RALPH ROMPE INTERNET: Las dos caras de la era digital

Primero conocimos a Ralph en su juego, ¡Rompe Ralph!, después Ralph rompió la taquilla y ahora Ralph se moderniza y viene de nuevo, pero ahora rompiendo Internet.
En la primera, que tanto gustó, por lo que tanto recaudó, Ralph era un malo más humano de lo que a Arcade le habría gustado, porque fue diseñado para romper cosas con la finalidad de que Félix, el chico ñapas capaz de arreglarlo todo, ejerciera como tal y quedara como el héroe que para su comunidad en realidad era.
El malo de la función, que como todo buen malo daba sentido al juego, al enfadarse porque nadie le reconocía su papel en el conjunto, no solo era malo, era peor y ni merecía ser invitado a la fiesta del aniversario del juego.
Ralph entonces decide marcharse de ¡Rompe Ralph! y sus pasos lo llevan hasta Sugar Rush, un mundo de color lleno de carreras de coches, caramelos y chocolates en el que se encuentra con Vanellope, una chiquita marginada por ser un error de programación pero que solo sueña con participar en la siguiente carrera, a pesar de los obstáculos y las negativas que encuentra a su alrededor.
Aquella cinta, con más fallos y ‘Deux ex machina’ de los deseables, resultaba ser original en su planteamiento pero bastante deficiente en su desarrollo, mezclando tres videojuegos sin demasiado acierto y queriendo que todo cuadrara más a la fuerza que con la fluidez con la que Disney suele realizar sus películas.
Pero con Ralph rompe Internet la compañía ha logrado superarse hasta el punto de conseguir, ahora sí, un producto redondo en el que cualquier fallo previo ha sido subsanado. Incluso Vanellope, que de comenzar como un personaje irritante acaba su intervención en ¡Rompe Ralph! siendo encantadora, consigue en Ralph rompe Intenet convertirse no solo en la reina de la función, también en uno de los mejores diseños femeninos que Disney haya concebido.

Ralph y Vanellope descubren el funcionamiento de la red en RALPH ROMPE INTERNET
Ralph y Vanellope descubren el funcionamiento de la red en RALPH ROMPE INTERNET

Ralph rompe Internet introduce, de nuevo, el reto de salvar a Vanellope, aunque en esta ocasión lo que hay que encontrar es un volante, el de la máquina recreativa que la jugadora que está en ella ha sacado de su sitio y no se puede volver a meter. Además, el volante pertenece a un juego arcaico que no tiene repuesto en la fábrica, aunque sí está localizable en Internet, en concreto en eBay.
Ralph y Vanellope viajan hasta ese nuevo mundo con la esperanza de encontrarlo y hacerse con él, pero en su inocencia no saben que cuanto más alta sea tu puja más dinero vas a tener que pagar. Y ellos, cuando comprenden que no pueden llevarse el volante tan fácilmente, aprenden también que dentro de Internet hay juegos con los que ganar el dinero que necesitan. Y se ponen manos a la obra.
El nuevo film del universo de Ralph explora Internet con la genialidad que supone encontrar como espectador lo que conoces de sobra como internauta, con el aliciente de las representaciones físicas de los spam, los pop ups, los memes, o la presencia de los influencers. Todos los elementos que conforman su existencia, tan familiares para los espectadores más jóvenes pero tan desconocidos para sus nuevos visitantes, un Ralph y una Vanellope que tendrán que ponerse al día a marchas forzadas.
Ralph rompe Internet es muy divertida, mucho más que ¡Rompe Ralph!, pero también más adulta. Tanto que puede que a algún que otro niño lo descoloque. Está claro que el cine infantil ha crecido y pretende que su público madure también con él, porque si no no se entiende que el penúltimo estreno de Disney Pixar fuera Coco, que cuenta con una intensidad emocional inusitada, o que antes de ese título viéramos Del revés, que exigía un nivel de comprensión para el que tal vez muchos niños aún no estuvieran preparados.
En este caso, no solo el mundo técnico de Internet puede que no esté al alcance de todos, también plantea temas duros, decisiones maduras que uno toma cuando la infancia no es más que un recuerdo, lo cual hace de Ralph rompe Internet un producto que, si bien es disfrutable por toda la familia, será mejor asimilado por aquellos cuyo espíritu esté más centrado en la vida adulta.
Sin olvidar la presencia de los virus, uno de los mayores villanos de Internet, que en la cinta tiene una representación, nunca mejor dicho, monstruosa. Sin dejar de ser un acierto también habría que advertir del posible rechazo que algunas de las imágenes del virus pueden provocar.

Las princesas Disney, uno de los platos fuertes de RALPH ROMPE INTERNET
Las princesas Disney, uno de los platos fuertes de RALPH ROMPE INTERNET

Pero no quiero meter miedo. Ralph rompe Internet es una genialidad, aunque tenga esos detallitos que pueden hacerla un poco incómoda, pero si no resulta así, es una grandísima película llena de momentos memorables, como la secuencia de las princesas Disney, que será, porque se lo ha ganado, parte de la historia del cine.
Es admirable la inteligencia de Phil Johnston, codirector de la película junto a Rich Moore, quien junto a Pamela Ribon han escrito a dúo un guion en el que las princesas Disney no solo tienen cabida, sino que se integran a la perfección produciendo una de las escenas más brillantes de la animación, y de la comedia, en un año en el que las risas no se han oído a mucho volumen.
Y resulta admirable también la capacidad de autocrítica que el cine norteamericano tiene con su propia cultura, y en este caso con su propio cine.
En Ralph rompe Internet los dardos van directos a Disney, a su forma de crear personajes, a su manera de comportarse dentro de sus historias, y por supuesto, a su continua obsesión por cantarlo todo en contextos que en sus ficciones son perfectamente válidos pero que fuera de ellas resultan incluso ridículas.
Y atentos, por favor, al chiste centrado en Brave, la princesa pelirroja de su película. No tiene desperdicio. Solo por eso el guion debería estar nominado al Oscar.
También hay otra nominación que la película debería tener pero que no tendrá. Se trata de la de la actriz Sarah Silverman, que le pone su voz, en la versión original, a la gran Vanellope. En la primera entrega su trabajo ya era de ensueño pero es que aquí sigue demostrando que su voz es imprescindible, que Vanellope la necesita y nosotros también.
Pero la Academia, a no ser que cree la categoría de actor en un film de animación, jamás premiará lo que no deja de ser un trabajo como actor que utiliza su voz, herramienta indispensable para trabajar -y si no que se lo pregunten a los coach que se contratan para afinar acentos- en una película que verán millones de personas… O se les ve o escucharlos no es suficiente, y mucho menos planteable, para proponerlos a una estatuilla.
Lo que parece seguro es que Ralph rompe Internet será candidata a la de mejor película de animación. Y lo habrá merecido. Es una cinta original, atrevida, divertida y emotiva. Y con personajes familiares y otros nuevos con los que vamos a encariñarnos, caso de Shank, a la que le presta su voz Gal Gadot.
Una cinta de animación con los ingredientes suficientes para atrapar a los admiradores de la primera entrega tanto como a los que no vieran aquella, que aunque sería recomendable que la tuvieran vista no es imprescindible para disfrutarla. Porque en cualquier caso lo harán, y se lo pasarán estupendamente.

Silvia García Jerez

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