TRIBUNAL

La poesía de la verdad frente a las leyes de mentira 

India a nivel fílmico suele oscilar entre las películas minoritarias más típicas de festivales y los blockbuster de Bollywood que llenan los cines del país, superando el ritual de supervivencia del aire acondicionado que proporcionan las salas.

Pero llegó el británico Danny Boyle y aunó estilos en la potente Slumdog Millonaire con una primera parte más dura, aproximándose a cierto cine de autor, para terminar en un fiesta de amor y baile que conquistó al mundo entero.
Y es que el color, la alegría y las coreografías de Bollywood arrasan allá y acá; de hecho, este mismo fin de semana que se estrena Tribunal, se ha anunciado que los próximos Oscar del cine hindú se celebrarán en junio en Madrid.

Pero mientras, ya pueden disfrutar de uno de esos films, dignos de ver como documento social de la India actual y cual soberbia película, brillante debut del director Chaitanya Tamhane

Tribunal narra el proceso judicial para determinar si un poeta es culpable de inducir al suicidio por sus versos. Arrestado en un acto publico, se le acusa de fomentar esas peligrosas ideas a un funcionario del estado que asiste al show poético musical del cantautor.

El director nos introduce inteligentemente en un recinto cerrado durante casi todo el filme con un acusado ausente en la mayoría del metraje que apenas sale en pantalla, pero que cuando lo hace carga de ironía y humor cada secuencia.

Fascinante como buena película de abogados, Tribunal además asombra por la poética y el humanismo que transciende por encima de leyes, política y géneros fílmicos.

Manejando las elipsis, la película discurre entre los absurdos discursos de abogados y los impasibles silencios del resto de los personajes. Con un guión muy trabajado, retrata asimismo la ruidosa y compleja cotidianidad de Bombay, con pequeñas incursiones en la vida de algunos de ellos fuera del tribunal.

Sin recurrir a un estética deslumbrante, Tribunal es bella y sobria con sus planos estáticos y su preciso naturalismo que nos acercan a la verdadera intimidad -y soledad- de cada cual.

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Y mientras el literato queda atrapado por el tedioso sistema que retrasa la verdad y condiciona su vida, nosotros nos aferramos al realista retrato de esa ineficaz burocracia que pone de manifiesto la verdadera cuestión del film, la falta de libertad de expresión del país.

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