OPERACIÓN CAMARÓN: El triunfo de los ‘Canis’
Operación Camarón tenía previsto su estreno el 13 de marzo de 2020, y todo, promoción y fecha de llegada a las salas, se suspendió la misma semana en que aterrizaría en ellas. Unos cuantos títulos antes que este ya fueron retrasados, algunos para meses más adelante, otros para el 2021 directamente y el inminente confinamiento que nos esperaba no dejaba más opción que guardar la película hasta que la situación fuera la adecuada.
La pandemia del covid-19 cerró los cines cuando Operación Camarón se disponía a ser el taquillazo de la Semana Santa 2020, y ha habido que esperar hasta el verano de 2021 para conocer a la la banda de Los Lolos, a la hermana del cantante y al policía que se infiltra en la primera y se enamora de la segunda.
Y es que Sebas (Julián López) es un policía novato que ha solicitado una plaza en Cádiz, porque aunque está entregado a la música clásica y al piano que tanto le gusta tocar, no ha logrado triunfar con él. Nada que ver con la banda de flamenco-trap en la que manda Lolo (Carlos Librado ‘Nene’) y en la que la jefa de Sebas, Lucy (Miren Ibarguren), le ordena infiltrarse para dar caza a un traficante en la boda de su hija.
Sebas deberá, primero, adecuar su aspecto de pipiolo a lo que la estética ‘cani’ requiere, y segundo, pasar la prueba que Lolo le exige para poder convertirse en el teclista del grupo. Una vez superados esos dos pasos ya solo queda dar con la identidad del traficante a detener, un hombre escurridizo del que apenas se sabe nada y del que se desconoce hasta su aspecto, más allá de la marca que luce en la calva en un vídeo que no aclara mucho más.

con Lolo (Carlos Librado ‘Nene’, a la izquierda de la imagen) al frente de la banda
Operación Camarón es la nueva comedia dirigida por Carlos Theron, responsable del enorme taquillazo que supuso la genial Lo dejo cuando quiera, y de cuatro de los seis capítulos de Reyes de la noche, que ahora puede verse en Movistar+.
El nombre de Theron ya es una garantía para el género, es un director que se mueve muy bien en el terreno de la comedia y también sabe manejar los hilos del tono amargo, como hace en la mini serie. Los problemas que ésta tiene no son de dirección, sino de guión, y los de Operación Camarón, también.
Sí, es de esperar que sea un taquillazo, porque se trata del tipo de comedia que suele triunfar en nuestro país, pero allí donde Lo dejo cuando quiera brillaba, en una precisión milimétrica de acciones coordinadas con gags y chistes muy bien medidos, contenedores de una elegancia extrema en la que la gracia nacía de las situaciones, los comentarios y de unos Ernesto Sevilla y Ernesto Alterio sublimes, aquí la risa surge de la brocha gorda, y no es lo mismo.
Operación Camarón tiene un humor más grueso, y eso le resta fuerza en el casillero del arte aunque pueda ganar adeptos en la diversión más inmediata. Los seguidores del cine de Judd Apatow están de enhorabuena.
Lo que es innegable en Operación Camarón es que se trata de un vehículo de lucimiento para dos de sus actores. Por un lado el fabuloso Carlos Librado ‘Nene’, rey de la función desde que, gracias a una entrada apoteósica en la historia, conocemos a Los Lolos. Su Lolo es un chulo intocable al que todos temen, dentro y fuera de su banda, hasta que llega Sebas y conoce a su hermana, una chica de armas tomar que junto a Sebas va haciéndole ver que su actitud no es la correcta, empezando por las letras de sus canciones.
Librado, al que muchos espectadores pueden recordar de sus colaboraciones en el programa de La Sexta Zapeando, se está abriendo paso en la interpretación que tanto ama gracias a películas como Legado en los huesos y Ofrenda a la tormenta, las dos últimas entregas de la trilogía del Baztán, o a series como Gigantes, en la que Carlos daba vida al boxeador de la familia.
Librado demuestra con Operación Camarón que tiene una presencia arrolladora y que puede con cualquier personaje, secundario o protagonista. Su Lolo, un chulo con el corazón de oro, es uno de esos que suelen quedar olvidados porque se incluyen en una comedia, de haberse tratado de un drama, ‘Nene’ podría ser un serio aspirante a la nominación al Goya al mejor actor revelación. Pero a las comedias les cuesta colarse en los premios.
El otro rostro a destacar en Operación Camarón es el de Natalia de Molina. Es una actriz descomunal. Lucy, su personaje en la película, la hermana de Lolo, es delicioso. Un alma cándida en medio de una banda un tanto peligrosa. Pero un alma que sabe defenderse y actuar contra los piropos subidos de tono si hace falta.
Natalia ya ha demostrado de sobra su talento. Sus dos Goya, como mejor actriz revelación por Vivir es fácil con los ojos cerrados y como mejor actriz protagonista por Techo y comida, merecidísimos ambos, no son sino halagos convertidos en premios. Porque Natalia se enfrenta a cada personaje con una verdad que los hace inconfundibles. Sus miradas, sus gestos, sus silencios… todo en sus trabajos revela un enorme dominio de la interpretación. Y Operación Camarón es un ejemplo más de ese buen hacer.
También es cierto que el reparto al completo está a la altura de lo que se le pide a una comedia loca como la que nos ocupa, pero no es menos verdad que tanto Carlos como Natalia logran hacer de Operación Camarón una experiencia inolvidable. Ellos son el alma de la película y trascienden el logro de la diversión en la misma para convertirse en referentes dentro del género.
Con todo lo dicho, Operación Camarón tiene elementos de taquillazo. Producción de Telecinco Cinema y distribución de Buena Vista Internacional, unido a que los ‘canis’ son protagonistas de la cinta, puede preverse que vaya a gustar. Sobre todo en Andalucía, pero también en el resto de España. Una comedia veraniega que llega justo a tiempo para triunfar en vacaciones.
Silvia García Jerez