¡Que LA TÍA GLADYS ha ganado el OSCAR!

El cine de terror está de enhorabuena: ¡La tía Gladys ha ganado el Oscar!

Amy Madigan con su Oscar por interpretar a la tía Gladys
Amy Madigan con su Oscar por interpretar a la tía Gladys

Un Oscar acertadísimo, que la cultura popular estaba pidiendo a gritos, por cierto. Aunque la Academia de Hollywood no suela escuchar demasiado si va en contra de la corriente establecida durante la temporada de premios, de la inercia hacia ciertos nombres que se consolidan casi desde su comienzo, y menos si los requerimientos vienen de determinados géneros alejados de aquellos como drama o musical, que son los más afines a quienes tradicionalmente han votado en los premios.

Amy Madigan se hizo con el Oscar a la mejor actriz secundaria de 2025 en la gala del 15 de marzo de 2026, un galardón por el que muchos no apostaban porque era la única nominación -nada de maquillaje o guión original- de la película de Zach Cregger, Weapons, porque se enclava dentro del género de terror, que las academias nunca nominan ni premian al considerarlo menor y poco interesante y porque en esta carrera actualmente tan larga, desde los premios de la crítica en diciembre hasta la ceremonia de la Academia, hay premios intermedios que son vitales para poder medir el pulso de lo favorita que es una actriz para ganarlo, y este año la situación de Amy Madigan era paradójica y no tan sencilla como correspondería a una interpretación tan icónica como la suya.

Bette Davis en '¿Qué fue de Baby Jane?'
Bette Davis en ‘¿Qué fue de Baby Jane?’

En los últimos años, cuando un actor es favorito al Oscar normalmente lo gana todo desde el principio, desde esos premios de la crítica que se dan por estados en Norteamérica. Los de Nueva York, Los Ángeles y la National Board of Review son los primeros y luego se les unen tantos que uno llega a perder la cuenta de los que hay, incluso en sus delegaciones on line. Si, a continuación, los Critics Choice Awards y los Globos de Oro, televisados ellos y por eso mismo de una importancia vital, siguen en la misma línea, el resto de la carrera se decanta con contundencia por ese actor y aunque no se trate del mejor trabajo del año o del intérprete eso dará igual, la inercia ya convierte su nombre en favorito y no lo detiene ni los premios europeos como el BAFTA británico, más dedicado en los últimos años a predecir el Oscar que a premiar sus títulos locales.

Así las cosas, Amy Madigan había ganado el Critics Choice y el Actor Awards, que es como se han renombrado este año los premios del sindicato de actores, los anteriormente conocidos como Screen Actors Guild Awards – American Federation of Television an Radio Artist, los SAG-AFTRA de toda la vida, premio fundamental porque son los propios actores los que se premian entre ellos y es ahí, en su gala, donde se ve quién ha gustado y… por qué no admitirlo, quién cae bien en el gremio.

Amy sólo ganó esos dos, mientras que sus más directas competidoras, Teyana Taylor por Una batalla tras otra, se había hecho con el Globo de Oro, y Wunmi Mosaku, de Los pecadores, con el BAFTA. Lejos todas ellas de la carrera que estaba teniendo Jessie Buckley en mejor actriz por Hamnet, favorita desde que comenzó a verse la película en los festivales de Telluride y Toronto, a finales de agosto y principios de septiembre, sin discusión alguna.

Amy Madigan en 'Dos veces en una vida', la película que en 1986 
le proporcionó su anterior nominación al Oscar
Amy Madigan en ‘Dos veces en una vida’, la película que en 1986
le proporcionó su anterior nominación al Oscar

Pero como parece que es bastante importante ganar entre los actores, cosa normal, por otro lado, y el Critics Choice está teniendo un peso abrumador en los últimos años, por encima del Globo de Oro que tanto contaba para la carrera en los 80, 90 y 2000, Amy Madigan y su tía Gladys pudieron imponerse y salir triunfantes de la gala.

Cualquiera no muy familiarizado con cómo funcionan los premios desconocerá la tirria que le tienen al terror, gracias a la cual aún seguimos celebrando que una película como El silencio de los corderos fuera la primera en ganar cinco Oscar en la gala de 1993. Los cinco principales, incluyendo, claro, mejor película del año 1992. Un hito que no ha vuelto a repetirse. Ni siquiera lo consiguieron El exorcista en 1974, primera película del género nominada en mejor película y en otras nueve categorías, ni Aliens, el regreso, que marcó un hito en 1987 al ser nominada Sigourney Weaver como mejor actriz, además de obtener otras 6 candidaturas, pero alejadas de los dos premios gordos de la noche.

Es decir, que un actor esté presente en una película de terror hace muy complicado que pueda ser considerado a premio alguno. Anthony Hopkins ganó con su interpretación de Hannibal Lecter y Jodie Foster por su Clarice Starling. Aún hoy eso sigue siendo alucinante. Lupita Nyong´o no consiguió nominación por Nosotros, trabajo que se alabó en los gremios de la crítica pero que no pudo superar las barreras de la consideración de la industria por mucho que el público lo pasara fatal en el cine debido a su colosal doble papel en ella. Ni un trabajo popular logra que un actor esté nominado por una película de terror.

