INFIERNO AZUL, escualo blanco

Surfear en una playa prácticamente desierta, y tan secreta que ni siquiera lleguemos a saber su nombre, cogiendo olas de varios metros a placer, es algo idílico para Nancy, la protagonista de Infierno azul, y todo le sale bien hasta que decide estirar su suerte.

A su llegada a la playa Nancy se siente feliz y confiada
A su llegada a la playa Nancy se siente feliz y confiada

Cuando un grupo en una noche con ganas de juerga se plantea tomar la última, el propio grupo sabe que ésta se alargará hasta altas horas de la madrugada. Del mismo modo, escuchamos a Nancy decirle a un par de surferos, con los que no ha querido ligar previamente, que a ella todavía le espera una última ola.

Ya sea por no marcharse con ellos o porque realmente corre por su venas el deseo de sentir la adrenalina de cabalgar por una más, se queda. Y la surfea. Pero un revolcón la hiere y al quedarse sin ayuda se ve obligada a subirse primero a una ballena moribunda y posteriormente a unas rocas que la cobijan de la presencia del amenazante tiburón blanco, animal mucho mayor que la joven y con más hambre que ella, que merodea por la zona.

Nancy se enfrenta a su propia supervivencia en unas circunstancias poco deseables
Nancy se enfrenta a su propia supervivencia en unas circunstancias poco deseables

Infierno azul es una película de supervivencia a pocos metros de la orilla de una playa que tan lejana parece cuando se desata el centro de la acción del film. Una especie de Náufrago pero en lugar de con Tom Hanks, con una mujer al frente del reparto, y en vez de un balón al que hablarle, un escualo del que huir.
Definirla como thriller de terror, tal y como se ha llegado a apuntar, es demasiado. No hay razón alguna para cambiarle el género al que pertenece: un drama con toques de la tensión generada por la situación, lo cual no es malo porque el suspense de saber cómo concluirá todo no desaparece. En realidad, y bien pensado, no es distinto del que se genera en cualquier otra película, comedias incluidas.

Nancy ve cosas desde su cobijo que no son muy alentadoras
Nancy ve cosas desde su cobijo que no son muy alentadoras

Blake Lively, conocida por los asiduos a la pequeña pantalla gracias a la serie Gossip girl, y por los que suelen frecuentar la grande por títulos como El secreto de Adaline, donde compartía escenas con Harrison Ford, es la protagonsita indiscutible de esta aventura. Que su personaje se llame Nancy, como la muñeca, puede dar mucho juego al público masculino, y con razón, porque su imagen durante toda la cinta no es para menos, por mucho que su aspecto se acerque más al de la Barbie. Ataviada con un bikini que no se le mueve ni se le arruga en un solo fotograma, la actriz demuestra un ímpetu y una fortaleza dignas de la heroína cinematográfica que todo verano precisa para conquistar la taquilla.
Infierno azul sigue las directrices de un cine contemporáneo que atrapa con la misma facilidad que se desprende de la memoria. Nada cala en esta película, nunca mejor dicho. Ni siquiera la trama familiar, la que intenta aportar el peso dramático a nivel argumental, consigue darle al film la intensidad que pretende.
A un inicio que visualmente funciona muy bien, debido a la postproducción que combina a la perfección la narrativa cinematográfica con las nuevas tecnologías, le sigue una localización de postal, una protagonista espectacular y un antagonista en la sombra, pero no estamos hablando de Tiburón, la obra maestra que consagró a Steven Spielberg.
Técnicamente es intachable. Su director, el español Jaume Collet-Serra, el que hace años firmara La huérfana, cumple su cometido, y aunque es admirable que no se decante por el modo videoclip que tanto gusta en la actualidad, no inventa nada, no revoluciona el género. Simplemente se guía por sus cánones hasta el final de una función que entretiene sin mayores logros.

Silvia García Jerez

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