SCREAM 7: Regreso a los orígenes

Son 7 ya. De la saga Scream. Scream 7 ya llega a las pantallas del mundo. Quién se lo iba a decir a Kevin Williamson cuando escribió el guión de Scream. Vigila quién llama, que fue el título que se le puso en España a la ya mítica película. Aquella la dirigió Wes Craven, el mismo que hizo célebre Pesadilla en Elm Street en 1984, otra cinta que se convirtió en saga, pero por lo visto a Craven le costó aceptar rodarla. Consideró que el guión era demasiado violento y además no quería seguir en el terror, prefería hacer otras cosas. Pero entre que los productores insistieron, que aun pensando que era violento le parecía que el guión era excelente y que un fan le dijo que sus últimos trabajos hasta entonces no estaban a la altura de su genio, se decidió a ponerse a los mandos. Y volvió a revolucionar el género.

Del primer Scream todo es una absoluta leyenda: el tándem que Williamson hizo con Craven, tan bueno que hay quien ya, pasado el tiempo, piensa que fue Craven el padre de la saga, cuando no lo es; el prólogo, tan original, que dio lugar a la popular frase ‘¿Cuál es tu película de terror favorita?’; el humor, ya que Scream nace para reírse de los clichés de las películas de terror; y el reparto de estrellas, con Drew Barrymore en el clásico prólogo -que ella misma pidió interpretar, ya que inicialmente se le ofreció el papel de Sidney, ya que Barrymore es un nombre gigante en la industria, pero ella lo rechazó porque le pareció que se iba a divertir más rodando el prólogo-, Courteney Cox, que venía del auge de la serie Friends, que comenzó en 1994, y Neve Campbell, la protagonista, la Sidney que Drew Barrymore le dejó libre, una actriz conocida por entonces por la estupenda serie dramática Cinco en familia, que también comenzó en 1994.

El éxito de la película fue tal que Williamson se puso manos a la obra con la secuela, que llegaría en 1997, un año después, para mantener el nivel logrado en la primera. Wes Craven seguía en la dirección y la tensión que juntos lograron crear fue tal que la segunda se valora exactamente igual que la primera, algo que no siempre ocurre pero que en ésta se dio con creces. Por si había dudas, el mito ya estaba creado. Las continuaciones iban a llegar gustaran o no. Wes Craven continuó hasta la cuarta, que data de 2011, y murió en 2015. Williamson, en cambio, ha sido el guionista en todas las entregas, que también ha producido. Y ahora, dirige esta última. Su segunda incursión en la dirección tras probarlo, sin mucho éxito, en 1997 con Secuestrando a la Srta. Tingle.

Sidney (Neve Campbell) vuelve a ser protagonista de una entrega de la saga

Así que aquí llega Scream 7, de la que además, por primera vez en la saga, Neve Campbell es productora ejecutiva. Un proyecto que nació envuelto en polémica por los despidos por razones políticas de dos de las actrices con las que esta entrega iba a contar, pero una vez que se ha rodado y que ya la tenemos en cartel el público acudirá en masa a verla. Sobre todo los fans, que es para quienes está pensada. Aunque si no lo eres demasiado, o te gusta pero no dominas cada aspecto de ella, también lo pasarás bien porque aunque hay múltiples referencias a las entregas anteriores ésta cuenta con su propios asesinatos y con la dosis de nostalgia necesaria para entender por qué hay aplausos en la sala por parte de quienes sí tienen claras las citas a las que los personajes se refieren.

El argumento da un poco igual. Aunque en el inicio éste fuera fundamental, ya hace tiempo que no lo es. Es un slasher que cuenta con un origen mítico y por eso se siguen haciendo más películas, pero ahora lo importante es lo mismo que en todas: cómo mueren los personajes y quiénes están detrás de las máscaras. ‘Quiénes’ porque Ghostface suele tener quien lo ayude. En el caso de Scream 7 el planteamiento estriba en que la hija de Sidney, Tatum (Isabel May), ha llegado a la edad en la todo comenzó para su madre, motivo suficiente para que el asesino vuelva a actuar en su localidad.

Así que tras un prólogo brutal, en todos los sentidos, vamos a volver a ver muertes y a tratar de averiguar quiénes las cometen. Pero donde otros slasher resultan aburridos, Scream 7 tiene la virtud de entretener al máximo. No sólo gracias a las referencias de entregas anteriores sino como tal. Su ritmo es asombroso, no baja la acción, ni el suspense. Kevin Williamson, tras del guión y las cámaras, realiza, ahora sí, no como en su debut hace tres décadas, un ejercicio de cine que se disfruta muchísimo. Si tienes la fortuna de verla en una sala llena de fans, la experiencia va a ser gratificante, porque los aplausos pueden escucharse tras varias secuencias realmente logradas.

No todo el mundo va a salir contento, no estamos diciendo que la película vaya a gustar a todos los fans, pero sí que es muy entretenida y, por qué no decirlo, muy gamberra. Es una fiesta, en realidad, y como tal debería tomarse. Y cuenta con un gore explícito en algunos asesinatos que puede hacer que los espectadores se lancen a exclamar en voz alta sus impresiones sobre ellos. Pero sí, os aseguramos que hay unas cuantas muertes llamativas y que alguna es tan tremenda que puede incluso servir como referente de la saga.

Scream 7 también, como muchas otras cintas de suspense o de acción que se están estrenando estos años, tiene presente a las nuevas tecnologías y al daño que éstas pueden llegar a hacer en la sociedad. No es ajena a ellas esta entrega, que se actualiza con la realidad que vivimos y la integra en sus tramas para hacerla más contemporánea. No podemos explicitar nada más pero os aseguramos que funciona. En la película y como crítica social.

Por lo tanto, Scream 7 cuenta con varias capas y, más allá de un guión que no acabe siendo el mejor posible, Williamson obtiene de él un entretenimiento de primera y que nos lo pasemos bien con la nostalgia que propone, aunque se eche de menos el humor que caracterizó la entrega inicial. Pero es tan divertida en sí misma, tiene tantas secuencias potentes y tanta tensión en determinados momentos que las dos horas de proyección se nos pasan volando y salimos encantados. Está lejos de ser una obra maestra, pero sí es estupenda. Tal vez pueda revivir una saga que no pasaba por su mejor momento ya que hace del rato en el cine, como decía antes, una auténtica fiesta.

Silvia García Jerez

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