SALVADOR SIMÓ: Mostramos a Luis Buñuel sin edulcorar
Salvador Simó podría ser considerado un superhéroe dentro del panorama cinematográfico actual. Ha dedicado su vida a la animación, tanto en su faceta de profesor como en la de técnico que ha participado en el diseño gráfico de producciones norteamericanas como Passengers o Piratas del Caribe: La venganza de Salazar, y ahora se embarca en su ópera prima como director con una película en 2D sobre el rodaje de Las Hurdes. Tierra sin pan, de Luis Buñuel.
Buñuel en el laberinto de las tortugas llega ahora a nuestras pantallas después de pasar por el Festival de Miami y el de Málaga, donde consiguió el Premio Feroz Puerta Oscura, que otorga la crítica, a la mejor película de la Sección Oficial, y la Biznaga de Plata a la mejor banda sonora, compuesta por Arturo Cardelús, de quien, entre otros aspectos de la cinta, hablamos con su director.

La Cronosfera: Yo creo que a la gente le va a llamar mucho la atención el título, Buñuel en el laberinto de las tortugas.
Salvador Simó: Inicialmente es el título que tiene el cómic de Fermín Solís, que viene un poco también de los pueblos de Las Hurdes, que todas las calles parecen como un laberinto y, si te fijas, los tejados de las casas, que están hechos de pizarra, parecen como los caparazones de las tortugas. Entonces es una metáfora de los pueblos de Las Hurdes.
Lo que pasa es que con el tiempo, ha ido tomando un significado diferente. Y es el hecho de que nosotros vamos por la vida juzgando a la gente por cómo actúa, no somos capaces de darle una oportunidad y ponernos en los pies de las demás personas. Y es un poco por el caparazón que nos vamos haciendo con el tiempo para protegernos de las cosas que nos hacen daño, y acabamos teniendo una cierta insensibilidad a lo que ocurre. Nos convertimos en una especie de tortuga donde nos ponemos dentro del caparazón. Y es un poco la metáfora.
Esta película es también la aventura de Buñuel y de Ramón Acín cuando iban a Las Hurdes a ver lo que ocurría allí y realmente mostrarle a la gente de aquella época, a la gente que iba a ver el cine, que era la gente acomodada, algo que no estaban acostumbrados a ver, que era lo que ocurría a 300 kilómetros de Madrid: que la gente se moría de hambre, que había enfermedades. Que era brutal lo que ocurría allí.
Luis lo que pretendía era cambiar un poco el mundo, que es lo que los surrealistas querían, y no se dio cuenta de que realmente todo eso lo estaba cambiando a él como cineasta. Es un poco todo el laberinto de emociones. Pero eso es un significado que ha tomado para mí, posteriormente, la película.
La Cronosfera: ¿Y cómo nace la película?
Salvador Simó: El proyecto nace originalmente del cómic de Fermín Solís, que a través del productor de Extremadura le llega a Manuel Cristóbal y Manuel decide hacer un largometraje y me llama a mí para poder dirigirlo. Yo en ese momento estaba trabajando en Londres. Llevo 30 años en animación y mucho tiempo trabajando fuera de España pero ya conocía a Manuel de cuando estaba dando clases en Dinamarca ejerciendo de profesor en la Universidad, y claro, que te ofrezcan la posibilidad de hacer tu primer largometraje como director en tu país y sobre Luis Buñuel, para mí fue un sueño.
La Cronosfera: Viendo que es una película a contracorriente de lo que solemos ver en animación actualmente, ¿ha sido fácil poner en pie el proyecto, encontrar financiación, que las televisiones te apoyen…?
