MIGUEL RELLÁN: ‘Prefiero el teatro porque en el teatro siempre se me ve’

El de Miguel Rellán es uno de los rostros más conocidos de nuestro panorama audiovisual. Actor al que hemo visto tanto en cine como en televisión o en teatro, no se le resiste ningún medio, ningún formato. Es un genio en todos ellos, además de una persona cercana y adorable.

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Miguel Rellán nos cuenta una anécdota del rodaje
de ‘El perro del hortelano’, de Pilar Miró

El próximo 14 de septiembre, Rellán recogerá el Premio de Honor Estrella de Madrid en la ceremonia inaugural del 35 Festival de Cine de Madrid, certamen impulsado por la Plataforma Nuevos Realizadores, la PNR.

En la presentación de este festival tuvimos la ocasión de hablar con el actor, y lo primero que le preguntamos fue que cómo se sentía con este premio. ‘Yo estoy ocupado y me llaman para decirme que me dan un premio por veterano. ¿Que yo soy veterano? Mira tu currículum, me dicen. Pues es verdad… (Risas) Pues un poco asombrado pero también halagado. Que una serie de personas sensatas se reúnan y piensen: este idiota se merece un premio. Pues no voy a decir yo que no me lo merezca, encantado de la vida.’

Veterano, sí, y con una filmografía envidiable y asombrosa. Comenzó a finales de los años 70 haciendo algún Estudio 1 en TVE y uniendo desde aquel entonces su nombre a otros ilustres, como José Luis Garci en Solos en la madrugada (1978) o El Crack (1981) y El crack dos (1983), José Luis Cuerda en El bosque animado (1987), Amanece, que no es poco (1989) o su secuela espiritual, Tiempo después (2018), Carlos Saura en ¡Ay, Carmela! (1990), Pilar Miró en El perro del hortelano (1996), con José Luis Borau en Tata mía (1986), por la que ganó el Goya a mejor actor secundario -entonces no se denominaba ‘de reparto’-, o con Alejandro Amenábar en El cautivo (2025), por la que consiguió su segunda nominación al Goya en esa misma categoría. Pero en esta ocasión no lo ganó.

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Miguel Rellán opina sobre el cambio, a lo largo de los años,
de la industria audiovisual

’40 años han pasado entre una y otra’, recuerda. Podían haberlo nominado más, le decimos, ‘pero, siendo ya menos políticamente correcto, los premios, salvo éste que me dan ahora, casi todos están para promocionar algo. Los Goya el cine español, los David de Donatello el cine italiano y la Flor Natural de Villa Boquete de Conejillo, el chorizo de la zona’, añade con sarcasmo. ‘Yo suelo decir que Paul Newman, que era un tipo muy listo, corría en coches. Se dio más de una castaña. Pero decía que corría en coches, aparte de porque le gustaba la velocidad, porque era la única manera de saber si era el primero o el segundo. Se puede medir qué vaca da más leche. Pero, ¿cómo se mide qué novela es mejor? ¿O qué actor es mejor? De tal manera que en 40 años no me nominaron más pero me podían haber nominado 7 veces.’

Miguel Rellán es conocido como un actor secundario de nuestro cine. Antes se llamaba secundario pero se cambió a De Reparto porque se consideraba que ser secundario, traducción del ‘supporting actor’ en inglés, era hacer de menos a los actores, pero nos encontramos con que traduciéndolo como ‘de reparto’, todos están en el reparto, no sólo los secundarios, también los protagonistas o los episódicos, en el caso de las series.

Le preguntamos por este detalle, que no consideramos menor, por si también él cree que sería mejor seguir llamándolo secundario. ‘No entro en la cosa esa de actor secundario o actor de reparto. Yo soy actor. Y hago los papeles que me dan. Y tengo claro, además, por qué no soy protagonista. Porque el protagonista suele ser la estrella, el famoso, ‘el nombre’. Fulanito. Y muchas veces, porque yo ya he hecho muchos kilómetros, el productor dice: ‘oye, vamos a llamar a este, porque los protagonistas son muy flojos. Mucho nombre pero necesitamos a alguien… Porque ser actor de cine o de televisión es muy fácil. Salvarlo. Porque hacerlo bien es complicado. Hice una serie con El Fary, dos años. Y he hecho de hermano de la Pantoja. Futbolistas. Ya no, pero Kubala hizo una película, La saeta rubia. Los toreros, Palomo Linares, Joaquín Cortés. Rintintín, un perro. En qué quedamos, ¿es fácil o no?’

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Miguel Rellán nos habla de sus recuerdos de la serie ‘Compañeros’

‘El teatro es otra cosa.’ Aquí, Miguel Rellán se pone más serio. Le preguntamos si, entonces, lo prefiere al cine y a la televisión. Su sí es tan rotundo que resulta abrumador. ‘Por una razón muy clara’, nos cuenta, ‘porque en el cine, mi trabajo lo terminan en la moviola. Yo he visto películas en las que he preguntado por tal secuencia y la habían quitado porque caía el ritmo. Te lo trocean… haces un monólogo que llevas meses preparando y sólo dejan la cara de la actriz a la que se lo dices. No se me ve. Yo que estoy ahí, echando el hígado. En teatro se me ve. En teatro echo el hígado y se me ve. La prueba es que en cine es ‘una película de… Fernando Trueba’, ‘una película de Bigas Luna’. En teatro es ‘Dirigido por’. En el escenario mando yo. En el cine empiezo y… ‘Corta, coge la botella con la otra mano’. Pues me viene fatal. En el escenario la cojo como me viene bien. Y se me ve. ¿Está claro?’ Clarísimo, le decimos. Y tiene razón.

Miguel Rellán hace alusión a la moviola, que es como hace tiempo se llamaba a la máquina que hacía el montaje. Hoy se la conoce más como la sala de edición, o de postproducción, incluso. Y es que Rellán lleva muchos años en este negocio, por suerte para él y para nosotros, que seguimos disfrutando de su trabajo y de su talento. Pero claro, eso ha supuesto que a lo largo de este tiempo haya visto cambiar la industria. Aunque no sólo ella es diferente, porque los hábitos de consumo también han variado mucho. Así que le preguntamos por su visión de cómo eran ambos y cómo los ve en la actualidad.

Para concluir la entrevista que mantuvimos con él, le preguntamos por sus recuerdos sobre la serie Compañeros, un fenómeno sociológico creado, entre otros, por el productor, guionista y director Manuel Ríos, que se emitió durante 5 años en Antena 3 desde el año 1998 hasta el 2002. En ella, Rellán interpretaba a Félix Torán, un profesor estricto y con muy mal carácter que dejó huella en los espectadores, porque se lo siguen recordando como el hito que fue participar en ella.

Nada más alejado del Miguel Rellán real, que es un actor capaz de amoldarse al personaje que le ofrezcan y que fuera de ellos resulta ser un hombre dicharachero, conversador, inteligente, divertido y con mucho sentido del humor. Como suele decirse, gran actor y mejor persona. Y se merece todos los premios posibles.

Silvia García Jerez

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