LILY JAMES: Auténtica Dancing Queen

Tras el éxito de Mamma Mía!, el musical que adaptaba para el cine el que ya existía en teatro, con una trama que servía de excusa para juntar los mayores hitos del grupo ABBA, hacer una secuela de tal película y que resultara igual de fresca que la anterior era complicado.
Por eso han decidido rodar algo que nada tenga que ver con la primera pero respetando el universo en esta nueva. Un reto que se solventa de una manera sencilla: convertir la secuela en precuela, olvidarnos de la estrella principal de aquella, la todopoderosa actriz Meryl Streep y darle el testigo a una jovencita que la interprete en los momentos en que los tres chicos que luego serán Pierce Brosnan, Stellan Skarsgard y Colin Firth tienen con ella el romance del que nacerá Sophie (Amanda Seyfried).
Ahora, ¿a quién darle el papel que una Donna alocada, recién graduada y en busca del hombre de sus sueños? La elección recae en Lily James, a la que hemos podido ver como la Cenicienta de Kenneth Branagh, o como Elizabeth Bennet en Orgullo + Prejuicio + Zombis, una actriz semi desconocida, a pesar de todo, para el público mayoritario: no todo el mundo vio aquella Cenicienta y la adaptación de la novela Orgullo + Prejuicio + Zombis, que tanto éxito tuvo en las librerías, fue un fracaso comercial en los cines.
Así es que Mamma Mía! Una y otra vez, que es como se titula la nueva entrega que agrupa las canciones de ABBA será en realidad la película que lance a Lily James al estrellato. De hecho, ya es número 1 de taquilla en nuestro país y tiene toda la pinta de que seguirá arrasando.

Lily James en Mamma Mía! Una y otra vez
Lily James en MAMMA MÍA! UNA Y OTRA VEZ

Lo cierto es que Lily se merece esa fama. En Mamma Mía! Una y otra vez es la reina de la función, le pese a quien le pese. Eclipsa hasta a la propia Cher, que tiene su momento de gloria, que sabe aprovechar, claro, pero que triunfa por ser ella, y un poco también por ser perfectamente consciente de lo terrible que resulta el número de Fernando junto a Andy García. Eso le honra, por supuesto, pero no deja de ser el momento más bochornoso de una película que a los fans de la primera no acabará de gustar y a los que no lo eran demasiado de aquella, sí va a convencer.
Y los va a convencer en buena parte gracias a Lily James, al encanto que derrocha, a su simpatía, a su arrollador magnetismo en la pantalla, de la que se adueña desde que se quita el birrete en su discurso de graduación y comienza el espectáculo. Su espectáculo.
Es maravilloso contemplar cómo ella, sabiendo en qué película está y aportando su grano de arena al universo que ya son estas historias de Donna, Sophie y sus hombres, le dé un giro asombroso y una personalidad única que se afianza a medida que vamos conociendo qué ocurrió para que ni ella misma supiera nunca quién era el padre de su hija.
Lily James no se parece en nada a Meryl Streep. Y no creo que ese sea ningún error de casting. Al contrario, es un acierto. Meryl, alguna que otra vez, ha llegado a trabajar con su auténtica hija, Mamie Gummer, en Ricki, por ejemplo, cinta que debieron ver ellas dos y poca gente más, pero ahí está. Y, recomozcámoslo, si su hija no ha llegado más lejos en Hollywood, teniendo a la madre más famosa de la industria, habrá que preguntarse por qué, que allí a los actores y directores no les falta trabajo… si no han escrito tuits que veinte años después sirvan como motivo de despido.

Lily James, en el centro, interpreta a Donna de joven en Mamma Mía!
Lily James, en el centro, interpreta a Donna de joven

Lily James es un acierto de casting porque nos fascina, porque coge el micro y entre su forma de cantar y su forma de bailar ya ha triunfado. Porque su frescura casa de maravilla con la que caracteriza a la película. Y porque con su cara de ángel y su físico de modelo nos creemos que sea capaz de llenar las fantasías de todos los chicos con los que se fuera cruzando.
Lily es perfecta para el universo de Mamma Mía! Tanto, que también eclipsa la sosería que caracteriza a Amanda Seyfried y no echamos de menos que ella no tenga más tiempo en pantalla. Aunque hay que reconocer que Amanda cuenta con el número musical con la mejor planificación de la película: un One of us lleno de transiciones a base de camisas, espejos y paredes que unen a los personajes en distintos espacios. Una escena que es una preciosidad, llena de arte y de emotividad.
Pero Lily tiene para ella el resto de la película. Y la hace suya. Hace lo que quiere porque puede, y lo tiene que hacer ella porque la dirección de Ol Parker es más plana que la superficie de un Blu-Ray, por lo que la creatividad no entra en el paquete de su realización. Pero no pasa nada, porque Lily ya deslumbra por ella sola.
Tiene un estilo asombroso, todo lo que se pone le queda bien, aunque sea kitch y pasado de moda a nuestros ojos de 2018. Y sus pasos de baile son magníficos. Que no se parezca a Meryl Strrep es casi lo mejor que le puede pasar porque la personalidad de Meryl en la pantalla es tan indiscutible que la actriz que le dé la réplica ha de hacerlo de otra manera, y si es posible, hacernos olvidar que ella nunca podría ser Meryl, para darse alas y acercarse a lo que sí es el personaje que Meryl interpretó.
Meryl aparece en este Mamma Mía! Tal vez más para contentar a quienes reclamarían su presencia, porque su justificación en la trama es escasa, pero si Cher está metida con calzador, por qué no hacer con ella lo mismo. Total, estamos ante una película petarda, puro espectáculo de casting de caras famosas interpretando temas musicales grandiosos y haciéndolo sin complejos. Todo, o casi todo, puede permitirse bajo ese paraguas.
Por eso es maravilloso poder disfrutar de Lily James en esta película. Porque ella, dentro de lo que puede caber en un film así, se lo toma en serio, y está estupenda. Se toma en serio el estar encantadora, el cantar y bailar de maravilla, el ser más fresca que ninguna y llevar la alegría de la pantalla al patio de butacas. Verla en la película es una fiesta, casi tan grande como la secuencia de los barcos en el reencuentro de los personajes. Y si esta película termina de convertirla en una estrella, solo por eso Mamma Mía! Una y otra vez ya habrá merecido la pena.

Silvia García Jerez

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