KILAUEA: La montaña rusa acuática perfecta
Kilauea ya está abierta y operativa. Desde el pasado día 6 de junio, Aquopolis Villanueva, en Villanueva de la Cañada, al norte de la comunidad de Madrid, tiene una nueva atracción acuática para la temporada de verano. Kilauea acaba de abrir sus puertas a los visitantes después de su período de construcción, cuyas obras, en su tramo final, pudimos visitar hace poco más de un mes.
El día 11 Parques Reunidos nos invitó, y le damos las gracias por ello, a la inauguración. A su evento de presentación. Tras haberla visto sin los últimos retoques, sin todos sus detalles colocados en sus sitios, con algún que otro agujero de las obras por tapar, comprobamos hasta qué punto se ha completado la instalación de la montaña rusa acuática más innovadora de Europa.
En efecto, hay otras atracciones de agua, otros parques en España y fuera de nuestro país en los que existe oferta de toboganes de agua, con distintos diseños e intensidades, pero no hay ninguno como Kilauea, que es una Water Coaster, es decir, una montaña rusa acuática, de la marca tecnológica ProSlide, con un lanzamiento inicial a ras del suelo, gracias a su sistema Rocketblast que impulsa la balsa con hasta 4 lanzamientos de presión hidráulica en los 4 tramos con los que cuenta. Y este sistema es el que convierte a la gran novedad de Aquopolis Villanueva en el asombro del mundo para el verano 2026.
Mide 180 metros y alcanza los 35 Km/h, por lo que en recorrerla se tarda 45 segundos cuando ya te han lanzado. Esos fueron los datos que nos dieron cuando estuvimos viendo las obras, pero ahora, con Kilauea ya abierta, había que probarla para descubrir las sensaciones que cada uno tuviera al experimentarla. Así que había ganas de ir, y para allá fuimos.
Una vez pasas por la entrada, en la misma plaza que te recibe tienes cabinas para cambiarte si no llevas el bañador puesto. Y en seguida llegas a los primeros toboganes del recinto, de los 14 con los que cuenta… ahora ya 15. Además tiene una piscina de olas y una playa de arena blanca de 2.000 m2 llamada Malibú Beach.
Cuando estés listo y te adentres en Aquopolis Villanueva, para llegar a Kilauea tienes que acceder a la nueva zona del parque, Mana Nui, donde también se sitúan Boomerang y Río Lento, además de la gran estrella a la que íbamos a conocer.
Llegamos al lugar en el que íbamos a estar, en el perímetro de la novedad. Vimos un panel de photocall y unas mesas en las que se iba a servir el cóctel. Pegadito ya a Kilauea, el atril en el que las autoridades dirían, en breve, las palabras que darían lugar a la inauguración oficial del tobogán. Al acto acudieron el director general de Aquopolis Villanueva, Mariano Valverde, el CEO de Parques Reunidos, Pascal Ferracci, y el alcalde de la localidad, Luis Manuel Partida, quienes nos hablaron acerca de lo orgullosos que estaban de haber logrado un hito de este calibre en el continente. Concluido el acto, Kilauea quedaba abierta para todos nosotros y era el momento de probarla.
No fuimos los primeros en montar. Imposible. Las ganas de los invitados eran tantas que tuvimos que esperar a que los más rápidos fueran los primeros. En la zona de carga, desde donde te lanzan al recorrido, había mucha gente nada más abrirse la montaña rusa, y, como en todos los primeros pasos, también el sistema tuvo que engrasarse. Tras completar los 180 metros las primeras balsas, las bombas se apagaron y hubo que esperar a que volvieran a ponerse en marcha. Esas mismas bombas que el día de la visita a las obras vimos que eran las encargadas de que el agua funcionara en cada tramo. Así que aprovechamos para dar cuenta de la merienda que nos ofrecía el parque.
