UN PEQUEÑO FAVOR: Amistad tóxica

Un pequeño favor es una película extraña. Y su problema no solo reside en la disparidad de tonos que contiene y que desconciertan por no saber, o no querer, decantarse por alguno (comedia, drama, thriller, suspense, musical por momentos…) sino en abordar la amistad adulta desde un punto de vista adolescente. Eso no cuadra, o más bien descuadra.
Pero vayamos a su argumento: Stephanie Smothers (Anna Kendrick) conoce a Emily Nelson (Blake Lively) en unode esos momentos que toda madre reconoce al haberse juntado con otras a la hora de ir a buscar a sus hijos al colegio. La fascinación hacia Emily es instantánea, pero Emily también siente que en Stephanie puede nacer una amistad valiosa.
Ambas comienzan a compartir confidencias en el asombroso hogar de Emily, donde vive con un marido que la adora porque afirma que es la única mujer a la que nunca ha podido comprender… mejor no preguntarse mucho al respecto.
La mujer incomprensible llama a su amiga y le pide el pequeño favor del título: recoger a su hijo y cuidar de él hasta que vuelva. No será demasiado tiempo, un día a lo sumo, pero tiene un fuego que apagar y hasta que no lo haga no puede ocuparse de él. Y dicho esto, desaparece.
Un día, dos, nada es normal en la aparente normalidad de las cosas, y Stephanie se decide a buscar a Emily. Y lo hace con la ayuda de su marido, Sean (Henry Golding), por el que, claro, cómo no… pero no adelantemos acontecimientos.

Anna Kendrick y Blake Lively en UN PEQUEÑO FAVOR
Stephanie Smothers (Anna Kendrick) y Emily Nelson (Blake Lively) en UN PEQUEÑO FAVOR

Un pequeño favor pretende ser una alocada comedia que mezcla el suspense del elemento policíaco. Esa es su realidad, pero a Paul Feig, director de la nueva Cazafantasmas o de la aclamada Espías, se le va de las manos el proyecto y no consigue sino un batiburrillo de géneros en el que el espectador se pierde sin remedio.
Tanto es así que llega un momento en el que lo mismo da si Emiliy aparece o si no, descubrir por qué ha pasado todo y conocer el destino que el guion le tiene preparado a los distintos personajes.
Es una pena comprobar cómo dos actrices con el potencial de Anna Kendrick, quien fue nominada al Oscar a la mejor actriz secundaria por Up in the air, estupenda película en la que estuvo acompañada por George Clooney, o de Blake Lively, una chica que merece mejor suerte que la carrera que está teniendo, en la que incluso habiendo trabajado con Woody Allen no brilla tal circunstancia en la memoria al hablar de ella… es una lástima, decía, que ni gracias a sus presencias la cinta suba su nivel.
Tal vez la novela de Darcey Bell en la que se basa resulte ser verdaderamente apasionante, pero no es el resultado que se trasluce en la gran pantalla. Los momentos divertidos resultan desconcertantes, los de misterio tienen muy poco misterio y cuando por fin se resuelven los enigmas el conjunto se antoja muy cercano a lo que nos ofrecen decenas de telefilmes emitidos a primeras horas de las tardes de anodinos sábados y domingos.
Lo único que sí demuestra Un pequeño favor es que tener una amistad súper chupi con esa mejor amiga que nos prometía la adolescencia puede ser una amistad tóxica a niveles inconmensurables. Nunca te fíes de una amiga que quiera conocer tus más íntimos secretos porque tal vez no sea curiosidad sino rastreo de información. Avisada quedas…

Silvia García Jerez

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