VIVARIUM: Los pijos también lloran
Vivarium, uno de los mejores títulos que la ciencia ficción nos ha ofrecido en los últimos años, así, sin palabras pequeñas, se iba a haber estrenado el día 3 de abril en las salas de cine. Pero no ha podido ser. El Coronoavirus ha afectado a nuestros hábitos y, entre otras medidas para que la población no se vea más afectada de lo que ya lo está, se ha decidido cerrar los cines.
Primero en China, donde comenzó la pandemia, país en el que en medio de su reincorporación a la normalidad ha vuelto a cerrarlos para que no haya masificaciones de personas en un mismo lugar cerrado; más tarde en España y después en otros países de Europa, donde se ha ido instalando el confinamiento de la población.
Y si en China se abrieron los cines y se volvieron a cerrar, no podemos calcular cuándo se retomará el hábito de que vayamos de nuevo a ver películas en pantalla grande. Tal vez falte mucho para eso, aunque paulatinamente vayamos entrando en contacto con las calles.
Es por eso que la distribuidora de Vivarium, A Contracorriente, ha sido una de los dos que ha tomado la iniciativa de estrenar sus películas de fechas inminentes en plataformas varias para el disfrute de su público potencial.
La primera fue Avalon, que estrenó lo último de Xavier Dolan, Matthias & Maxime, en filmin la noche del 27 de marzo por un plazo de 48 horas, para que los suscriptores y espectadores interesados, fueran suscriptores o no, la pudieran ver ese fin de semana, antes de su desembarco en los cines, no sabemos cuándo.
La segunda es, como ya he comentado, A Contracorriente, que pondrá a disposición de todos nosotros cuatro de los títulos de su catálogo: a partir del 6 de abril el documental La pasión del arte, del 8 de abril Vivarium, del 10, la francesa La alegría de las pequeñas cosas y del 17 la también francesa Los profesores de Saint-Denis, en el proyecto salavirtualdecine.com.
La plataforma contará con App propia para dispositivos Smart TV (LG, Samsung y Android TV para televisores Sony, Philips y de otras marcas), IOS (con AirPlay), Android (con Chromecast) y AppleTV. Los usuarios podrán disfrutar de la película alquilada 72 horas y hasta en 4 dispositivos por el precio aproximadamente normal, dependiendo de las regiones y de los días laborables y festivos, de una entrada de cine: 6,95 euros.

Así las cosas, en este artículo os vamos a hablar de Vivarium, la que podréis ver a partir del día 8 de abril. Una propuesta de ciencia ficción tan original como desconcertante, en la que una joven pareja, interpretada por Imogen Poots y Jesse Eisenberg, busca la casa perfecta para entrar a vivir.
Visitan un centro donde se ofrecen pisos y son atendidos por Martin (Jonathan Aris), un agente inmobiliario con una conducta extraña, que los acompaña hasta su nuevo hogar, y que, según les está mostrando la casa, tan correcta como impersonal, desaparece.
Tanto Gemma como Tom descofían de cuanto está pasando. Todo es muy extraño, y deciden que se van a marchar de allí, que ya encontrarán algo más normal y tan estupendo como parece el chalet en el que están, que pertenece a una urbanización en las afueras pero lo suficientemente cerca de la ciudad como para resultar confortable, tal y como Martin les vende en la agencia.
Gemma y Tom cogen el coche para irse de allí, pero no lo consiguen. Por más vueltas que dan no logran dar con la salida y recorren la urbanización, toda exactamente igual siempre, unas casas iguales a las demás, para acabar continuamente en el número 9. El suyo.
En cuanto se rinden y se dan cuenta de que no va a haber salida, se disponen a iniciar la convivencia en la casa. No hay más opción. Resignados pero no precisamente felices pasan sus días, pensando que todo es muy raro allí. Empezando por el silencio y por el hecho de que no ven a ningún vecino, así que no pueden ni siquiera preguntar nada, aún menos pedir ayuda.
Un buen día, la pareja recibe un paquete en la puerta de la casa. Extrañados y con reservas se acercan a él. Abren la caja y encuentran un bebé, un niño desnudo, tal y como estaría en el hospital tras nacer, al que la pareja tendrá que empezar a cuidar. Un niño que, como todo en esa urbanización, está lejos de ser normal. Esa será solo una de las partes que compongan la pesadilla de esta joven pareja.

Vivarium es una experiencia que pone a prueba al espectador. La cinta se pudo ver en el último Festival Internacional de Cine Fantástico de Madrid, Nocturna, cerrando la programación hasta, supuestamente octubre de 2020, pero la organización ya ha avisado de que este año no habrá festival por el Coronavirus, porque tendrían que estar ya organizándolo y obviamente es imposible a estas alturas de pandemia contar con títulos más o menos fijos para fecha alguna.
Pero en Nocturna 2019 Vivarium levantó cierta polémica por la división de opiniones que generó. Unas voces aseguraron que no contaba nada y que además era muy larga y muy lenta para acabar contando esa chorrada.
Atención: a partir del siguiente párrafo el lector encontrará spoilers sobre la película, con una explicación del porqué quien esto firma defiende la misma: sin detallarlo no se puede ser concreto para explicar las virtudes de una película que solo en su conjunto se entiende como grandiosa.
Otros, entre los que me incluyo, quedamos fascinados por ella, con su visión de una urbanización pija en la que sus inquilinos fueran unos niños bien que quieren vivir con exclusividad y que se dan de bruces con una vida más, con un relato diario en el que el hombre trabaja duro y la mujer cría un hijo, una pretendida vida especial que no deja de ser otra existencia conservadora.
Vivarium, por lo tanto, no se aparta de la crítica a la vida que la sociedad ha concebido, sin dejar un respiro a la libertad a la que la juventud quiere aspirar. No va a existir eso, porque el laberinto de la naturaleza te va a envolver y te vas a tener que sacrificar para que la humanidad siga su curso como siempre ha hecho.
Vivarium no es sino la radiografía de aquello para lo que la sociedad nos ha educado pero desde el punto de vista de la ciencia ficción, en la que la atmósfera enrarecida de lo evidente se hace oscura para quien quiere escapar de eso. La rebeldía no tiene cabida en una vida diseñada para ser igual que las demás.
Claro que Vivarium es lenta. Tiene que serlo. Tiene que meternos en su rutina, socavar nuestro ánimo e introducirnos en un esquema de alienación en el que todo va a ser extraño y, en ocasiones, hasta desagradable, como ese niño que les llega sin haberlo deseado y que no resulta ser lo que esperan. Metáfora perfecta de la maternidad en muchos hogares.
Vivarium parece inocente, como ese intento de salida de la urbanización que los protagonistas hacen al comienzo, pero poco a poco va resultando dolorosa, incluso hiriente. Nada de lo que aquí ocurre es esperanzador. Al contrario, la ciencia ficción hace de las suyas para sumergirte en un mundo del que también el espectador querría escapar. Pero está igual de atrapado que la pareja que se adentra en él. La única diferencia es que nosotros podemos aprender de su moraleja, aunque, como ellos, es probable que caigamos en la trampa y nuestra conclusión no sea muy distinta de la suya. Porque Vivarium es, sobre todo, una lección de vida.
Silvia García Jerez