Salvador Simó: Aquí hay que darle el mérito a quien se lo merece, que es a Manuel Cristóbal como productor, que ha hecho un trabajo increíble. Desde el principio los dos sincronizamos muy bien la película que queríamos hacer. Muchas veces, con películas así, que son muy de autor, el presupuesto significa que cuanto más presupuesto tienes, menos libertad tienes. Y aquí lo que no queríamos era sacrificar la libertad expresiva. Eso significaba que teníamos que trabajar con un presupuesto muy ajustado. Y aquí Manuel hizo un trabajo de encaje de bolillos y financiamos la película súper rápido. De hecho, el trabajo de financiación no llegó ni a un año, y pudimos culminar con el apoyo del ICAA, TeleMadrid, Movistar… pero eso también tenía sus trampas. Teníamos que hacer una película muy rápido porque teníamos un presupuesto muy ajustado y teníamos que planificarlo todo muy bien para no perder nada, porque no puedes permitirte tirar planos porque estás tirando dinero.
El trabajo de producción de Manuel fue espectacular, y a mí como director, trabajar con él ha sido un gustazo porque es de aquellos productores que me han ayudado como artista a salir de mi zona de confort y buscar mi propio lenguaje, que era un poco también el camino que estaba haciendo Luis Buñuel, salvando las distancias. Pero es la película de un joven director que estaba buscando su propio lenguaje y yo no soy tan joven pero también estoy un poco buscando mi propio lenguaje. Y sobre todo, intentando no copiar a Luis Buñuel, que era algo que sí que queríamos.
Tenía que ser nuestra visión de la historia. De alguna forma, después de estudiar todo el material que teníamos, se te impregna algo. Pero una cosa que a mí me ha enseñado mucho es a ser fiel a tu visión de las cosas, sin miedo a equivocarte, sin miedo a decir las cosas y no intentando ser políticamente correcto.
Yo creo que en esta película mostramos a un Luis Buñuel sin edulcorar. A veces te cae fatal y otras lo adoras, pero es que las personas son así, todos tenemos nuestras contradicciones y nuestros traumas y lo que pretendíamos era que la gente conociera al joven Luis Buñuel con sus complicaciones. Intentando adentrarnos en su cabeza.

La Cronosfera: ¿Esta es una película a prueba de cinéfilos? ¿A prueba de esa gente que dice que es muy cinéfila y luego no vería una película así?
Salvador Simó: Una de las cosas que me dijo Manuel cuando empezamos fue: mira, Salva, sobre todo ten en cuenta que tienes que hacer una película para un señor de Wisconsin que no ha oído hablar de Luis Buñuel en su vida. Es una película sobre el rodaje de Las Hurdes, pero es una historia de amistad. Amistad entre Ramón Acín y Luis Buñuel, con lo cual no hace falta que conozcas a Luis Buñuel para poder disfrutar de esta película, porque la amistad es algo universal. Lo que sí pretendemos con esta película es que la gente conozca a Luis Buñuel y conozca a Ramón Acín, que es un personaje increíble de aquella época, y recuperar un poco esa memoria histórica de los artistas que en aquella época, desgracaidamente, nos robaron.
La Cronosfera: Voy a hacer un pequeño chascarrillo porque viendo la película Ramón Acín me recordaba a Glenn Quagmire, el vecino de Padre de Familia.
Salvadór Simó: Yo no he visto mucho Padre de familia, la verdad es que soy poco televisivo. Pero es que el trabajo de voces que hicimos fue increíble porque desde el principio la tratamos como si fuera una película de ficción. Y las voces… tú habrás visto making off de películas de Disney donde habrás visto a Tom Hanks o al actor que sea con auriculares, delante de un atril y un micrófono haciendo las voces.
Aquí lo hemos hecho como si fuera una película de ficción. Trabajamos con los actores haciendo lecturas de guión, ensayos, etc. y se interpretaron las escenas en un set improvisado dentro del estudio de grabación pero no había cámaras. Lo único que grabamos fueron las voces. Con lo cual, la interacción de los personajes y el trabajo de los actores fue mucho más intenso. Jorge se convirtió en Luis Buñuel y Fernando Ramos se convirtió en Ramón Acín, y ellos llevaron a ese personaje a donde están ahora. Lo hicieron suyo y como actores lo llevaron arriba.
