PIRATAS DEL CARIBE: LA VENGANZA DE SALAZAR

                                                        PIRATAS LIDERADOS POR JOHNNY DEPP
Piratas del Caribe: La venganza de Salazar es el título español de la quinta entrega de la saga iniciada en el año 2003 con La maldición de la Perla Negra, una joya del cine de aventuras por la que Johnny Depp será recordado, con permiso de sus interpretaciones a las órdenes de Tim Burton.
Curiosamente Depp estuvo a punto de ser despedido de la mastodóntica producción dirigida por Gore Verbinski debido a que se tomó demasiadas licencias creativas a la hora de darle vida a Jack Sparrow. El hecho de inspirarse en el guitarrista de los Rolling Stones, Keith Richards, para llevar a cabo su trabajo, entre otras ocurrencias, no fue bien recibido por los productores, pero impuso su criterio y logró un personaje que forma ya parte de la industria del cine norteamericano contemporáneo.
La genial creación de Depp tenía la originalidad como punto de partida. Un pirata estrafalario con tendencia a la bebida y con un habla incontinente, entre dientes, y a base de chascarrillos que afilaban cada una de las situaciones a las que se enfrentaba. Pero tanto la originalidad como lo estrafalario de la propuesta también se prestaban a la exageración y sobractuación más radicales, y Depp, que siempre ha tendido a ambas, no desaprovecha la que le ofrece su personaje más carismático.
De esta forma, en Piratas del Caribe: La venganza de Salazar, le abre las puertas al sinfín de oportunidades que las muecas y los excesos del capitán le permiten, y el abanico ya es tan grande que no por ser lógicos dejan al espectador menos agotado.

Piratas del Caribe: La venganza de Salazar
Javier Bardem como Salazar da un recital desde el comienzo del film

                                                        JAVIER BARDEM, DUEÑO DE LA FUNCIÓN

Por eso, y aunque el principal reclamo de la saga siga siendo su protagonista, sin el cual no habría película ni habría seguramente más por mucho éxito que esta tuviera si se planteara ampliar la franquicia sin él, uno ya tiende a fijar su atención en otros personajes que le inviten a ir completando el universo creado por Jerry Bruckheimer.
Y en esta ocasión el beneficiado por ese interés es el español Javier Bardem, que en Piratas del Caribe: La venganza de Salazar le da vida al villano de la función, el Salazar de la venganza. Lejos de ser un secundario, Bardem se convierte en el centro de todo. Tal vez por eso se le cambió en España su título original: Dead man tell no tales (Los muertos no cuentan historias), frase que el mismísimo Salazar pronuncia en el film pero que no resulta tan comercial como para atraer a la taquilla.
Los demás que rodean a Salazar, tanto los ya conocidos, caso del estupendo Barbossa (Geoffrey Rush), como las incorporaciones, los más que discutibles Henry Turner (Brenton Thwaites) y Carina Smith (Kaya Scodelario) sirven únicamente como meros aportes a una historia que en realidad no tiene sino la función de darle continuidad a la imaginería.
Y es precisamente esta la que brilla con un esplendor pleno, casi con el orgullo de ser la razón para un despliegue de efectos especiales que no por digitales dejan de ser menos espectaculares. La grandeza entre la que Salazar se mueve, que recuerda a la del ejército de Barbossa en La maldición de la Perla Negra, es admirable.
Desde que lo vemos aparecer, dando pasos con su bastón, ya intuimos que el personaje de Javier Bardem va a ser espléndido. Pero es que él lo convierte en mítico: en la versión original introduce momentos de su idioma natal, el español, que refuerzan a un Salazar tan temible como irónico. Enfrentarse al más divertido de los piratas del Caribe no solo lo permite sino que le sirve a Sparrow de finísimo contrapunto.
De la desigualdad con la que ha ido siendo recibida la saga llegamos a una quinta parte que no despierta demasiadas expectativas pero que una vez comienza, y avanza, entretiene en lugar de desesperarte. La acción, como ocurría en la primera entrega, no conoce límites y el humor, que no llega al nivel del de la cinta inicial, sí hace apariciones que se agradecen.

 

Piratas del Caribe: La venganza de Salazar
Jack Sparrow embadurnado de barro en PIRATAS DEL CARIBE: LA VENGANZA DE SALAZAR

                                                               CONCLUSIONES Y ADVERTENCIAS

La pregunta que surge sobre la necesidad o no de la existencia de una nueva entrega en una saga que no tiene motivos para ser estirada tiene doble respuesta a la luz del resultado de Piratas del Caribe: La venganza de Salazar. Por un lado es evidente que no, nadie necesita más historias de Jack Sparrow, sus amigos, sus enemigos y de las andanzas de todos ellos.
Pero esta quinta parte se hace imprescindible si con ella se da la posibilidad de reconciliarse con una serie de películas que a los fans les resultan cada vez más decepcionantes. Si en diversión y espectáculo ésta cumple, el objetivo está cubierto, y que vuelva el cariño a la saga es tanto para sus creadores como para los espectadores la mejor de las recompensas.                                                                                                   La distribución se llevará a cabo también en 3D, pero no es necesario su visionado de esta manera. El 2D es más que suficiente para verla sin echar de menos nada, y por lo tanto unas gafas de más no van a hacer la experiencia más pletórica.
Otra advertencia que es necesario hacer al respecto de Piratas del Caribe: La venganza de Salazar es que cuenta con una escena post créditos. Se trata de un aviso porque la hay, no porque resulte fundamental para película, como lo era la de El secreto de la pirámide, cuyo auténtico desenlace muchos espectadores siguen sin haber descubierto.
No deja de ser llamativa la moda imperante en Hollywood de eliminar a los responsables de las películas al comienzo de sus producciones, incluso en films dirigidos por titanes como Steven Spielberg o Clint Eastwood, y añadir escenas al finalizar los, en ocasiones, hasta diez minutos de nombres de técnicos para darle al público una escena, o un simple guiño, por los que no le compense haber esperado.
Tras la advertencia llega el consejo: alejaos de los materiales publicitarios lo más posible. Piratas del Caribe: La venganza de Salazar no puede presumir de guión, pero sí de potencia visual, y si las buenas ideas plasmadas en la película ya no resultan reveladoras, poca defensa tienen las expectativas que sus novedades estéticas aporten.
Esa queja de muchos espectadores de que el trailer lo ha contado todo en este caso está más justificada que nunca, y es que también, en algunas de las imágenes que ya están disponibles se muestra un cameo que es del todo punto innecesario desvelar.
Es desesperante que la alegría de tener disponible imágenes de una película esperada solo encuentre la insatisfacción que muchas veces deja la sobreexposición de información a la misma. Pero si una vez vista uno cae en la cuenta de que a pesar de todo ha valido la pena, la contrariedad se perdona. Y este que nos ocupa corresponde a ese caso.

Silvia García Jerez

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