiarias, chimichangas y románticos besos de película.  Deadpool is here… again ¡Hip, Hip… Hurra!

 

 

Luis Cruz.

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