EL DÍA DE LA REVELACIÓN: El regreso del mejor cine ochentero
El día de la revelación es la nueva película de Steven Spielberg. Y de extraterrestres. Pero lo importante es que en 2026 nos llega una nueva película del que en los años 80 era el Rey Midas de Hollywood. Ahora probablemente a los más jóvenes su nombre no les dirá nada, cosa que resulta llamativa para quienes fuimos testigos de cómo Spielberg era la referencia absoluta del cine a realizar en el mundo. Desde los años 70 Steven Spielberg ha sido considerado un genio capaz de revolucionar la industria norteamericana y su nombre, como indica su apodo, era sinónimo de calidad. Así como todo lo que tocaba el Rey Midas lo convertía en oro, llevado a la figura de Steven Spielberg todo lo que rodaba acababa siendo una grandísima película.
Y es que el comienzo de su carrera fue con cortometrajes, entre ellos el que da nombre a su productora, Amblin (1968), y con series de televisión, hasta saltar al largometraje con la fabulosa Duel, El diablo sobre ruedas (1971), que iba a ser también una película destinada a la televisión pero al ver que la excelencia salía a borbotones de sus fotogramas se decidió estrenarla en cine, y gracias a ella el público fue descubriendo al cineasta que en breve lo aterrorizaría con Tiburón (1975) y haría que mucha gente no se quisiera bañar -su estreno fue en verano- en la playa por si le pasaba lo mismo que había visto en la pantalla. Tal fue la dimensión del logro en ella. Pero después, en 1977, rodaría Encuentros en la Tercera fase, su primer contacto con el cine de ciencia ficción, previo a E.T. El extraterrestre (1982), la película con la que se consagró como el director descomunal que seguiría siendo considerado durante los 40 años siguientes.
Ahora, tras el fallido estreno de Los Fabelman en 2022 o del remake de West Side Story en 2021 -películas que consiguieron nominaciones al Oscar pero críticas muy diversas y taquillas no demasiado abultadas-, e incluso de la sensacional Ready Player One, que pasó por las carteleras de 2018 con más pena que gloria a pesar de sus hallazgos visuales en el universo futurista que la novela de Ernest Cline ya proponía, regresa con El día de la revelación al género que lo hizo célebre.
Ciencia ficción con extraterrestres. La idea del cine de Steven Spielberg siempre ha sido esa, con aliens o sin ellos, pero ante todo cine fantástico, por mucho que él se haya desligado de esa línea en múltiples ocasiones. Si miramos bien su filmografía, buena parte de sus películas no pertenecen a ese género, aunque en el subconsciente de muchos admiradores de ese cine con el que crecieron, o con el que lo descubrieron, sigue estando la pena de que el responsable de Parque Jurásico, Minority Report, o de La guerra de los mundos, más a menudo de lo que les gustaría nos haya dado títulos como El imperio del sol, La Lista de Schindler, Salvar a soldado Ryan, Munich, Wild Horse, La terminal, Lincoln o la infravaloradísima El puente de los espías. No es el Spielberg que muchos querrían haber visto entonces aunque luego tuvieran que admitir que varias de ellas, tal vez no todas, eran más que brillantes.

Así las cosas, en un mundo, el actual, en el que Steven Spielberg ya no tiene el predicamento que solía entre quienes lo adoraban y en el que la industria se ha actualizado a las narrativas del nuevo siglo, con directores sumidos en la estética de las redes sociales, tiktok a la cabeza, El día de la revelación, que en los años 80 y 90 habría supuesto un nuevo terremoto en las salas… en los tiempos en los que estamos puede que hasta pase desapercibida. Y sería una lástima porque merece toda la atención que podamos darle, ya que es de los mejores trabajos del director hasta la fecha.
En efecto, con El día de la revelación vuelve el mejor Spielberg, el más grande, aquel que nos hizo vibrar con En busca del Arca perdida (1981) o con Indiana Jones y el templo maldito (1984). Ese nivel de cine que en los 80 era lo normal, gracias a él y a amigos suyos como Robert Zemeckis –Regreso al futuro (1985)- o Joe Dante –Gremlins (1984)-, y ahora se ha convertido en un pasado clásico complicado de recuperar.
