ELENA FURIASE: A la gente le gusta mucho participar en rodajes

Elena Furiase, la actriz hija de Lolita y Guillermo Furiase, y prima de Alba Flores, estrena película como protagonista. Se trata de La boda, ópera prima de Pedro Cenjor, en la que interpreta a Felisa, una peluquera con mala fama en el pueblo en el que vive, que acepta casarse con Sebastián (Daniel Chamorro), el hijo de Adelaida (Margarita Lascoiti), una de sus clientas, y la Luna de Miel posterior en Motril será el detonante que cambie sus rutinas.

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Elena Furiase nos habla sobre el vestido de novia negro

La película comienza con la boda como tal, en Consuegra, un pueblo de Toledo en el que los novios y sus invitados lucen sus mejores galas, aunque, curiosamente, la novia viste de negro. Llama la atención ver a Elena Furiase de negro para un día tan señalado. Un vestido muy elegante, muy bonito, que le queda estupendamente, pero que es negro, y en nuestra cultura, en la que las novias se casan de blanco porque es símbolo de pureza y virginidad, ver a una novia vestida otro color, y más el negro, resulta algo extraño. Y quisimos preguntarle a Elena Furiase por ese comienzo tan llamativo.

Y es que, con motivo del estreno de La boda, hablamos con sus protagonistas, tanto con Elena Furiase y Daniel Chamorro, juntos en una entrevista, como con Margarita Lascoiti, ella sola en otra sala del cine en que le que presentó su trabajo, una mujer de pueblo que ella asegura conocer muy bien: ‘Los tres primeros años de mi vida los viví en un pueblo, tengo una casa en ese pueblo, así que sé muy bien de la vida del pueblo y no necesité investigar acerca de mi personaje hablando con nadie más que conmigo porque sé muy bien de qué habla el guión.’

Respecto a sus compañeros de rodaje, no tiene más que buenas palabras para Elena Furiase y Daniel Chamorro. ‘Elena es una monada de chica. Natural, agradable, cariñosa, es una maravilla. Y trabajar con ella, te puedes imaginar. Y con Dani también. Dani es un chico estupendo. Y me parece que le va muy bien el personaje.’

La actriz donostiarra Margarita Lascoiti

En efecto, Daniel Chamorro interpreta a un Sebastián fascinante, un hombre apocado, tímido, callado, que está cada día a lo suyo sin meterse con nadie y que de repente se ve envuelto en los planes de su madre y de Felisa, para algo que ya sabremos cuando veamos la película, y que resulta ser, por otro lado, muy habitual en los pueblos. Y transmite muy bien Daniel ese personaje al público, podemos reconocer sus modos de campo, de hombre rudo que no quiere saber nada de los demás porque la rumorología habitual en ellos no es la más recomendable para andar tranquilo entre lugareños con costumbre de cuchichear al paso de los viandantes.

Les preguntamos también acerca de hasta qué punto creían ellos que reflejaba una realidad más común de lo que nos gustaría pensar y lo cierto es que la respuesta de Elena Furiase fue muy curiosa porque ella también corroboró que así era. Por su parte, Daniel Chamorro profundizó mucho más en el hecho de que a la gente le gusta que se hable, en el cine, de la España vaciada, de algo que les sea cercano, no tanto de superhéroes como del vecino de al lado, con el que se pueden identificar con mayor facilidad.

Y, precisamente, hablando de la España Vaciada, y de los pueblos, también les preguntamos sobre cómo había sido el rodaje en los lugares de las localizaciones, en concreto Motril, Madrid y Consuegra.

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Los actores nos hablan del rodaje en las localizaciones
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Elena Furiase y Daniel Chamorro nos hablan de La España Vaciada

Daniel Chamorro nos cuenta cómo la gente se volcó con ellos, con las puertas abiertas para darles todas las facilidades posibles, y cómo incluso la gente del pueblo improvisaba con ellos cuando tuvo la ocasión.

Elena Furiase, por su parte, añade una reflexión tan bonita como real al respecto de la gente que se acerca a ver los rodajes cuando los tienen cerca. En la ciudad y en los pueblos, da igual, donde el rodaje tenga lugar, porque a la gente le gusta participar de los rodajes, le gusta ver en la calle lo que luego ve en las casas. Una serie o una película, no importa. Te acercas a ver cómo ruedan, quiénes están allí y cómo lo hacen, para después reconocer aquel momento que viste rodar.

La boda, trabajo que ahora presentan todos ellos, debió ser muy satisfactoria de ver rodar. Con Elena Furiase por medio y en localizaciones atrayentes, sus vecinos se sentirán satisfechos al ver la película. Tal vez no tenga ésta el tempo que otras producciones a las que estén más acostumbrados pero desde luego sí cuenta con la narrativa adecuada para convertirla en una cinta potente y muy reconocible. Como bien decía Elena, quien ha vivido en un pueblo sabe que historias así son habituales, y es bueno que el cine las refleje.

No vamos a contar más argumento que el que hemos expuesto pero podemos asegurar que su guión se acerca más de lo que sería deseable a la realidad tan dura que muestra. Y precisamente por eso La boda es tan recomendable. Es una película distinta a cuanto solemos ver en el cine contemporáneo y además no sólo es interesante sino que esconde en sus recovecos, más que un thriller, que algo de cine negro sí tiene, un relato extremadamente tierno y con una emotividad evidente. La boda es una película que cala, que se te queda dentro, que deja un poso bonito y no a todas les pasa eso. Casi todas las películas sobre bodas son iguales y se agradece que alguna se desmarque del sesgo romántico cursi habitual para adentrarnos en otro contexto, en otro camino, en otro territorio, del que saldremos mucho más encantados.

Silvia García Jerez

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