MALOS TIEMPOS EN EL ROYALE: Nada es lo que parece (y todo es tan divertido)

Siete desconocidos coinciden en un hotel fronterizo que cambiará sus vidas en una noche.
Cada cual oculta sus verdaderas razones para alojarse, pero descubriremos lo que cada habitación esconde. Porque en El Royale nada es lo que parece y nadie es quien dice ser.
Ni aún cuando las apariencias recuerden a Christie o Los Coen, y Tarantino parezca un reflejo, Bad times at the El Royale tiene gusto, gracia, violencia y ritmo propio.
Con tremendos golpes de sangre y giros de efecto, Goddard (su director, con doble d) sabe bien lo que hace con este thriller entre robos, secuestros, sectas y éxitos de jukebox; todo en un día de sol, lluvia y fuego redentor. Porque todos deben pagar por sus Malos tiempos en El Royale.
Pero en su caso, apuesto a que pasarán muy buenos ratos viendo la trastienda de este decadente y misterioso hotel, con sus sorprendentes huéspedes.

Bad Times at the El Royale por fin se estrena este fin de semana.
Sin embargo ya fue presentada fuera concurso para clausurar el Festival de Cine de San Sebastián. Allí tuvimos la oportunidad de disfrutar de esta más que notable película y conocer a su director y guionista, Drew Goddard -realizador de la aclamada La cabaña en el bosque-, quien compartió anécdotas y secretos del rodaje.

El Royale -con ese nombre en latino- está inspirado en el casino Cal Neva, un local propiedad de Sinatra y Dean Martin que, a principios de los ’60, fue refugio de escándalos sexuales, políticos y criminales. Goddard se lo imagina casi una década después, anclado en el tiempo y aislado. Apenas sin clientes y abandonado al declive, cuando Kennedy y Marilyn ya no hacían soñar, y en cualquier pueblo americano podía surgir un soldado o un posible Manson.
“Quería explorar la ficción de crímenes al estilo de Agatha Christie, Jim Thompson y James Ellroy. Todos estos estaban en mi mente cuando empecé”- comentó Goddard al comienzo de la rueda prensa del SSIFF- “A la hora de dirigir pensé en directores que me inspiran como Huston, Leone, o Hitchcock, que está muy presente. Todos son mis influencias para hacer Malos tiempos en El Royale, que parte de un concepto muy simple: una noche de 1969 unos misteriosos desconocidos se registran en un hotel, donde veremos cómo intentan matarse entre ellos”.

El hotel dividido en dos, estética y literalmente, plantea un juego de elección a los recién llegados; una linea roja pintada en el suelo marca el límite entre lo moral e inmoral, ubicando sus estancias entre Nevada y California (sinónimo de libertad en los ’60). Para cuando comienza el desfile de llaves ante un solitario botones que se encarga del lugar, ya hemos conocido a alguno de los personajes: un sacerdote, una hippie, un hombre negocios, una mujer negra… Tod@s sospechos@s de algo que flota en ese ambiente retro y algo decadente, que es un alarde de puesta escena entre colores y bellas simetrías.

Malos Tiempos en El Royale“Hemos trabajado muchísimo en las tomas y en los diseños”- continuó contándonos el director- “El storyboard es una parte clave de mi proceso. Me gusta ver cada toma junto al director de fotografía, Seamus McGarvey, quien es todo un talento con la iluminación. Tuvimos que diseñar el hotel per se, alrededor de las tomas de cámara y eso llevó mucha planificación; por ejemplo, la toma en el pasillo interior con Jon Hamm nos llevó ocho meses hasta ver cómo hacerla porque no hay ningún corte, y es una especie de ballet con Cynthia Erivo cantando en directo. Estoy muy satisfecho con el resultado, porque fue una toma muy complicada que logramos gracias al equipo que lo dio todo”
Es cierto que hay que destacar una escenografía brillante, con algunas secuencias entre espejos que son una maravilla de realización.
Como el comienzo del film, arrancando con un recuerdo muy de cien negro, que será clave para uno de los huéspedes. No obstante, no será el único, ya que el relato se estructura a través de los distintos puntos vistas de unos mismos sucesos, y de flashbacks de cada personaje, descubriéndonos los caminos que les llevaron hasta El Royale, ese profundo refugio de amores extraños y escondite de muchos secretos.

 

Malos Tiempos en El Royale

Si el diseño del lugar es un acierto, el del sonido es espectacular.
Pero es el reparto lo que fascina, con un impresionante Jeff Bridges -y cuándo no- junto a una maravillosa Cynthia Erivo, sobresaliendo en sus relatos. Mientras unos estupendos Dakota Johnson, Jon Hamm, y la joven Cailee Spaeny, hacen creíbles sus roles más estereotipados.

Malos Tiempos en El Royale

Atención especial merece Lewis Pullman con su magnifico y conmovedor botones, y a Chris Hemsworth que realiza uno de sus mejores papeles. Coincidimos con Goddard, quien afirmó que “quería mostrar una parte más oscura de Chris, una parte que el mundo no conociera. Es mérito suyo, él ha explorado ese territorio nuevo. Pero estoy emocionado de que se vea lo que Chris es capaz de hacer, gracias a este filme”.

Un film que entretiene sin parar con su violencia divertida y su lista de canciones conocidas, dejando además una curiosa sensación de haber sido rodada en estado de gracia; algo que también nos confirma el mismo director; “Lo pasamos de maravilla, la verdad. No soy de los que creen en el dolor para hacer arte. Creo que los artistas hacen un mejor trabajo cuando se les protege, cuando están seguros. Y eso es lo que trato de crear en los rodajes; es mi forma de trabajar. Aunque confieso que el tercer acto de la película es, desde el punto de vista emocional, la parte más difícil. Además de explorar las emociones de cada personaje, el rodaje fue muy largo, centrándonos cada día en uno; el lunes para Dakota Johnson, el martes de Cynthia Erivo, el miércoles era de Jeff, y así hasta el lunes siguiente y de nuevo, Dakota. Además en la escena hay fuego y es real, porque no me gusta el generado por ordenador, así que el rodaje fue muy, muy intenso. Pero estoy tan agradecido a tod@s; de sus interpretaciones surge una gran humanidad”.

 

Malos tiempos en El Royale

Una maleta y una ruleta nos conducirán hacia un cierre apoteósico entre víctimas, verdugos y llamas redentoras. Porque hay también cierta metáfora y critica social en estos Malos Tiempos en El Royale -con el pacifismo vs. Vietnam, el racismo de fondo y la necesidad de nuevos líderes o iluminados-, cerrando la historia con una canción final que reconforta, un último éxito cargado de esperanza, que termina sin engañar a nadie… Son buenos tiempos para este Goddard con doble ‘d’.

 

Mariló C. Calvo

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