Vuelve la FIESTA DEL CINE
Este artículo se autodestruirá en tres días. Los mismos que le llevará a la Fiesta del Cine desarrollarse y demostrar si ha sido capaz de superar a la última, celebrada el pasado mes de noviembre, en la que se registraron dos millones de espectadores. De momento, no parece posible, pero aún hay tiempo para subir la cifra de 1.700.000 personas que de momento han solicitado su acreditación para acudir a ver las películas que deseen de entre las que están en cartel.
Y es que las entradas, cada vez que esta Fiesta tiene lugar, bajan todas ellas, a la tarifa plana de 2,90 euros en la sesión que se escoja. Ese precio resulta irresistible, es muy fácil acudir a ver la película que se quiera. Solo hay que mirar los títulos que se proyectan y marchar al cine que la exhiba. En esta edición podemos elegir entre las súper taquilleras Capitán América: Civil War, El libro de la selva, El olivo, de reciente estreno y magnífico arranque comercial o Kiki, el amor se hace, la estupenda comedia dramática de Paco León que a pesar de llevar un mes en las salas sigue acumulando espectadores encantados con su visionado.

Pero la Fiesta del Cine también tiene su lado malo. La idea, a priori, es extraordinaria. Peticiones continuas, fuera de los plazos en que tiene lugar, se suceden por parte de los usuarios para que los precios bajen como algo rutinario y lo cierto es que llama la atención el hecho de que las películas con más éxito sean las que acaban triunfando esos días. Es decir, la manida excusa de que no se va al cine porque es caro no ve reflejado un cambio de actitud cuando el precio disminuye, de tal modo que la cinta más taquillera lo sigue siendo cuando los días de descuento han acabado. Por lo tanto, se observa que la pretensión real es ver lo que apetece al menor precio posible en lugar de experimentar con títulos que podrían gustar pero que se desechan debido a que la entrada no tiene una tarifa reducida.
Aquella película en la que no confiábamos pero que tal persona nos recomendó, sigue en el cajón de las que ya se verán si tenemos la posibilidad de acudir a la que en cualquier caso íbamos a ver. Y digo que en cualquier caso porque también llama la atención que estrenos de máxima intensidad mediática, como pueda ser un Star Wars o hace tres semanas Capitán América: Civil War, y en un par de ellas la nueva aventura de los X-Men, no necesitan de Fiesta del Cine para arrasar en taquilla, aunque no les venga mal si les coincide. Cosa curiosa, por otro lado.

No es una queja sino una exposición de comportamientos. Hay decenas de títulos disponibles para este evento, pero, eliminada ahora la tara del precio, y teniendo en cuenta que el tiempo para ver películas a bajo coste es limitado, cabe preguntarse si a pesar del amplio abanico de oferta audiovisual al público le interesa verlo todo. Hay quien ni siquiera bajado ilegalmente por Intenet lo acaba viendo. No por tenerlo al alcance de la mano va a ser más atractivo. Y por eso hay fiestas del cine que fracasan. O no llega a España la película que se pretendía ver, o si lo hace, no se proyecta en todo el territorio, o no en versión original, algo bastante habitual, por ejemplo, en todo lo que envuelve a la animación para niños. Y si no se quiere ver esa película ucraniana, ya te pueden abrir la puerta de la sala y ponerte las palomitas en la mano, que tus pies no van a avanzar hacia ella.
Y hablando de pelícu

las ucranianas, hay una en los cines Princesa de Madrid, únicamente a las 20:00 de la tarde, que no puedo dejar de recomendar. Se titula The tribe, está rodada en lengua de signos y no tiene subtítulos. Antes de reaccionar con gritos o risas, añadir que se entiende perfectamente, que es apasionante y que aquellos que la han visto no hablan nada mal de ella, incluyendo quien este artículo firma. Al contrario. Eso sí, es muy dura, pero merece la pena, y por una vez se puede animar a su visionado argumentando que está muy baratito.
Consejos finales de cara a disfrutar de esta Fiesta: llegad a tiempo a las sesiones, no estéis más pendientes de la pantalla del móvil que de la grande que tenéis enfrente, y a la que en teoría habéis ido a prestar atención, que la luz de los teléfonos se ve por toda la sala, y si os decantáis por la Civil War de Marvel, quedaos hasta el final de los créditos, que hay escenas adicionales. Y por el mismo precio.
Silvia García Jerez