Pero llegó 2025 y Demi Moore perdió el Oscar por La sustancia, un film que mezclaba terror, body horror, crítica brutal al edadismo en la industria de Hollywood y un humor que descolocó a todos los que pensaron que la cinta sólo se circunscribía al terror, y aunque Demi fue muy favorita hasta el final, habiendo ganado el Globo de Oro, pero en comedia, no logró hacerse con el Oscar. Tal vez esa desilusión que muchos se llevaron ante el hecho de que su personaje había sido tan icónico, ese ‘ella merecía haberlo ganado pero no ganó por ser La sustancia película de género’ ha hecho que este 2026 la cosa cambie.

Porque en 2025 hubo tan buen cine de género que la Academia se ha tenido que rendir a él. Devuélvemela fue demasiado cruda como para tener en cuenta su maquillaje o a Sally Hawkins, su maquiavélica protagonista como actriz principal, pero Los pecadores, que ha batido el récord de nominaciones con 16 -el récord estaba en las 14 de Eva al desnudo (1950), Titanic (1997) y La La land (2016)- fue un fenómeno de taquilla en Estados Unidos y no han podido pasar eso por alto. Por su parte, Weapons fue el éxito del verano, y tampoco podía obviarse.

La foto de arriba inspiró la imagen de abajo
La foto de arriba inspiró la imagen de abajo

De Weapons todo el mundo hablaba: se viralizaron las fotos, por las redes sociales, de los niños corriendo de noche con los brazos extendidos y separados del cuerpo que sirvieron para la realización de su cartel promocional -Cregger ha afirmado que se basó en la postura espeluznante de la famosa foto ‘la niña del napalm’, tomada el 8 de junio de 1972 durante la Guerra de Vietnam-, y tampoco se paraba de hablar del aspecto de la Tía Gladys con su maquillaje excesivo y mal aplicado tal y como se aprecia en las caras que fotografía Cindy Sherman o del que llevó Bette Davis en ¿Qué fue de Baby Jane?

Un trabajo estético tan perturbador que era imposible no sentir una mezcla de grima, patetismo, estupor e inquietud no exentos de una adicional risa malvada ante semejante cuadro de señora que cuando la conocías, en el desarrollo de la película, no podías sino sentirte abrumado por su presencia. No aparece demasiado, pero la tía Gladys sobrevuela el metraje y se queda contigo una vez concluido éste.

Una villana de las que hacen época en una película de terror que no era un slasher, es decir, que no versaba sobre matar jovencitos uno a uno de las maneras más salvajes, no, se centraba en algo completamente original que consistía, únicamente, en la manipulación de las masas por parte de quien tenía el poder para llevarla a cabo. Una metáfora sobre la América contemporánea, y sobre el resto del mundo si lo queremos extender, con el envoltorio de cine de género más vanguardista posible, porque incluso en su estructura de puzzle con la historia, por turnos, de cada personaje importante en la trama, resulta revolucionario para el género, aunque otros, como el drama o el thriller, lo hayan usado hasta aburrir al personal.

Todo era nuevo en Weapons, y se celebró. Fue un éxito contundente en las taquillas veraniegas, número 1 durante el mes de agosto en España, donde se estrenó el día 8 de ese mes, y su poso fue más que evidente. La película iba pasando, vista y a otra, que hay muchas por semana, pero la tía Gladys seguía presente en el imaginario colectivo, y no sólo por su aspecto. Ya la habíamos conocido y su recuerdo ponía los pelos de punta. Y lo sigue haciendo. Como Hannibal Lecter. Los buenos villanos permanecen. Y a veces ganan el Oscar.

Y es una gozada ver cómo la Academia se rinde ante la mejor interpretación secundaria del año. Era esa y no otra. Su frialdad, su aparente amabilidad cuando quiere ganarse a alguien, las dos caras de una moneda que no queremos usar. Para ella fue divertido interpretarla aunque pasara tiempo lejos de su marido, el también actor Ed Harris, pero las conversaciones con él eran constantes y él, que no estaba presente en el rodaje, no entendía del todo lo que Amy le contaba sobre la locura que estaba haciendo, pero como la adora, apoyó lo que quisiera que aquello fuera.

Y tuvieron razón. Todos la tuvimos. Amy consiguió su segunda candidatura al Oscar, la primera en 40 años, ya que la anterior, y única hasta el pasado 22 de enero, fue también como mejor actriz secundaria por Dos veces en una vida (1986). Pero esta vez ganó, y se lo dedicó al director de la película, a su hija, a su yerno, a sus perros y a su querido Ed Harris, con el que lleva casada 42 años. Y nosotros la queremos felicitar por haber logrado la ansiada victoria para un personaje colosal en una película de terror. La tía Gladys se lo merece, y Amy Madigan aún más.

Silvia García Jerez

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