El día de la revelación cuenta la historia de dos personajes centrales, Margaret Fairchild (Emily Blunt), famosa meteoróloga televisiva, y Daniel Kellner (Josh O´Connor), un técnico informático, que son perseguidos por Noah Scanlon (Colin Firth) y Hugo Wakefield (Colman Domingo), por motivos que ya conoceremos, aunque los de Daniel los sabremos muy pronto. Quieren darles caza para lograr metas opuestas dentro de un mismo objetivo, en el modo del bueno y el malo tradicional, y tardaremos un buen rato en colocar todas las piezas para tener claro lo que Spielberg, con ayuda del guionista de Parque Jurásico, David Koepp, quieren trasladarnos.
La idea es original del propio Steven Spielberg, y es de imaginar que lleva mucho tiempo tratando de rodarla, pero también ha debido de tener que encontrar el momento propicio para hacerlo, coyuntura política incluida. Porque, sin necesidad de contar nada más pero atendiendo al título del film, y sabiendo que la temática es alienígena, no hay que echarle mucha imaginación para saber qué puede contener el guión. Lo que ocurre es que hay que saber ponerle imágenes a la historia y El día de la revelación tiene algunas de las mejores que veremos este año en los cines.
Tanto es así es que es de imaginar que esta película no se habría podido rodar antes. Y me refiero a los años 80, en los que tan bien habría encajado. Ni los efectos visuales estaban tan avanzados ni lo que vamos a ver aquí habría dejado de provocar revuelo entonces. Hoy estamos tan curtidos en el tema, por Internet y por diferentes gurús que lo han manoseado hasta dejarlo sin efecto real en la sociedad, que nos da igual todo, pero este film tiene lo que en su día hizo un éxito de Independence Day (1996), que con la misma temática arrasó en taquilla y sigue siendo un título de referencia en el género.
Suele decirse que más que un argumento excelente, que es absolutamente necesario, lo importante es cómo se cuente lo que las películas narren. Porque por mucho que hayas tenido la mejor idea del mundo, si no está bien plasmada en la pantalla, con un ritmo adecuado, con una tensión absorbente, con una precisión en el lenguaje cinematográfico que supone una conjunción entre un montaje adecuado, una banda sonora -posiblemente la última compuesta por John Williams- que funcione con respecto a lo que vemos, unos efectos especiales a la altura… si el conjunto no es milimétrico la idea no puede dar lugar a una buena película. Y en el caso de El día de la revelación todo es tan excelso que es hasta increíble comprobar la maestría con la que encaja cada pieza para ofrecernos una película redonda.
Hacía mucho tiempo que no sentíamos la adrenalina que el cine nos daba pero Steven Spielberg regresa a esos orígenes del buen material con el que confeccionó En busca del Arca perdida para darnos un banquete del cine de la mejor calidad. Secuencia tras secuencia, El día de la revelación nos ofrece una tensión que el cine tenía que recuperar. Y aquí no para. Una tras otra, la joya va tomando forma y si creíamos que la persecución de los coches era la única que íbamos a ver como máximo exponente de la película no sabéis lo que os espera a continuación. Auténticos momentos icónicos que deberían pasar a la historia del cine, como el que tiene lugar en ese hangar en el que el uso del sonido es una barbaridad.
Porque sí, lo que hace Spielberg aquí es cine con mayúsculas. De nuevo. Tal vez habíamos olvidado, incluso debido a los bajones que él mismo ha tenido, cómo era esa grandeza de estar en una sala oscura presenciando escenas tan repletas de tensión, tan bien concebidas y mejor ejecutadas. Pero abramos los ojos. Ya no estamos en la década en la que veíamos películas así todas las semanas. El día de la revelación es, simplemente, apabullante.
Silvia García Jerez
Silvia García Jerez

