MARIELLE LO SABE TODO: Conocimiento por telepatía
Marielle lo sabe todo cuenta la historia de una chica adolescente, la que da título a la película, que tras un incidente con una niña amiga suya, que le da una bofetada después de que ella la hubiera insultado, comienza a ver y a oír a sus padres estén donde estén. Como si ella misma los acompañara. Habilidades telepáticas que desconciertan a sus padres.
Inicialmente creen que es una broma. Complicado, porque Marielle, efectivamente, lo sabe todo, incluyendo las conversaciones que ambos han mantenido en sus puestos de trabajo. Pero tratan de quitarle importancia por lo que la telepatía de su hija supone. Aún así, la castigan. La llevan al médico. Nada, todo es normal. Lo que no es normal es el comportamiento de sus padres, que queda expuesto ante Marielle continuamente. Ahora la cuestión es cómo revertir la nueva condición de Marielle, que no resulta cómoda para nadie, sobre todo para unos padres coartados que intentan ocultar lo más posible sus errores dentro de un matrimonio que parece estancado.
Marielle lo sabe todo es una película alemana, la segunda de su director, Frédérick Hambalek. Eso sí, la primera tras varios cortos y algunos guiones para telefilms, Modell Olimpia (2020), no pudimos verla porque no llegó a nuestro país. Ahora, Marielle lo sabe todo supone, por lo tanto, a nuestros ojos, su descubrimiento como cineasta, y lo cierto es que tendremos que tenerlo en cuenta de cara a sus próximos trabajos, porque si son tan interesantes como éste, van a ser fabulosos.
Marielle lo sabe todo cuenta con actores desconocidos para nosotros, pero muy efectivos en sus roles de padres e hija. Aparte de los secundarios, que los arropan debidamente. Y entre todos, nos acercan un universo que mezcla el drama con lo fantástico en una producción que encajaría tanto en un Atlántida Film Fest, el festival de cine de autor europeo que todos los años se celebra entre Palma de Mallorca -la parte presencial- y filmin -la parte online-, como en el de Sitges. En realidad, la película pasó por los de Berlín (febrero) y Tribeca (junio) del año pasado, pero cito esos otros certámenes para dejar claro que su combinación es así de variada y estimulante.
Llama la atención que su director y guionista, el ya citado Frédérick Hambalek, se centre en los actos que llevan a cabo los padres, cada uno por su lado, para que sepamos que sus comportamientos, no precisamente ejemplares, están siendo observados por su hija, de modo que su reacción a ellos se vea determinada por lo que deciden hacer aún sabiendo que alguien los ve, que no están lo solos que deberían estar. Y llama la atención porque es curioso que no se detenga en la pesadilla que supone para la hija estar viendo tres vidas a la vez, incluyendo la suya. Pero ese es también parte del juego.
Porque si Marielle lo sabe todo se decantara por el punto de vista de la niña, se trataría de la historia de una superheroína, pese a que la situación no sería cómoda, aunque ella lo lleve de maravilla, casi ni se inmuta… lo que el director quiere es que los adultos se hagan cargo de sus propias decisiones sabiendo que no tienen la libertad de que sus actos permanezcan ocultos. Y en ese aspecto, la cinta funciona con una precisión asombrosa.
Concisa y elocuente, en apenas una hora y media Marielle lo sabe todo nos propone una historia profunda, el retrato social de un mundo, el adulto, que por mucho que dé lecciones a sus hijos a veces son ellos los que las imparten con mayor criterio. Por eso, y por no ahondar en el tormento que debe ser para la pequeña la tesitura en la que está inmersa, dejándole al espectador ese cometido, el de imaginar lo que supone, la película es un acierto y nos presenta a un director que promete darnos muchas alegrías a lo largo de su carrera.
Silvia García Jerez

