HELLBOY: El regreso del antihéroe más irreverente
Han pasado once años de Hellboy y el ejército dorado, última película de una saga que consiguió llevar a la gran pantalla el gran Guillermo del Toro. Ahora Estudios Universal vuelve a resucitar a Hellboy, uno de sus monstruos más populares e infames; un reboot poco convincente que no consigue hacernos olvidar el sí genial y extravagante trabajo que hizo el realizador mexicano sobre el cómic de Mike Mignola.
Sin Ron Perlman pero con David Harbour (Stranger Things), la película consigue una primera media hora prometedora, tema de Rosalía incluido, pero a medida que avanza vemos que Hellboy, por muy carismático que sea, se va quedando cada vez más sólo, rodeado de personajes provenientes de tramas ridículas y con trasfondos muy poco trabajados; personajes que quedan en evidencia frente a los interpretados en la saga original por John Hurt, Goug Jones y Jeffrey Tambor, esto sumado a su excesiva duración.

Y es que en esta nueva entrega, que llega a los cines este fin de semana, un curtido Hellboy, cruzará el charco para ayudar a sus amigos ingleses a acabar con una bruja, a la que da vida la siempre seductora Milla Jovovich, la cual fue troceada por la mismísima Excalibur a manos del manido Rey Arturo y escondida en siete cofres a lo largo y ancho de Gran Bretaña… En fin, el típico molde que no para de homogenizar el cine comercial, un cine de entretenimiento cada vez más holgazán.

Recapitulando, la peor película de Hellboy sin ninguna duda, aún así, resulta entretenida en bastantes tramos, ésto se debe, desgraciadamente, a la excesiva oferta de violencia explícita que contiene. Cada vez más, la violencia gratuita se está convirtiendo en el sinónimo principal del entretenimiento y eso es negativo para el cine. En conclusión: sangre y palomitas, un cine necesario e ideal para evadirte durante dos horas de tus problemas, aún así le sigo exigiendo algo más.
Guillermo Asenjo Lara