SOLO LAS BESTIAS: La noche más oscura

Solo las bestias es una fuente constante de ingenio, un thriller con una construcción asombrosa que no deja de ofrecernos giros que le sientan de maravilla a la trama para no soltarnos y mantenernos pegados a la butaca a medida que la película avanza y las historias de los personajes nos van moldeando un conjunto que va dependiendo de todo lo anterior para completar su sentido y que debe continuar para redondearlo.

Como título, Solo las bestias no es demasiado orientativo de lo que nos vamos a encontrar dentro de ella. Sí, hay un momento en el que la expresión se cita casi para definir a uno de los personajes, al que solo le interesan los animales con los que pueda relacionarse, pero en realidad podría ser una metáfora de todos los que pueblan la película, ya que por unas razones u otras, cada uno de ellos podría calificarse como tal si atendemos al comportamiento que exhiben a lo largo del metraje.

Todo comienza con una mujer desaparecida tras una tormenta de nieve en un pueblo remoto, Evelyne Ducat (Valeria Bruni Tedeschi). La policía está desorientada y no sabe cómo investigar su paradero, pero el guión nos va a ir llevando, a través de episodios titulados con los nombres de los personajes que los protagonizan, por todos aquellos que, en una cadena de circunstancias, han tenido algo que ver en la desaparición.

Denis Menochet, visto en CUSTODIA COMPARTIDA, interpreta uno de los personajes de Solo las bestias.
Denis Menochet, visto en CUSTODIA COMPARTIDA

Enfrentarse a un guión así es fantástico. Ir atando los cabos, que parecen sueltos pero que están en su sitio, esperando su turno para revelarse y darle el sentido al conjunto, como espectador es un disfrute. No solo sueltas la tensión de que esto o aquello no lo vas a entender, sino que además aplaudes por la forma en la que lo expone para que conozcamos ese dato que nos faltaba y que hace que todo encaje.

Dominik Moll, director de la extraordinaria Harry, un amigo que os quiere, protagonizada por Sergi López, vuelve a estar en un momento creativo fabuloso. Basándose en la novela del francés Colin Niel, de la que también él firma el guión junto a Gilles Marchand, este alemán de nacimiento que rueda en el idioma de nuestro país vecino, hace gala de una solvencia en su oficio que es digna de aplauso.

La seguridad con la que va paso a paso en Solo las bestias da evidentes muestras de que el proyecto era de un interés que merecía toda la atención. Porque no solo trata de una desaparición, sino que ésta le abre las puertas a otros temas, unos más tapados que otros en la sociedad en la que vivimos, tan supuestamente perfecta, en la que hay que encajar en los cánones y si no, te sitúan en los márgenes sin posibilidad de redención ni de ser tú mismo.

Por supuesto, Solo las bestias realiza la correspondiente denuncia social que debe, pero da luz a circunstancias que no por defendidas dejan de necesitar seguir siéndolo.

Solo las bestias se convierte así en un mosaico que expone distintas problemáticas en el mundo, en todos sus estratos. Nadie está a salvo de conductas indebidas, y la película las retrata con un fondo dramático y un envoltorio de thriller tremendamente efectivo, no efectista.

Actores como Valeria Bruni Tedeschi o Denis Menochet, el padre de Custodia compartida, forman el reparto coral de estas historias cruzadas que tienen siempre algo en común y que van a unir unos personajes con otros por sus distintas circunstancias.

Si no supiéramos que esta película es francesa creeríamos que es americana, o un thriller español protagonizado por muchas de nuestras estrellas. Su ritmo, su permanente tensión, van a alejarnos de la idea de ese cine francés tedioso que muchos tienen en su ideario colectivo.

Solo las bestias es un film eficaz en todos sus aspectos, y también una película que nos va a dejar un poso reflexivo, de esos que nos invitan a pensar en nuestra vida, en las personas que tenemos alrededor y en manos de quiénes estamos aunque pensemos que en las nuestras. Solo las bestias nos enseña que no es así y nos abre la mente para mirar mejor a nuestro alrededor, para darnos cuenta de aquello en lo que no solemos fijarnos y que a veces es más importante que lo que resulta evidente.

Silvia García Jerez

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