Creo que esto le da una dimensión, y sobre todo, queríamos ser muy auténticos con los acentos. Jorge es de Aragón, es de Zaragoza, pero lo que no queríamos era impostar voces, queríamos que los actores trabajaran con sus voces para darles esa naturalidad y expresividad que a veces, yo, que he trabajado muchas veces en animación, y es complicado cuando tienes una voz y una dicción perfecta. No tienes dónde agarrarte a nivel de actuación porque los dibujantes trabajan sobre las voces y cuando tienes una actuación como la de Jorge o la de Fernando claro, dibujar aquello era un gustazo.

La Cronosfera: No he tenido oportunidad de ver el cómic original y no sé si en el cómic se incluyen también dibujos de las películas de Buñuel.
Salvador Simó: No. El cómic te cuenta una historia, y te lacuenta a la manera de Fermín Solís, sobre lo que ocurrió en Las Hurdes. Desde el principio Fermín no quiso involucrarse en la película, nos dio libertad absoluta y hemos contado nuestra versión sobre lo que ocurrió allí. Sí que hay algunas cosas que hemos cogido del cómic, pero nosotros empezamos prácticamente desde cero. Contamos en la película muchas cosas que son diferentes al cómic. Son lenguajes diferentes, son medios diferentes y yo creo que son historias diferentes que se pueden incluso complementar. Porque son dos visiones de una historia.
La Cronosfera: Lo decía porque me fascina que en la película los personajes de ficción estén rodando y veamos que lo que ruedan son las imágenes de los fragmentos reales de la película Las Hurdes, tierra sin pan. Me recuerda a Un día más con vida, que también tiene ese mismo estilo. No sé si te dio mucha rabia que esa película fuera de igual modo y que se estrenara hace unos meses.
Salvador Simó: Yo agradezco el trabajo de Un día más con vida porque que estrenara el año pasado y empezara a abrir el mercado de animación para adultos. Yo creo que el motivo por el cual ellos utilizaron las imágenes reales es diferente al nuestro. El tema de Las Hurdes eran las imágenes que rodó Luis Buñuel que no se podían dibujar. No habría mejor manera de expresar aquello que con las propias imágenes de Luis Buñuel. Y además yo creo que le dan a la película una solidez sobre la cual yo creo que pivota toda la ficción que nosotros hemos creado.
Es una manera de hacer cine pero que hay muchas contando historias para adultos. Un día más con vida es una gran película y creo que fue muy desmerecida a nivel de taquilla y yo creo que es muy injusto pero que poco a poco se está abriendo un mercado de animación en España y hay un resurgimiento de la animación aquí de la cual podemos estar muy orgullosos. Tanto el cine español como la animación en España están teniendo un renacimiento que espero que siga adelante y que no se corte. Ahí también están las instituciones y los gobiernos para seguir apoyando, que ya lo hacen, al cine.
La Cronosfera: Me fascina la música de la película.
Salvador Simó: La música es un trabajo increíble de Arturo Cardelús, un compositor y una persona encantadora. La verdad es que todo el equipo ha sido gente magnífica, con gran talento. El trabajo con Arturo fueron ocho o nueve meses. Yo quería trabajar con él cuanto antes y hablábamos cada día. Fue muy fácil trabajar con él. La verdad es que es un lujo tener a un músico así en la película. Yo creo que le da una dimensión emocional sin precedentes.
Yo creo que se complementan muy bien las ideas de Arturo. Él también entendía perfectamente lo que yo quería. Para mí el tema de la guitarra era muy importante porque la tierra era un poco España, los coros tenían esa espiritualidad que buscábamos en la película, y lo supo encajar muy bien haciendo una música increíble.
Creo que oiremos hablar de Arturo durante muchos años, y mucho, porque su talento es increíble. Pero es que tanto José Luis Ágreda como director de arte, Manuel Galiana como director de animación… es como cuando tienes una orquesta donde todos los músicos son brutales: la música suena increíble. Si tienes una buena partitura pero no tienes buenos músicos no suena tan bien, pero si tienes buenos músicos es increíble.
Silvia García Jerez