EL SÓTANO DE MA: La sombra del pasado
Las apariencias engañan, y El sótano de Ma es buen reflejo de que uno de tantos refranes del refranero tiene su base en algo que le da sentido. El sótano de Ma es un film de terror de mujer mayor con adolescentes y con ese título podríamos pensar que los secuestra y los mata, que es a lo que nos tiene acostumbrados el género.
Pero viéndola nos damos cuenta de que no es así, y de que no nos acercamos ni lo más mínimo a su argumento y eso es tan positivo como edificante a la hora de enfrentarse a una película que no cumple los cánones que tenemos preconcebidos sino que sigue las directrices que Scotty Landes, el guionista, en su primer libreto para el cine, decide que veamos.
Y lo cierto es que es una gozada pensar que cuando crees que Sue Ann, el verdadero nombre de Ma, parece que va a hacer algo, te demuestra que no, que por ahí no es, que ella va a tirar hacia otro lado, y que si esperas algo concreto escrito en miles de películas anteriores, que esperes sentado porque precisamente eso no lo vas a ver.
En ese sentido El sótano de Ma es un acierto. No tanto en el apartado de dirección, que deja en una película más convencional el nivel de suspense, aplastado por el drama que la historia tiene en muchos momentos, y que en realidad es. Pero en el fondo todos los relatos de terror son dramas, es la tensión con la que se cuentan la que los convierte en terroríficos.

El sótano de Ma mezcla con sabiduría dos frentes, el de unos adolescentes que solo quieren divertirse, un grupo de chicos centrado en Maggie (Diana Silvers), que es la nueva, la recién llegada al instituto y la que con cierto reparo, el lógico en una chica en sus circunstancias, tiene que abrirse paso en un sitio que no conoce con gente que tampoco le suena de nada.
Por otro, tenemos a Sue Ann (Octavia Spencer), una mujer entrada en años y en carnes que trabaja en una clínica veterinaria y que está más rodeada de perros que de clientes, de animales que de gente. El símil se haría solo en una película de estas características, una psicópata que es igual de animal que aquellos a los que tiene que atender. Pero no.
Aquí es donde las apariencias empiezan a engañar, porque Sue Ann es una mujer maravillosa, todo sonrisas, afecto y disposición, que se encuentra con los adolescentes del primer lado descrito y que decide ayudarles a pasarlo bien en su tarde de diversión. Siendo menores no pueden acceder al alcohol que quieren y ahí entra Sue Ann para convertirse en la heroína que ellos esperan encontrar.
Poco a poco se gana su confianza y los invita, para que no tengan problemas sin son avistados por la policía con las bebidas no permitidas, a su sótano, en el que podrán celebrar la fiesta que quieran sin peligro. Será la solución a todos los dóndes de unos chicos que solo quieren pasarlo bien.
Pero Sue Ann esconde un secreto, que a medida que la vamos conociendo vamos descubriendo que en realidad son varios. Unos consecuencia de otros, un pasado que es una sombra más alargada que las que se forman al caer la tarde, un peso mucho más grande que el que ella tiene y que arrastra como una losa, porque lo que queda grabado en la memoria nunca es inocente, y mucho menos liviano.

El sótano de Ma nos propone un viaje a la pesadilla de un grupo de adolescentes, pero también habla de algo que no se suele tratar en el cine de terror con psicópata incorporado, ya que los asesinos en serie o personajes perturbados suelen hacer lo que los caracteriza porque sí o por diversión, sin más. Que nos ofrezcan una razón es un punto a favor de este film tan atípico en su género.
También es cierta otra cosa que El sótano de Ma consigue, y es la empatía, o al menos la comprensión de que Ma haga lo que hace por lo que lo hace. Su retrato, dentro de un film de terror, sigue el perfil de un malo al que hay que perseguir para detener, del que hay que huir y al que hay que culpar con razón.
Pero la película le da al psicópata la oportunidad de defenderse, como punto extraordinario en una hoja de ruta rara vez expuesta en el terror, como digo. Sue Ann se defiende en flash-backs que la muestran de joven, una juventud que ella pretendía vivir de otra manera. Pero el mundo es cruel y los débiles tienen peores cartas en la partida. Y ahí es donde el espectador entiende que igual la jugada está claramente desigualada, y que a veces, sobre todo en la ficción, los personajes hacen lo posible por encauzarla.
El sótano de Ma, por lo tanto, es un film modélico que de haber contado con más suspense sería uno de los grandes títulos de género del año, pero al plantear en su drama el aspecto de culpa de una sociedad enferma por divertirse como sea, caso del uso diario que se hace de Internet, por poner un ejemplo asumido y globalizado, resulta ser una película distinta que abre el abanico de la oscuridad del hombre como tal a la hora de formar los monstruos con los que convivimos, y eso le honra.
Silvia García Jerez