Llegado el momento, nos adentramos en Kilauea. Nos dirigimos a la zona de colas. Tal y como nos habían contado el 7 de mayo, la música compuesta para ella suena mientras esperas a subirte, y es una gozada que el parque se haya ocupado de tematizar la atracción hasta ese punto. De hecho, nos encontramos en la zona de carga con un entusiasmado Brad Loxley, el Director Ejecutivo de Parques Reunidos, que en la presentación de la nueva temporada de Parque de Atracciones nos contó que estaban implementando ese tipo de detalles en todos los parques del grupo. Y se nota. Se agradece escuchar esa banda sonora y también el audio que nos presenta Kilauea y nos dice qué es y en qué clase de montaña rusa estamos a punto de subirnos. Un aplauso a Mr. Loxley por su gran trabajo, que se hace evidente también en Aquopolis Villanueva.
Al llegar a la zona de carga, cuando ya te toque montar, la operativa del parque requiere que primero os peséis en grupo en la báscula digital preparada para que no se superen los kilos que la balsa puede llevar. Kilauea dispone de 4 balsas para los 4 tramos de lanzamiento, y si las 4 personas no superan el tope de peso necesario para que la balsa pueda recorrer sus 180 metros de longitud, la luz tendrá el color verde que también en los semáforos indica que sigas adelante. Si la luz fuera roja uno de los integrantes del cuarteto tendrá que esperar a la siguiente balsa. Vimos salir unas cuantas con 3 o incluso con 2 personas. Aunque esto también puede depender de los acompañantes con los que se vaya porque 1 solo no va a subir.
Para montarte, el operario te indica tu sitio en la balsa y cuando te sientes has de pasar tus piernas por encima del respaldo del de delante. Y te tienes que sujetar bien en las agarraderas de los lados. Tienes que ir descalzo, o llevar tus chanclas con las gomas de los dedos en las muñecas, pero si vas con zapatos o sandalias te las tienes que quitar y como el punto de llegada es distinto al de partida alguien se tiene que quedar con tus cosas porque no las puedes recoger tú cuando salgas de la balsa.
Y tus cosas también implican las gafas. No puedes montar con gafas, ni siquiera llevándolas sujetas con una cuerda. Ya verás por qué, pero sí, es imposible. Los chorros de agua que te caen encima hacen que llevar gafas no sólo no te ayude a ver sino que representan un peligro para la experiencia y para ti mismo. Se te podrían romper, o hacerte bastante daño, con la fuerza con la que el agua te cae al pasar cada tramo. No, déjalas en tierra antes de montar.
Ya preparado en tu balsa, los operarios te lanzan. Y empieza el espectáculo. Los chorros de agua te propulsan hacia arriba y luego uno enorme te llega desde atrás y te envuelve por completo. Es una barbaridad. Por eso no debes llevar las gafas puestas. Claro, y estando seco como estás, la primera vez te va a parecer que esa agua está helada, más fría de lo que está. Normal, porque tú estás achicharrado por el sol, que pega fuerte, así que el contraste es tremendo: estás tan ricamente en la cola y después de las salpicaduras de los chorritos que te impulsan te viene encima un montón de agua que te empapa por completo y… ¡Aaarrrggg! Pero los toboganes acuáticos son así, nada que no sepamos antes de montar.
Todo lo que hay que hacer es disfrutar, porque el recorrido de Kilauea es sensacional. Curvas, rectas, giros. No paras. Los lanzamientos te van llevando y la acabas. Y tienes que salir.
Da pena, pero ha estado muy bien. Hay quien dice que se hace corta. Por nuestra parte, creemos que tiene la longitud precisa para ir enterándote de todos los lanzamientos y poder ir disfrutando sus tramos. Ni le falta ni le sobra nada. Es absolutamente perfecta.
Tened en cuenta también, para los días de temporada alta, que es ya mismo, pero en julio y en agosto habrá mucha más gente con toda probabilidad, y los fines de semana, que en recorrer dos vallas de zig zag se tardan 20 minutos. Para que tengáis una idea de lo que os dará tiempo a repetirla. Porque es de imaginar que una vez que la pruebes querrás subir una y otra vez. Y otra más. Y por afluencia vas a tener que regresar otro día al parque, cosa que, lo sabemos, también vas a querer hacer.
Y sí, Kilauea lo merece. Una montaña rusa única en Europa que llega a Aquopolis Villanueva para deslumbrarnos a todos, para ser un ejemplo de lo que hay que hacer en el presente y para iluminar el futuro de las atracciones y los parques acuáticos.
Silvia García Jerez


