Spiderman: Lejos de casa

He pasado un rato muy agradable con la secuela ‘Homecoming’. También dirigida por Jon Watts, sube el nivel de espectacularidad de la primera entrega, que todos recordamos como muy light.

Tras los acontecimientos de ‘Endgame’, Peter Parker (Tom Holland) se centra en su vida de adolescente. El trauma por la gran pérdida en la última entrega de Los Vengadores hace que sus prioridades escolares se antepongan a los del superhéroe y se marca el objetivo de conquistar a la chica que le gusta del instituto, MJ.

Spiderman: Lejos de casa

Peter establecerá un plan perfecto, sin fisuras, aprovechando que su clase hará un tour vacacional por Europa. Sin embargo una nueva amenaza se cierne sobre la humanidad y las soñadas vacaciones de Peter Parker se convertirán en la nueva gran aventura del superhéroe arácnido.

Atendiendo al glorioso final de ‘Avengers: Endgame’ entendemos que Far From Home es la continuación inmediata de los acontecimientos ya históricos que salvaron a la humanidad de Thanos, y, desde ese prisma, comienza una nueva era de Marvel.

Olvidado por completo el deleznable Spiderman de Andrew Garfield, Tom Holland ya es una insignia. Calza perfecto en un papel que parecía destinado tarde o temprano a interpretar. Es por ello por lo que ya no imaginamos una aventura del hombre araña sin Tom.

Spiderman: Lejos de casa

La película crece en sus prestaciones con respecto a su antecesora. Y gana enteros por la presencia de los siempre eficaces Samuel L. Jackson y Jon Favreu (en el papel de Happy). Al despliegue se une Jake Gyllenhaal, que encarna al personaje de Mysterio, con una dignidad profesional muy competente.

No falta el humor, a ratos tonto e infantil, como uno de los pilares de un film de adolescentes. Aunque no adolece de cierta cursilería marvelita, representa con agrado, satisfacción y cierta dosis de ironía a los post pubescentes del siglo XXI, que al parecer ya no son millenials, y que ahora forman parte de una tal Generación Z.

Digitalmente majestuosa e impresionante, las dos horas y cuarto de amor imposible y del intento de superar el becariado superheroico, llegamos a DOS escenas postcréditos realmente divertidas y que de nuevo abren un abanico infinito de posibilidades para: Uno. Desarrollar el mundo marvelita hasta confines inexplorados hasta el momento. Y dos. Convertir a Peter Parker en el sucesor del malogrado Tony Stark.

Marvel no para y Far From Home abre una nueva era.

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