Escenas de una vida conyugal: la rutina del desastre

No sé si primero es el desinterés o la duda, o si una es consecuencia de la otra (¿Inevitable?). Tampoco si en el amor hay manera de retroceder o, si, cuando tienes vértigo ya no hay marcha atrás ni frenos que valgan. A mí nadie me ha hablado de eso. En el colegio nos enseñan matemáticas y geografía, pero el alma no aparece en ningún mapa. Ni físico ni político. Somos unos ignorantes y estamos perdidos. Lo que sí sé es que la incomunicación es un mal presagio y Juan y Mariana ya no se miran, ya no se escuchan, ya no se tocan. Míralos. Mírate. Ellos son el reflejo de tu alma y esto, Escenas de la vida conyugal. O lo que es lo mismo, un espejo emocional a través de siete secuencias (o etapas) de su relación, de años de matrimonio y el resultado de su divorcio.

Escenas de la vida conyuga
Andrea Pietra y Ricardo Darín en Escenas de la vida conyugal

Ahora, silencio. Comienza la montaña rusa (y 25 años dan para mucho). Hay emoción, comedia amable, miedo, compasión… Pero no logro meterme en el montaje. Mi cuerpo está en la sala, perplejo, viviendo los gestos de uno de los mejores actores del mundo, pero mi mente está más pendiente de los móviles que suenan, las linternas que se encienden y el aire acondicionado. Lo reconozco al instante: el problema soy yo.

Bergman nos descubrió secretos cotidianos, relacionados con el afecto, el paso del tiempo, la farsa y el cansancio. También el desamor, la incomunicación latente y hasta la apatía. Las Escenas de la vida conyugal de Norma Aleandro son eso: secuencias, momentos de la realidad cotidiana de la pareja. Los secretos son lo de menos. Ya en la primera se anuncia un desequilibrio dispuesto a incomodar un matrimonio funcional. Y aquí comienza la disolución natural y la aceptación del desastre.

En un escenario parco, los intérpretes son capaces de crear una atmósfera de intimidad en la que caben la mayor parte de los espectadores. La sala está llena. Yo estoy al margen. Me viene a la cabeza la convencional película de Los Simpson. La cúpula. Yo estoy fuera de Springfield. Intento entrar con todas mis fuerzas. Cojo carrerilla y me estrello. Una y otra vez.

Sigo atentamente a Andrea Pietra: fresca, libre, pero contenida. Sabe moverse en el escenario. Las dudas y el debate están ahí con ella y con un impecable Darín, capaz de convertir cualquier disparate en una carcajada. Pero cuando desaparece la risa y se alza el discurso, doy un paso atrás. Soy inmune a la profundidad de Bergman.

FECHA: 18 septiembre – 20 octubre

HORARIO: de miércoles a sábado: 20:30 h.
Domingos, 19:30 h.
Del 23 al 29 de septiembre no hay funciones

ESPACIO: La sala Roja
ENTRADAS de Escenas de la vida conyugal aquí.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *