RADIOHEAD en directo desde Lisboa


OBRIGADA

 

Hubiera sido épico que pasaran por Madrid ya que hace más de una década que no actúan en la capital española, pero sus paradas este año en la península han sido en Lisboa y de nuevo en Barcelona, en el pasado Primavera Sound. Y aunque Barna esté más cerca, llegué hasta Lisboa para asistir al directo de Radiohead en un concierto memorable.

Radiohead siempre fueron modernos y siempre han sido experimentales, arriesgando en peculiares estructuras y compases atípicos a juego con el falsete en la voz de su líder, Thom Yorke; entre la rabia, el miedo y el dolor, reflejo de una generación que cantaba al ocaso del progreso, eso si, con bellas e hipnóticas melodías. Uno de los grupos más brillantes y revolucionarios de la música, maestro del lirismo y la confusión, entre el rock y la electrónica; abrumador referente presente de todo lo que suena e influencia indiscutible de aquello que sonará. 

LA banda, ya no del momento, sino de los últimos veinticinco años.

Ahora que la angustia vital parece que ha pasado y la banda ha evolucionando en su propio estilo y mito, disfrutan incluso de su directo, sorprendidos por el éxito masivo de su música rara. Y con un público que aúna padres e hijos entonando todas las canciones, LA banda improvisa mientras se les escapa alguna sonrisa y más de un agradecimiento; al que me uno, obrigada, por el conciertazo gozado en la capital portuguesa, nostálgica y melancólica, como ellos.

Una los vio en el FIB del 2002 cuando aún se presentaban taciturnos y ensimismados -cuando ya habían publicado esa maravilla que es OK Computer pero todavía no habían compuesto esa otra que es In Rainbows-, en un año que incluía en el cartel a los también británicos, The Cure, quienes terminaron convenciendo algo más en aquel Benicasim; donde los Radiohead, por entonces, sonaban demasiado perfectos, quizá demasiado como en los discos… Pero emociones, edades y vivencias de directos aparte, una ya estaba hechizada por su poética complejidad y según sacaban nuevo material, la conquista mejoraba.

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Con gusto y oficio encima y fuera del escenario, justificando sus relaciones con la industria y las redes de manera inteligente y elegante, manejando a su antojo la distribución y promoción de cada lanzamiento, alternándolo con diversos trabajos individuales además de algunas incursiones cinematográficas, como la banda sonora de la película japonesa Tokio Blues, Norwegian Wood y la impresionante música industrial en There will be Blood de Paul Thomas Anderson, director también de su último videoclip Daydreaming (el cual puede ser versionado por los fans de LA banda y seleccionado para su web www.radiohead.com/deadairspace/20160715)

Los lusos celebraron el Décimo Aniversario de un festival sanote y muy bien organizado, donde la música fue lo primordial con Pixies y Robert Plant abriendo el jueves, el sold out de Radiohead la noche del viernes y los tremendos Arcade Fire -otros adelantados- cerrando el sábado, tras nuestros Vetusta Morla de estupendo directo -otros alumnos aventajados que igualmente gestionan su propia discografía-.

¡Enhorabuena Nos Alive! 

Puntuales salieron a escena y desde ese comienzo con Burn the Witch hasta el apoteósico final con Karma Police, la entrega y admiración fue constante y mutua; arriba en el escenario y entre el publico, con los jóvenes conocedores de sus temas más recientes de A Moon Shaped Pool que cantaban sin parar y sin dejar de dar palmas, mientras los más veteranos deseaban tan sólo poder oír alguna canción de Pablo Honey. 

Para cuando las torres de chicas a hombros se sucedían dificultando la visión del show y alguna jugarreta del viento con el sonido desconcertó brevemente a entendidos y fans, LA banda siguía fascinando con sus embriagadores arreglos orquestales en un directo quizá menos jazzy y más digital pero paradójicamente, más libre y vivo.

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Con una magnífica puesta en escena de mutipantallas divididas y pixeladas en azules, rojos y morados, pocos primeros planos y algún que otro momento sin visuales, en negro, crearon una intimidad que hipnotizaba aún más su música. Y más lanzados que nunca, ofrecieron un envidiable espectáculo que superó el par de horas, sin parón y sin parar; llegando a la locura con Creep que conmocionó el lugar (aunque personalmente hubiera llegado al delirio con High and Dry)  

imageQué decir de esos shakers casi omnipresentes y sus percusiones casi africanas. Y qué contar de Jonny Greenwood, ese visionario y virtuoso manipulador de instrumentos que parece multiplicarse rompiendo acordes y armonías tanto con su guitarra como al teclado, mientras su hermano seduce al bajo y con los sampler y el carismático Yorke, sexy con coleta o moño,  baila como nunca en un directo casi inenarrable… 

Pero valoren ustedes mismos porque lo mejor de este post es que gracias al ingenio de un generoso youtuber, aquí tienen el concierto en su totalidad, editado a través de las mismas cámaras del festival… Y ni una palabra más.

 

 

Mariló C. Calvo

 

 

 

 

 

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