GOLPE DE ESTADO: EL (BUEN) CINE DE ACCIÓN ERA ESTO

La jungla de cristal es el mejor ejemplo para comparar Golpe de Estado y hacerse una idea de lo buena que es. La similitud es, además, completamente adecuada porque gran parte del film transcurre en el espacio cerrado de un edificio, que en el caso de la película protagonizada por Bruce Willis era un rascacielos de oficinas y en el de la presente, un hotel para los extranjeros que han viajado, por lo que sea, al país del sureste asiático en el que todo se desarrolla.Pierce Brosnan
Owen Wilson protagoniza una de las mejores películas del año. Que el género no nos lleve a ningunearla. Ya sabemos que son los dramas y, si acaso, alguna comedia las que se adelantan en las listas que suelen confeccionarse a finales de diciembre para resumir lo más destacado de cuanto se ha visto en pantalla grande, y Golpe de Estado merece ocupar un puesto entre ellas.
Una familia norteamericana, concretamente de la neoyorquina Cardiff, se dispone a comenzar una nueva vida en un nuevo mundo. Jack Dwyer es contratado por Hammond (Pierce Brosnan) y sus empresas para dedicarse a la depuradora que traerá agua y prosperidad a la región. Lo malo es que el Primer Ministro de la misma es asesinado y la revuelta que le sigue no dará tregua a los individuos foráneos que los cabecillas vayan encontrando a su paso mientras intentan esconderse o escapar.
No escape es el título original, aunque el español, que ha cambiado por completo, no es, por una vez, una mala opción. Y puede parecer, por su argumento, una película más, pero tampoco es el caso. Golpe de Estado 3Suele decirse que el guion es la base de todo, y es cierto, sin un buen material sobre el que empezar a trabajar no hay buen trabajo al que poder llegar, pero es que la dirección es tan básica que debería situarse al mismo nivel de necesidad.
John Erick Dowdle, artífice de la estupenda y poco vista La trampa del mal, cinta producida por M. Night Shyamalan, es un director que no se prodiga demasiado y nos brinda ahora la oportunidad de conocerlo mejor y admirarlo como se merece.
La primera hora de Golpe de Estado es un laberinto angustioso en el que incluso la cámara se antoja otro personaje que sobra para «los malos». Todo es peligroso cuando ellos están al acecho. Pasamos un rato largo en tensión por sus protagonistas, no hay respiro posible, y eso, como espectador, se agradece, porque si la película no tuviera garra nos daría igual lo que les ocurriera, y eso no pasa en ningún momento.
Una vez que hay que caminar hacia el desenlace, la película entra en lugares más comunes, sin perder nunca la calidad que la estaba acompañando, pero se entiende que afloje la intensidad que llevaba porque de otra manera no hay avance posible.
Por lo tanto, el conjunto entero es ejemplar. OwenOwen Wilson se está labrando una carrera, al margen de su faceta exclusivamente cómica, muy a tener en cuenta. Midnight in Paris, ¿Cómo sabes si…?, Puro vicio, El gran hotel Budapest, Lío en Broadway (vista y no vista en nuestra cartelera) o esta misma, demuestran que el actor, guste o no el título en el que se involucre, no descarta trabajos que le den prestigio, más allá del éxito en la taquilla. Y Golpe de Estado es una apuesta fuerte con la que tiene todas las posibilidades de salir ganando. Y con él, los espectadores, que son, en realidad, quienes han de disfrutar las películas.

Silvia García Jerez

@Silbidos

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